1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

REPORTAJE

Comercio bajo sospecha

España ocupa el séptimo lugar en la clasificación mundial de exportadores de armas y el tercero que más material bélico vende a Arabia Saudí, un país acusado por la ONU de practicar atrocidades contra la población civil en la guerra que libra en Yemen

Gorka Castillo Bilbao , 4/04/2018

<p>Grupo de ciudadanos protesta contra el envío de armas a Arabia Saudí desde el Puerto de Bilbao.</p>

Grupo de ciudadanos protesta contra el envío de armas a Arabia Saudí desde el Puerto de Bilbao.

Foto cedida por la Plataforma 'Ongi Etorri errefuxiatuak'

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

CTXT necesita un arreglo de chapa y pintura. Mejorar el diseño, la usabilidad… convertir nuestra revista en un medio más accesible. Con tu donación lo haremos posible este año. A cambio, tendrás acceso gratuito a El Saloncito durante un mes. Aporta aquí

A las 8 de la mañana ya se concentran negros nubarrones sobre el Puerto de Bilbao. Las grúas parecen condenadas a un silencio hermético. Cabrias erguidas como estelas funerarias. Palenques limpios como la patena. Todo parece congelado menos el cielo de este invierno lluvioso. De repente, varios camiones se aproximan aplastados por el peso de una carga estrechamente vigilada. Circulan a velocidad lenta. Al fondo, diminutas figuras humanas vestidas con trajes de faena comienzan caminar de forma acelerada de un lado al otro del embarcadero. Atracado en el muelle 16, el buque Bahri Tabuk, un carguero saudí de 220 metros de eslora del tipo Rocon –los diseñados para transportar vehículos pesados y mercancías rodadas– aguarda el pesado lastre que se aproxima. Son 50 contenedores etiquetados con el distintivo rojo que advierte de un peligro explosivo. Albergan bombas, granadas y munición diversa. En total, 1.400 toneladas de armas. Su destino es Jeddah, el puerto más importante de Arabia Saudí, y Jebbel Ali, la puerta marítima de Dubai. Dos enclaves de la península arábiga donde se concentra el arsenal que la coalición árabe utiliza para triturar a la martirizada Yemen. Una insaciable maquinaria bélica que el Bahri Tabuk alimenta sin cesar desde hace tres años. Como el Bahri Jeddah, el Bahri Jazan y el Bahri Hofuf, todos pertenecientes a la misma naviera árabe que en España actúa consignada por la empresa CILS, filial del gigante logístico Bergé. 

Desde que en enero de 2017 una alta delegación española, con el rey y representantes de las 24 principales empresas de armamento nacionales a la cabeza, visitaran Riad los cargueros Bahri no han dejado de surcar las aguas. Los números que figuran en la contabilidad de los vigilantes portuarios dan cuenta del trasiego: 35 contenedores el 10 de febrero de 2017, 26 el 13 de marzo, 45 el 19 de abril, 110 el 14 de julio, 40 el 18 de agosto y la lista continúa hasta hoy. En total, casi 10.000 toneladas de armas.

Sentado en un mirador con vistas al puerto exterior bilbaíno, Luis Arbide, les sigue la pista como un sabueso implacable. Rastreando las señales que emite el AIS (Sistema de Comunicación Automática, por sus siglas en inglés), Arbide supervisa sus movimientos con mayor información que un radar. El uso de este sistema es obligatorio para todos los barcos, excepto para los de guerra, porque evita colisiones y permite conocer sus datos en la inmensidad del océano. “Cuando comenzó el tráfico, en mayo de 2016, estos buques llegaban a Bilbao cada 28 o 30 días pero desde 2017 aumentaron la frecuencia a 10 o 15 días”, explica. Arbide es miembro de la plataforma “Ongi Etorri Errefuxiatuak” y también un experto en telecomunicaciones. En su archivo guarda las rutas seguidas por estos cargueros como un coleccionista de mariposas. Parten de Gdansk, en Polonia, y comienzan un zigzagueo por la autopista atlántica a través de Bremen, Rotterdam, Amberes, Tilbury y, en ocasiones, también Le Havre. A partir de ese punto inician un trayecto errático hasta que desconectan el AIS y se evaporan de las pantallas. Se vuelven buques fantasmas. “Hasta borran el nombre del puerto de la agenda comercial de la empresa. A veces, cambian la bandera saudí por la de Antigua y Barbuda o Chipre. En otras, ocultan con pintura el escudo de la naviera”, describe. Todo se realiza con el máximo sigilo, intentando alejarse de la mirada de quienes, como Arbide y cientos de personas más, tratan de hacer visible el oscuro mercado español de la guerra. 

El último incidente ocurrió el 7 de marzo en Santander. El AIS del Bahri Hofuf dejó de emitir sus obligatorias señales cuando navegaba a la altura de la localidad francesa de Saint Nazaire. Pasaron 35 horas hasta que fue detectado de nuevo en la pantalla. Y cuando apareció ya estaba atiborrado de contenedores en el puerto de la capital cántabra. Por este motivo, el grupo parlamentario de Unidos Podemos acaba de presentar su enésima queja en el Congreso. Son tres preguntas dirigidas a los responsables marítimos del país: “¿Ha abierto el Gobierno expediente sancionador al buque saudí por navegar sin el sistema de señalización AIS conectado? ¿Cuál es el importe de la multa? Y, en caso de no haber incoado este expediente, ¿cuál es la explicación para no iniciarlo por infracción grave contra la ordenación del tráfico marítimo?”, detalla José David Carracedo, diputado de la formación morada. 

El marcaje político al Gobierno en la Comisión de Defensa se ha vuelto más férreo

Desde que comenzaron los bombardeos saudíes contra Yemen, el marcaje político al Gobierno en la Comisión de Defensa se ha vuelto más férreo. Aunque las respuestas oficiales siguen siendo ambiguas, partidos y organizaciones sociales han redoblado la presión en otros ámbitos institucionales. Por ejemplo, en el Parlamento vasco sobre la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantza Tapia; y sobre el máximo responsable del puerto bilbaíno durante los últimos cinco años, Asier Atutxa. Interpelados periódicamente por EH Bildu y Elkarrekin Podemos suelen esforzarse en defender su neutralidad en este negocio y proclaman que la concesión de licencias es “competencia de la Administración General del Estado”. 

Hace dos meses, Atutxa presentó sus últimos resultados al frente del Puerto bilbaíno antes de de incorporarse en junio a la consultora Price Waterhouse Coopers (PwC) y el balance corroboró un crecimiento constante en forma de flecha hacia el cielo. Desde que asumió la presidencia en 2013, el tráfico de mercancías no ha hecho más que progresar hasta que el pasado año alcanzó la barrera de los 34 millones de toneladas. Un éxito aunque muchas de esas cargas hayan tenido como destino guerras lejanas. “El hecho de que el lugar elegido para la exportación de armas sea el Puerto de Bilbao tiene que ver, a mi juicio, por su cercanía a la empresa fabricante”, confiesa un miembro de la Autoridad portuaria consultado que “por precaución” prefiere no revelar su nombre. 

Sin duda, la más destacada es MAXAM, y su filial alavesa EXPAL, fabricantes de proyectiles de gran calibre para artillería naval y terrestre, granadas y morteros en su factoría burgalesa de Quintanilla Sobresierra. Pero la posibilidad de negocio es boyante. Hasta medio centenar de empresas vascas están ligadas directamente a la próspera industria militar aunque no todas provean a los saudíes. Están SAPA, que fabrica cañones antiaéreos en la localidad guipuzcoana de Andoain. O SENER, cuya sede de Getxo diseña modernos misiles, drones militares de última generación, helicópteros y carros de combate. O ECIA, que confecciona morteros pesados y ligeros en Markina. Pero hay más. La madrileña Oesía, conglomerado del que forma parte IT Deusto, en cuya página web se destaca que Arabia Saudí es uno de sus clientes habituales. Fueron investigadores del Centro Delàs de Estudios por la Paz de Barcelona quienes precisaron que entre sus proyectos están los sensores de búsqueda por infrarrojos para la detección de blancos. Un sistema aplicado al avión de combate europeo Typhoon, comprado por el ejército de saudí “y que, muy probablemente, está siendo utilizado en territorio yemení”, señalan en uno de sus informes. Otra firma boyante es Instalaza, la compañía aragonesa que tuvo como consejero al actual embajador en EE.UU., Pedro Morenés, antes de ser ministro de Defensa, y que fabrica lanzagranadas de prestigio mundial.

Pero también influyen otros factores. La rebaja de las tasas a los operadores, por ejemplo, que ha permitido al Puerto de Bilbao competir en mejores condiciones que infraestructuras más modestas como la de Santander y Gijón, “cada vez más preocupados ante la posible transferencia de la gestión portuaria al Gobierno vasco”, añade la fuente portuaria. Y en el transporte marítimo es importante situarse en posición ventajosa. Aunque sea a costa de meter la cabeza en el mercado de la guerra. Es el contraste entre la retórica oficial humanitaria y la letra pequeña del sistema. Entre la denuncia formal de un conflicto inhumano como el de Yemen –que ya se ha cobrado 15.000 vidas y ha causado más de 77.000 desplazados– y el beneficio económico por encima de todo. 

Sin embargo, algo ha empezado a cambiar. Otros países exportadores han comenzado a restringir el comercio con la coalición de Estados árabes que trituran Yemen. Suecia cerró el grifo en 2015. Noruega anunció hace tres meses que suspendía los contratos suscritos con Emiratos Árabes Unidos. El SPD alemán ha incluido en el acuerdo que ha firmado con Angela Merkel la prohibición de exportar arsenales a esa región. Valonia ha paralizado el transporte de armas a los saudíes. Canadá ha congelado el envío de estas mercancías hasta aclarar el uso de sus blindados en un brutal ataque contra la población chií de Awamiyah. 

En 2017, España se encaramó al séptimo lugar en la clasificación mundial de exportadores, con un 2,9% del tráfico global de armamento

Oficialmente, el Gobierno español reconoce haber autorizado exportaciones por valor de 2.041 millones de euros sólo en el primer semestre de 2017. Según los datos facilitados por la Subdirección general de Comercio Internacional de Material de Defensa y Doble uso, el 74,5% del arsenal tuvo como destino distintos países de la OTAN. El resto fue a parar a 49 países, entre ellos Arabia Saudí, a quien se vendió proyectiles de artillería, piezas, tecnología militar y repuestos para aviones de reabastecimiento en vuelo, de transporte y de combate por valor de 66,4 millones de euros. Una cifra alejada del volumen de negocio que le atribuye el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), el observatorio que monitorea el tráfico de armamento en el mundo. Tanto la legislación española como el Tratado sobre el Comercio de Armas, del que España forma parte, prohíben la exportación de material bélico a países implicados en conflictos donde se cometan violaciones del derecho internacional. Es el caso de la contienda en Yemen, reiteradamente calificada por Naciones Unidas como una “catástrofe humanitaria”. Y no es el único. España también mercadea con otros países que difícilmente cumplen con los criterios impuestos por el código de conducta propio y comunitario. Es el caso de Colombia, Irak, Turquía y Camerún, donde los turbios negocios de una empresa semipública como Defex son objeto de investigación por la Audiencia Nacional. Es la rueda de un negocio en fase de expansión. En 2017, España se encaramó al séptimo lugar en la clasificación mundial de exportadores, con un 2,9% del tráfico global de armamento.

Sin embargo, el Gobierno insiste en que los componentes y el material vendido no son utilizados para causar estragos. Al menos, esa es la certeza mostrada por un funcionario de la Secretaría de Estado de Comercio consultado: ¿Cómo pueden comprobarlo? “Las transacciones incluyen documentos de control de uso y destino final, acompañados de cláusulas de no reexportación o uso fuera del país”, zanja por teléfono sin citar su nombre. Idéntico mantra al que utiliza la secretaria de Estado de Comercio, María Luisa Poncela, cada vez que es interpelada por este tipo de negocios.

Son bombas, armas, y van a Arabia Saudí y Emiratos Árabes

Al menos para Ignacio Robles, 42 años y con dos hijos pequeños, que trabaja de bombero en el Parque de Urioste, en Ortuella, un antiguo pueblo minero cerca de Bilbao. El 13 de marzo del pasado año les llamaron del puerto para que cubrieran el perímetro de prevención de una carga peligrosa. “Me llamó la atención el número tan grande de contenedores que había: 26. Otras veces sólo había ido para 2 o 3 de material pirotécnico pero 26 me pareció excesivo”, relata. Entonces, se fijó en las etiquetas de alerta que llevaban pegadas y vio señal de explosivos. Preguntó de qué se trataba. Alguien le respondió: “Son bombas, armas, y van a Arabia Saudí y Emiratos Árabes”. Ignacio se quedó espantado y dijo que no. Que no podía hacer aquel servicio. “Les dije que me lo impedía mi conciencia y me relevaron, sin más”. Un mes después, la Diputación Foral de Bizkaia le abrió un expediente por falta grave que podía costarle hasta seis años sin empleo. “Soy activista pero fuera de mi trabajo. Aquella amenaza de sanción me hizo dudar sobre si había metido la pata”, dice. 

Pero Ina, que es como le conocen todos, no es ningún timorato. Ha participado en el transporte de un camión cargado de maíz transgénico que Greenpeace esparció ante la puerta de la casa de Sarkozy. Escaló la basílica del Pilar de Zaragoza para denunciar las mutilaciones causadas por las bombas de racimo que España fabricaba y exportaba hasta que aquel acto forzó su prohibición. Ha colocado pancartas en lo alto de la Torre de Belém de Lisboa y en la Puerta de Alcalá de Madrid para alertar del cambio climático. En Jerusalén, clamó contra el calentamiento global ante las mismas narices de Obama. Y en 2014 fue uno de los que trepó al tejado del Congreso para protestar contra la “especulativa” Ley de Costas. Ignacio Robles es un contumaz guerrero del arco iris pero no el único. En Cantabria, por ejemplo, han surgido 17.000 aguerridos soldados que estampando sus firmas en una hoja  acaban de doblar el brazo del gobierno regional para que exija al ejecutivo español que deje de utilizar el Puerto de Santander como punto de atraque alternativo de barcos con destino al Golfo Arábigo. 

Quizá para evitar este quebradero de cabeza en un horno político que casi cada semana salpica a uno de los suyos, el Gobierno de Rajoy decidió el pasado mes de septiembre comenzar a restringir la información sobre este comercio, al menos el que hace referencia a la cooperación militar con Arabia Saudí. “España no debe vender estas mercancías a este país”, critica con aspereza Alberto Estévez, coordinador de la campaña "Armas Bajo Control" de Amnistía Internacional  Fundipau, Greenpeace y Oxam Intermón. “Por mucho que el Gobierno insista, no existen mecanismos de seguimiento del uso final de las exportaciones. Nadie los tiene en realidad. Una vez que entran en los circuitos internacionales se vuelven incontrolables. Y eso es muy grave, no sólo porque son utilizadas en actos que violan el derecho humanitario, sino también porque pueden acabar en manos de grupos ilegales”, asegura. Pese a las buenas intenciones que acompaña la justificación oficial de este lucrativo comercio, el último informe del SIPRI es demoledor. Arabia Saudí ha incrementado en un 225% la importación de tanques, lanzagranadas, misiles, cohetes y pistolas, en el periodo 2013-17. Y, aunque con un protagonismo mucho menos relevante que EE.UU. y Reino Unido, España es el tercer exportador de armas a Arabia Saudí. La factura se acerca a los 1.500 millones de euros, mil veces más que la contribución del gobierno a la emergencia humanitaria en Yemen. Con estos suculentos beneficios sobre la mesa, la tentación del negocio se ha vuelto irresistible. Y también arriesgada. Esta misma semana está programado un nuevo envío. Probablemente, desde el Puerto de Santander.

CTXT necesita un arreglo de chapa y pintura. Mejorar el diseño, la usabilidad… convertir nuestra revista en un medio más accesible. Con tu donación lo haremos posible este año. A cambio, tendrás acceso gratuito a El...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí