1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

ROSALÍA / CANTAORA

“No espero gustarle a todo el mundo”

Paco Sánchez Múgica 17/05/2017

<p>La cantaora Rosalía.</p>

La cantaora Rosalía.

Ana Larruy

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Necesitamos tu ayuda para realizar las obras en la Redacción que nos permitan seguir creciendo. Puedes hacer una donación libre aquí

----------------------------------------------------------------------------------------------------- 

Rosalía Vila nació dos años después de morir Camarón. El mismo año en el que se publicó el primer disco póstumo que ensanchaba aún más la leyenda del cantaor de La Isla: 1994. A sus 13 años, uno de sus amigos de Barcelona puso en uno de esos coche-discoteca un cedé de José Monge Cruz y, desde la primera escucha, esta adolescente quedó hechizada para siempre por aquella voz que, según mascullaba con retranca Agujetas, sonaba como los aullidos de un perro. Nadie osaría ahora discutir lo que, con el aporte de chamán de Paco de Lucía, significó La leyenda del tiempo como salto abismal en la evolución del género. Nadie se atrevería ahora a alzar la voz contra una de las llaves de oro del cante. Salvando las imprescindibles distancias, esta cantaora catalana ha traspasado la órbita flamenca como un cohete, cimbreando una vez más el statu quo imperante y encendiendo nuevamente la llama del perenne debate a cara de perro sobre los límites de lo jondo. 

Quizás el flamenco sea esa cosa bastarda y mestiza que sucede mientras otros discuten en bucle, sin más horizonte que sus ombligos, sobre qué debe ser flamenco puro y cuánto le queda de vida a lo rancio. Que el flamenco siempre se está muriendo es algo que hemos oído desde siempre. Que el flamenco está más vivo que nunca, también. Casi siempre se muere por culpa de los mismos: aquellos que se salen de lo que marcan los cánones. Pero son esos mismos, con la tozudez del tiempo, quienes precisamente no han parado de elevar al género a las cotas de respeto y prestigio que nunca antes habría podido imaginar.

Catalana sin ADN gitano por sus venas, ni entroncada con estirpe de familia flamenca, Rosalía no se para demasiado en los sismos que genera a su paso por un universo mucho más amplio de lo que piensan algunos de sus más ortodoxos cancerberos. Simplemente, cuenta, “intento hacer mi música”. A partir de ahí, por sus obras la conocerán. La que le sirve de tarjeta de presentación se llama Los Ángelesy por ella, en un mercado en el que la mayoría recurre a la autoproducción para levantar la mano y hacer visible su existencia, han pugnado dos multinacionales. Universal se ha llevado la palma. Y ella regresa al futuro desde lo hondo de la noche negra del flamenco.

¿Qué es para usted la pureza?

¿La pureza…? (Silencio) Yo te diría que es una calificación muy subjetiva. Pienso que hoy en día, concretamente para mí, la pureza es la heterodoxia. Donde se puede encontrar más pureza es en las mezclas, en ser honesto con las mezclas, porque el mundo está muy conectado entre sí y las mezclas son algo natural, y se dan. No puede ser de otra forma. Lo honesto y lo más auténtico, lo más puro, es ir con todas esas mezclas por delante. Para mí es eso. 

Camarón, como para tantos otros, fue el flechazo. ¿Cuándo supo que esto iba en serio?

Conocí a mi maestro —José Miguel Vizcaya El Chiqui— a los 16 años y, a partir de ahí, tomé la decisión firme de querer formarme y dedicarme en profundidad al flamenco. Fue fundamental conocer a mi maestro porque todo cogió mucha más importancia. Escuchaba a los 13 años flamenco porque me gustaba y me sentía atraída, pero a los 16 ya hubo como una firmeza por tomármelo en serio y formarme como cantaora.

¿Qué quiso ser de mayor? 

Yo siempre me he querido dedicar a la música, siempre he querido ser artista. Dedicarme a las artes escénicas, ser intérprete y músico, y así me siento. Me interesa la música en sí más allá del flamenco, aunque me siento cantaora. Pero me interesa la música en todas sus facetas. La música me ha gustado desde muy pequeña, al igual que la interpretación. Me interesan todas las disciplinas y lo artístico. Y siempre me he sentido atraída por el escenario desde muy pequeña.

¿Qué ha aprendido de su paso por los tablaos?

De ahí saco muchas cosas. Me han servido para ponerme mucho las pilas a la hora de estudiar, tener los códigos para el baile, porque el flamenco que se hace ahí está enfocado al baile. Entender esos códigos me ha parecido súper interesante y también por la comunicación que se establece con los compañeros porque a veces tocas con gente con la que nunca habías tocado, que no conoces. La improvisación dentro de los códigos del flamenco me ha parecido muy curiosa también para ganar seguridad, te espabila. Me acuerdo que cuando iba a los tablaos tenía la sensación de que tenía mucho por aprender porque cada día descubría una cosa nueva, cada día me iba pensando que podía haber tirado por aquí o por allá, y al final pasaba no sé qué. Es como una escuela muy buena para toda la gente que quiera profesionalizarse en el flamenco.

La improvisación dentro de los códigos del flamenco me ha parecido muy curiosa también para ganar seguridad, te espabila

Rosalía es joven y está tan viva como el flamenco. Su voz es dulce y la sonrisa se le desparrama. A veces sus respuestas suenan metálicas y lacónicas, como de haber respondido doscientas veces cosas parecidas en dos meses de promo rodando de medio en medio. Pero, aun así, sus reflexiones y motivaciones parecen impropias de su insultante juventud. Cuando no acierta a disparar, deja un enorme silencio al otro lado de su smartphone. Como rebuscándose. Cuando atina, sentencia. 

En pleno lanzamiento discográfico, ya acumula decenas de bolos por todo el país en forma de recitales propios o como parte de carteles de festivales de música alternativa. “La verdad es que hay un volumen de trabajo muy grande, pero estoy muy contenta y muy agradecida por la recepción del proyecto y la respuesta del público y los medios… me siento muy positiva, muy contenta”, suelta nada más saludar. Casi sin tiempo libre, “el poquito que tengo lo reservo para estar con mi familia y la gente que quiero”, se muestra agradecida por empezar a labrar su nombre con letras de molde en el mundo de la música. 

Para llegar a este punto ha estudiado cantes viejos y ha tomado clases de solfeo, guitarra, piano, canto jazz, canto moderno… Hasta las cuerdas vocales han tenido que operárselas de tanto dejarse la garganta en este intento. Una cantaora marcada por un eclecticismo es consustancial a su forma de ser. Proustiana y vanguardista. Tan indie como flamenca, tan clásica como contemporánea. La cantaora millenial, la revolucionaria del flamenco, entre el punk y la Niña de los Peines, entre Valderrama y Sufjan Stevens. Una viejoven que, oh sorpresa, sabe perfectamente lo que quiere y lo que no quiere en estos tiempos líquidos donde todo es incertidumbre.

Le han puesto ya mil etiquetas, ¿se siente cómoda con alguna? 

Intento hacer música, estoy concentrada en eso, no estoy pendiente de lo que se dice. Si estuviera pendiente, no estaría centrada en hacer lo que quiero hacer. Entiendo que la prensa tenga que poner etiquetas, pero, en mi caso, estoy en lo que tengo que estar, que es en hacer música. Respeto las etiquetas, pero no me identifico con ninguna frase que pueda limitar o circunscribir mi persona a cuatro palabras. Mi hermana o mi madre me traen titulares y entiendo que la prensa los necesite, pero mi trabajo es otro.

Pero imagino que pesará la responsabilidad de que ya le llamen la última revolución del flamenco…

Precisamente por eso que acabas de decir no quiero estar pendiente, no quiero ponerme un peso encima que me quite organicidad o libertad a la hora de concebir la música. Hago música por una necesidad personal y, una vez hecha, el resto ya no depende de mí. Hago mi música y luego los críticos, la prensa, los medios… que digan lo que crean más oportuno, pero no quiero estar pendiente.

Respeto las etiquetas, pero no me identifico con ninguna frase que pueda limitar o circunscribir mi persona a cuatro palabras

¿Cuál es el último flamenco que se le ha aparecido en sueños?

(Risas… silencio) No recuerdo desde hace muchos años con qué sueño… Me levanto y no me acuerdo de lo que he soñado, a veces me gustaría acordarme porque en lo onírico hay un material muy interesante para la creación, la composición, para lo artístico, pero en mi caso, no sé por qué, nunca me acuerdo de lo que sueño.

¿Usted ha pasado alguna vez eso que los flamencos llaman fatigas?

Todo el mundo ha pasado fatigas. La vida tiene eso, te enseña todo el tiempo y todos tenemos vivencias que nos hacen sufrir. Hay muchas maneras de sufrir y pasar fatigas, no solo pasando hambre. 

…A tomar un veneno, yo quiero morirme / despiértate hermanito que se ha muerto nuestra madre … / ¿Ha contado las veces que menciona a la muerte en los doce cortes de su disco? 

(Risas) No, la verdad es que no.

¿No es demasiado joven para ese mal rollo?

Creo que la muerte no tiene nada que ver, desgraciadamente, con la edad ni con la juventud. Hemos elegido hacer un disco conceptual y buscamos un hilo conductor de todas las canciones y elegimos un tema central que fue la muerte. La muerte está presente constantemente en la vida, en tu día a día. En el paso del tiempo, desde que te acuestas hasta que te vas a vestir, siempre están aconteciendo cosas y cuando acontecen mueren y entonces la muerte siempre está presente. Da igual que seas joven o que tengas ya mucha vida pasada. Aparte es un tema universal y atemporal que me interesa, es potente, son cosas que tenemos presente que desconocemos. La muerte es un misterio y lo artístico me sirve para acercarme a él.

¿Le preocupa el paso del tiempo?

Sí, claro que sí.  

¿A qué le sabe la boca cuando canta por seguiriyas? Tía Anica decía que a sangre… 

Sobre esto te tendría que decir algo poético, pero antes le debería dar unas vueltas (risas). No sé a qué me sabe la boca, pero para mí la seguiriya es el palo más brutal, más violento y agresivo, del flamenco. Entonces simplemente intento que esa violencia me inunde y a partir de ahí intento captar el alma de este cante cuando lo interpreto y conectar con eso.

La muerte es un misterio y lo artístico me sirve para acercarme a él

Mi droga es el cante y la guitarra, dijo Morente en la última entrevista que concedió. ¿Cuál es la suya?

(Risas) ¿La mía? La música en sí. La música con todas sus posibilidades, con todos sus matices y colores… La música.

Y hurgando en todos esos matices y colores apareció Raül Fernández Miró, uno de los productores musicales más reputados de los últimos tiempos en nuestro país. Barcelonés como ella, casi veinte años mayor, Raül Refree era el músico que necesitaban las texturas que andaba buscando Rosalía. El encuentro musical se extiende ahora por la actual gira de conciertos para presentar Los Ángeles, un trabajo en el que la cantaora es el envés y Raül el revés. “Nos entendemos muy bien porque la concepción que tenemos de la música es muy parecida. Él es muy abierto y siempre está dando todo, y a mí me caracteriza eso también. Eso ha sido un hecho importante para que él y yo termináramos haciendo un disco juntos. Durante el proceso, la selección que fui haciendo, todo el material que le llevaba, normalmente todo le gustaba; nos motivábamos, veíamos juntos cómo formular y reinterpretar esos cantes. En todo momento las decisiones que se han ido tomando eran conjuntas, y nos pasaba mucho que todo el tiempo pensábamos igual. Ha sido un trabajo mano a mano de creación porque estamos muy conectados en la forma en la que entendemos la música y eso creo que se ve reflejado en el disco”.

Rosalía no se pone límites. Muchos jóvenes se acercan en manada a su forma de entender lo jondo, quizás atraídos por su vena hipster. Otros aficionados la ponen en cuarentena y otros, más talibanes, directamente la achicharran en las redes sin ni siquiera haberla escuchado cantar o conocer su trayectoria. Rosalía nació 104 años después de que viera la luz La Niña de los Peines y casi dos siglos después de que el flamenco comenzara a escribir su propia historia. Un género de leyendas recientes que aún están frescas en las retinas de muchos aficionados como para reemplazarlas a la ligera. 

El flamenco se crio en la tradición oral pero las nuevas generaciones, ya con el cordón umbilical cortado y lejos de los patios de vecinos del siglo pasado, han tenido que acudir al estudio, a lo académico y, por qué no, a reinterpretar lenguaje y códigos a su manera, que ya es otra manera. Pero en realidad, no es nada que no haya pasado antes. La cantaora aboga, ante este estado de cosas, por la “coexistencia” entre la conservación y la transgresión. Y no solo lo defiende, sino que lo evidencia en cada una de letras y estilos seleccionados para su primer disco: de la malagueña de El Mellizo (Nos quedamos solitos) a los tangos de Vallejo (Catalina); de la milonga de Valderrama (La hija de Juan Simón) a la arriesgada letra de una saeta que cantara Manuel Torre y que ella titula El Redentor.

¿No es esa forma de entender la música un tanto arriesgada en un género tan dado a los prejuicios? 

Lo interesante es que haya muchos tipos de artistas, que exista una Juana la del Pipa y un Niño de Elche, que coexistan diferentes artistas con propuestas distintas

Para mí lo interesante es que haya muchos tipos de artistas, que en todo momento exista una Juana la del Pipa y un Niño de Elche, que coexistan diferentes artistas con propuestas distintas y personales, donde coexistan propuestas rupturistas o preservadoras. Ambas propuestas son igual de interesantes y se retroalimentan. Es interesante que pase esto.

Una compañera de generación, Rocío Márquez, afirmaba recientemente en una entrevista que hay mucho machismo en el flamenco, ¿está de acuerdo?

Vamos a ver, creo que está presente en todos los sitios, no solo en el flamenco. Se puede contar en muchos lugares, la mujer siente que eso es así y está presente desde que sale de casa. Desde que abres la puerta cada día. Venimos de una sociedad patriarcal y el machismo está presente. Creo que hay que seguir trabajando este tema porque pese a estar en el siglo XXI es un debate anacrónico pero muy presente. Y en todos los ámbitos. La profesionalización es masculina, no solo en el flamenco, y eso lo determina todo. 

¿Y es racista el flamenco?

A ver, esto es un cliché que, si se da, se da por desconocimiento, por ignorancia. La lista de cantaores, tocaores y bailaores no gitanos es muy larga. No sé, el debate se queda un poco anacrónico… Cualquiera que tenga conocimiento sabe que la lista es muy larga.

¿Tener detractores es uno de los peajes que hay que pagar por tener éxito y vender discos?

Bueno, no sé, es inevitable que la propuesta que uno hace no le guste siempre a todo el mundo. No espero gustarle a todo el mundo. Y entonces es inevitable que esto ocurra.

Lorca dijo de La Niña de los Peines que era el modelo de cantaora enduendada. ¿Ha sentido algo así o es puro mito 

No sé, el duende para mí es un destello, un momento, una iluminación en un momento muy concreto en el tiempo. Más allá de esto no sabría qué decirte, lo siento, solo lo he encontrado una vez en mi vida. Desde los 13 que empecé a hacer música hasta ahora que tengo 23 solo lo he encontrado una vez en mi vida, en una actuación en Casa Patas. Noté como si no estuviera sola, como si Dios me estuviera acompañando en ese momento, si yo no lo eligiera como cantaba o como me movía, algo pasaba a través de mí, como si fuese un canal, es la vivencia que me puede recordar. Una sensación muy fuerte a nivel emocional.

Autor >

Paco Sánchez Múgica

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí