1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Andrew Fanning / Economista ecológico

“Nuestras economías están diseñadas para crecer, no para ser regenerativas y distributivas. Eso tiene que cambiar”

Monica di Donato 29/09/2020

<p>Andrew Fanning en un seminario de economía sostenible en 2015.</p>

Andrew Fanning en un seminario de economía sostenible en 2015.

Ian Gartshore / Youtube

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Andrew Fanning es economista ecológico. Encabeza el área de Investigación y Análisis de Datos del Doughnut Economics Action Lab (DEAL, en sus siglas en inglés) y es investigador en el Sustainability Research Institute (Instituto de Estudios sobre la Sostenibilidad) de la Universidad de Leeds. Bajo la aproximación de la economía ecológica, sus investigaciones ponen el acento en los vínculos entre el uso de recursos biofísicos y el comportamiento social, y beben de los recientes avances en la definición de los límites planetarios desde una perspectiva nacional o sub-nacional. En ese sentido, analiza los sistemas de aprovisionamiento que permiten un uso sostenible de los recursos que aseguran una vida buena y cumplen con las condiciones de una “economía de estado estacionario”.

La pandemia ha golpeado duro a CTXT. Si puedes, haz una donación aquí o suscríbete aquí

Considerando el contexto de crisis ecosocial y civilizatoria que hace de telón de fondo a nuestra época, ¿Qué debemos de entender por buena vida o calidad de vida?

Innumerables estudios muestran que hay realmente pocas cosas que sean importantes para la mayoría de las personas. Valoramos nuestra salud, pasar tiempo con la familia, amigos y en la naturaleza, cuidar a nuestros seres queridos, tener un trabajo útil, y unos ingresos estables y suficientes. Para mí, una buena vida es aquella en la que las personas puedan satisfacer sus propias aspiraciones, respetando tanto los derechos y las aspiraciones de los demás como a la biosfera.

Sin embargo, si el objetivo de la humanidad es alcanzar esta visión de una buena vida, actualmente nos encontramos muy lejos de lograrlo. A nivel mundial, miles de millones de personas aún no pueden satisfacer sus necesidades más esenciales y, al mismo tiempo, colectivamente estamos superando, al menos, cuatro límites planetarios. No hay duda de que el impacto creciente de las crisis del siglo XXI –la crisis climática, la pandemia y la crisis económica– está estresando de modo severo y recurrente a todas las sociedades del mundo.

Dado que todos buscamos ser capaces de manejar y salir de estas crisis interconectadas, existe una oportunidad única de ponerse al frente de las transformaciones necesarias para crear un mundo que sea mucho más justo socialmente y ecológicamente seguro. Tenemos la oportunidad de construir resiliencia y mejorar la capacidad de nuestras sociedades para proporcionar una buena vida que pueda persistir durante generaciones, no sólo localmente, sino también en un contexto mucho más global. Sin embargo, para tener éxito, creo que tenemos una necesidad crucial de comprender y, en última instancia, hacer frente a los poderosos intereses arraigados en un statu quo insostenible, altamente desigual y extractivo.

En la literatura especializada se pueden rastrear muchos intentos de conceptualizar, definir, y acotar de modo cualitativo o cuantitativo el concepto de calidad de vida, vida buena, prosperidad, etc. ¿Cree que es posible llegar a establecer un “lenguaje o marco común” entre todos o algunos de estos conceptos?  Y, en ese sentido, ¿cuáles son, desde su punto de vista, los indicadores que podrían constituir una aproximación multidimensional solvente y robusta?

Existen diferencias fundamentales en las filosofías subyacentes que dan forma a las distintas medidas de bienestar, algunas de las cuales se remontan a milenios. ¿Le está yendo bien a una determinada sociedad proporcionando el mayor bien al mayor número de personas? ¿O nos sentimos realmente mejor sólo cuando la situación de los más pobres mejora? ¿O quizás el bienestar está impulsado por la autonomía para elegir entre diferentes opciones, en lugar de la elección en sí misma? Todas estas son buenas preguntas, y yo diría que está cada vez más aceptada la idea de que la pluralidad de enfoques sobre el bienestar es el mejor camino a seguir. En este momento, creo que el concepto de “economías de bienestar” está surgiendo como un lenguaje común estimulante alrededor del cual los investigadores, las empresas, la sociedad civil y los gobiernos se están movilizando: la ‘Wellbeing Economies Alliance’ es un buen ejemplo de este enfoque inclusivo y plural.

Actualmente ningún país satisface las necesidades básicas de sus ciudadanos con un nivel de uso de recursos globalmente sostenible

Con respecto a los indicadores, existe un consenso muy amplio sobre las distintas dimensiones que son importantes para el bienestar, tales como la alimentación, el saneamiento, la salud, la igualdad de género, y la participación política, entre otras. Para mí, lo que hay que tener en cuenta es que las listas de dimensiones sociales propuestas por los distintos investigadores y organizaciones no suelen ser muy largas. Por ejemplo, mi colega Kate Raworth identifica 12 dimensiones que forman el suelo social de su Donut de Límites Sociales y Planetarios (que a su vez se derivan de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU). Dentro de cada una de estas grandes dimensiones, el número de indicadores puede ser mayor o menor, dependiendo de si el propósito es generar una fotografía ilustrativa del funcionamiento social o una evaluación integral.

Precisamente, sus últimos trabajos publicados en Nature Sustainability y en el Journal of Cleaner Production, con Daniel O’Neill y colegas, van en la dirección descrita en la pregunta anterior. ¿Podría comentarnos cuáles son los elementos o las evidencias que muestran estos estudios? En otros términos ¿Cómo podemos llegar a tener una buena vida dentro de los límites de nuestro planeta, considerando una población en rápido crecimiento?

Destacaré dos resultados de estos estudios empíricos que encuentro realmente llamativos. Primero, en el estudio de Nature Sustainability con Daniel O’Neill, William Lamb y Julia Steinberger, titulado “A Good Life For All Within Planetary Boundaries”, hemos encontrado que actualmente ningún país satisface las necesidades básicas de sus ciudadanos con un nivel de uso de recursos globalmente sostenible. Aunque naciones ricas como el Reino Unido y España satisfacen la mayoría de las necesidades básicas de sus ciudadanos, lo hacen con un nivel de uso de recursos que está lejos de ser sostenible. Por el contrario, los países que utilizan recursos a un nivel sostenible, como Uganda o Sri Lanka, no satisfacen las necesidades básicas de sus pueblos. De manera preocupante, vemos que cuantos más objetivos sociales alcanza un país, más límites biofísicos tiende a sobrepasar.

En segundo lugar, cuando se comparan países en un momento dado, el funcionamiento social y el uso de recursos parecen estar vinculados a niveles bajos, pero sólo hasta un cierto “punto de inflexión”, a partir del cual un mayor consumo no contribuye casi nada al bienestar. En el estudio publicado en Nature Sustainability sugerimos que los países ricos que han cruzado este punto de inflexión podrían reducir el uso de recursos considerablemente con poco efecto sobre el bienestar, liberando así espacio ecológico para que los países más pobres aumenten su consumo para satisfacer las necesidades básicas. Investigamos esta hipótesis examinando esas relaciones a través de series temporales en el estudio Wellbeing–Consumption Paradox (publicado en la revista Journal of Cleaner Production). Si la expectativa de vida se utiliza para medir el bienestar, nuestros resultados respaldan esta hipótesis porque las personas viven más tiempo independientemente de si el consumo disminuye o aumenta. Sin embargo, si la felicidad se usa para medir el bienestar, nuestros resultados no respaldan esta hipótesis, ya que una disminución en el consumo se asocia con una disminución en la felicidad.

Pero es muy importante tener en cuenta que estos resultados cuantitativos se basan en relaciones históricas: no nos dicen cómo guiar nuestras sociedades hacia un futuro sostenible y próspero. Lo que sí que creo que pueden hacer es proporcionar información para dar soporte a las discusiones públicas sobre el significado de una “buena vida” y cómo podría ser esta en un mundo que respetase los límites planetarios. Con este fin, he liderado el desarrollo de un sitio web interactivo donde cualquier persona con conexión a internet puede visualizar y explorar nuestros resultados para más de 150 países.

En general, yo diría que las estrategias para mejorar los sistemas de abastecimiento físico y social, con énfasis en la suficiencia y la equidad, tienen el potencial de llevar a los países hacia la sostenibilidad, pero el desafío es enorme. Por supuesto, sería aún más difícil con poblaciones en crecimiento rápido, pero afortunadamente las tasas de crecimiento de la población han estado disminuyendo durante décadas, por lo que hay pocos lugares que actualmente tengan que afrontar ese problema (y prácticamente todos ellos tienen niveles muy bajos de uso de recursos per cápita). Estoy mucho más preocupado por los crecientes niveles de consumo per cápita, especialmente en los países ricos, que tienden a ser vistos como “modelos a seguir”, a pesar de que sus niveles de uso de recursos no pueden extenderse de manera sostenible a todo el mundo.

En uno de los artículos citados, hace referencia a la “Paradoja de Easterlin”. ¿Por qué es importante reconsiderarla dentro de estos tipos de análisis, y qué evidencias aportan los datos analizados en ese sentido?

En 1974, Richard Easterlin observó la paradoja de que los ingresos y el nivel de satisfacción con la vida percibido por las personas están correlacionados en un momento dado, pero la satisfacción con la vida no aumenta a medida que los ingresos aumentan con el tiempo. Aunque el producto interior bruto (PIB) se ha más que triplicado desde los años 50 en naciones ricas como los Estados Unidos y el Reino Unido, una persona media no es más feliz. La principal explicación que podemos encontrar a esta paradoja es que las personas comparan sus ingresos en relación con los demás o con su propio pasado. La felicidad que se obtiene por un aumento en los ingresos puede verse influida a la baja si otros obtienen mayores aumentos en sus ingresos, o si se obtiene un aumento menor que las expectativas que se tenían al respecto, dejando así el nivel de felicidad nacional sin cambios a pesar de un aumento constante de los ingresos.

La felicidad que se obtiene por un aumento en los ingresos puede verse influida a la baja si otros obtienen mayores aumentos en sus ingresos

La paradoja de Easterlin sugiere que el crecimiento económico no tiene que ser tan deseable desde una perspectiva social, ya que en un mundo de crisis climática también debemos considerar el vínculo entre el crecimiento económico y las presiones ambientales, como las emisiones de gases de efecto invernadero. No hay duda sobre la tendencia de que el uso de recursos suele aumentar con niveles crecientes de ingresos, pero he encontrado que hay muy poco aporte de carácter empírico sobre la relación entre el bienestar y la reducción a largo plazo en las emisiones de carbono necesarias para tener alguna oportunidad de alcanzar los objetivos climáticos de los Acuerdos de París. Además, aunque se ha prestado ya mucha atención a la relación empírica entre la felicidad y el aumento de los ingresos, existe una sorprendente falta de investigación comparativa entre países sobre el papel de la disminución de ingresos en el bienestar.

 

Así que nos preguntamos ¿cómo cambian las relaciones entre el bienestar humano y el consumo intensivo en carbono a lo largo del tiempo? y ¿cómo difieren esas relaciones entre países con consumo creciente y no creciente? Ampliamos el alcance del trabajo de Easterlin analizando dos indicadores de bienestar (satisfacción con la vida y expectativa de vida) y dos indicadores de consumo (ingresos y huella de carbono) para cerca de 120 países durante el período 2005-2015.

Encontramos que las personas en países con altos niveles de consumo tienden a ser más felices y sanas que las personas en países con bajos niveles de consumo para un año determinado, pero no hay evidencias de que un aumento en los ingresos o en la huella de carbono mejoren ninguno de los indicadores de bienestar en el tiempo. Sin embargo, la satisfacción con la vida tiende a disminuir en países con ingresos o huella de carbono no crecientes, lo que implica que la felicidad se debe hacer más resiliente a disminuciones en el consumo en un escenario de acción climática ambicioso a nivel mundial. La buena noticia es que encontramos que la expectativa de vida aumenta constantemente en todos los países, independientemente de si los ingresos o la huella de carbono están creciendo o no. Dicho esto, nuestro análisis no tiene en cuenta los efectos de la pandemia de coronavirus, que puede haber cambiado este resultado a peor de un modo trágico.

Como anotación final y recogiendo las reflexiones anteriores, ¿podríamos afirmar entonces que nuestras economías no serían “Economías del Donut”, siguiendo las definiciones de Kate Raworth? Y en ese sentido, también como miembro del Doughnut Economics Action Lab, ¿Cuáles son las acciones que se deberían de emprender para transitar hacia escenarios más sostenibles ambientalmente y más justos socialmente? ¿los postulados decrecentistas pueden aportar algo en ese sentido y si es así, en qué términos?

Para que más de 7,5 miles de millones de personas vivan bien dentro de los límites de nuestro planeta, se requieren cambios radicales en nuestro sistema económico del siglo XX. En el Doughnut Economics Action Lab, vemos la economía como un sistema dinámico que está en constante evolución y, por lo tanto, no hay “leyes” de oferta y demanda, o rendimientos decrecientes, u otras que los economistas convencionales nos cuentan: sólo hay diseño. En el siglo XXI, este diseño tendría que ser regenerativo, de modo que nuestro uso de materiales y energía funcione dentro de los ciclos de la biosfera y dentro de los límites planetarios. Pero también debe ser distributivo, para que las dinámicas de comportamiento de los mercados no concentren el valor y los rendimientos en manos de un 1 por ciento, que es lo que está sucediendo actualmente, sino que los distribuya de manera más efectiva entre las personas. En este momento, nuestras economías no están diseñadas para ser regenerativas y distributivas, están diseñadas para crecer, y eso tiene que cambiar. Así que sí, estoy de acuerdo con los “decrecentistas” en que los países ricos como los Estados Unidos y España deben ir más allá de la búsqueda del crecimiento económico, que ya no sirve para mejorar la vida de las personas en esos países, sino que empuja a la humanidad cada vez más cerca de un desastre ambiental.

La pandemia ha golpeado duro a CTXT. Si puedes, haz una donación aquí o suscríbete aquí

Autora >

Monica di Donato

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí