1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

crisis humanitaria

Occidente respalda el genocidio al alinearse con Israel en su guerra contra la UNRWA

El Estado judío lleva mucho tiempo planeando la caída de la agencia de la ONU, consciente de que es uno de los mayores obstáculos para erradicar al pueblo palestino

Jonathan Cook 1/02/2024

<p>Un grupo de hombres gazatíes se afanan por conseguir algo de comida durante el reparto. / <strong>Mahmoud Mushtaha</strong></p>

Un grupo de hombres gazatíes se afanan por conseguir algo de comida durante el reparto. / Mahmoud Mushtaha

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

Hay un trasfondo importante en la decisión de Estados Unidos y otros destacados Estados occidentales, Reino Unido entre ellos, de congelar la financiación de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, por su acrónimo en inglés), el principal canal por el que la ONU distribuye alimentos y servicios sociales a la población palestina más desesperada y desamparada.

El recorte de fondos –que también han aprobado Alemania, Francia, Japón, Suiza, Canadá, Países Bajos, Italia, Australia y Finlandia– se impuso a pesar de que el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) dictaminara el viernes que posiblemente Israel esté cometiendo un genocidio en Gaza. Los jueces del Tribunal Internacional citaron extensamente a los funcionarios de la ONU que advirtieron de que las acciones de Israel habían dejado a prácticamente la totalidad de los 2,3 millones de habitantes del enclave al borde de una catástrofe humanitaria, incluida la hambruna.

El endeble pretexto de Occidente para lo que equivale a una guerra contra la UNRWA consiste en que Israel sostiene que doce funcionarios locales de la ONU –de un total de trece mil– están implicados en la fuga de Hamás de la prisión al aire libre de Gaza que tuvo lugar el 7 de octubre. La única prueba parece ser las confesiones obtenidas bajo coacción, probablemente mediante tortura, de combatientes palestinos capturados por Israel ese día.

La ONU despidió inmediatamente a todo el personal acusado, aparentemente sin las debidas garantías

La ONU despidió inmediatamente a todo el personal acusado, aparentemente sin las debidas garantías. Podemos suponer que esto se debió a que la agencia para los refugiados temía que su ya de por sí exiguo apoyo a la población de Gaza, así como a millones de refugiados palestinos de toda la región –en Cisjordania, Líbano, Jordania y Siria–, se viera aún más amenazado. No tenía por qué preocuparse. De todos modos, los países donantes occidentales cortaron su financiación y han sumido a Gaza aún más en la calamidad.

Lo hicieron sin tener en cuenta el hecho de que su decisión equivale a un castigo colectivo: unos 2,3 millones de palestinos de Gaza se enfrentan a la inanición y a la propagación de enfermedades mortales, mientras que otros cuatro millones de refugiados palestinos que hay por toda la región corren el riesgo inminente de perder alimentos, asistencia sanitaria y escolarización.

Según el profesor de derecho Francis Boyle, que presentó una demanda por genocidio en Bosnia ante el Tribunal Internacional hace aproximadamente dos décadas, esto hace que la mayoría de estos Estados occidentales pasen de ser cómplices del genocidio de Israel (vendiendo armas y proporcionando ayuda y cobertura diplomática) a participar directa y activamente en el genocidio al violar la prohibición de la Convención sobre el Genocidio de 1948 de “infligir deliberadamente al grupo [en este caso, la población palestina] condiciones de vida que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial”.

El Tribunal Internacional está investigando a Israel por genocidio; sin embargo, podría ampliar fácilmente su investigación e incluir a los Estados occidentales. La amenaza a la UNRWA debe verse desde esa perspectiva. No sólo Israel está haciendo caso omiso del Tribunal Internacional y del derecho internacional, sino que Estados como Estados Unidos y el Reino Unido también lo están haciendo al recortar su financiación a la agencia de la ONU para los refugiados. Están dando una bofetada al tribunal y señalando que apoyan incondicionalmente los crímenes de Israel aunque se demuestre que son de naturaleza genocida.

La criatura de Israel

Este es el contexto adecuado para entender lo que realmente está pasando con este último ataque a la UNRWA:

1. La agencia fue creada en 1949 –décadas antes de la actual matanza militar de Israel en Gaza– para atender las necesidades básicas de los refugiados palestinos, incluidos el suministro de alimentos esenciales, la atención sanitaria y la educación. Su papel en Gaza es fundamental porque la mayoría de la población palestina que vive allí lo perdió todo en 1948, o desciende de familias que lo perdieron todo. Fue entonces cuando fueron objeto de una limpieza étnica por parte del incipiente ejército israelí y los expulsó de la mayor parte de Palestina en un suceso conocido por los palestinos como la Nakba o Catástrofe. Sus tierras se convirtieron en lo que los dirigentes israelíes describieron como un “Estado judío” en exclusiva. El ejército israelí se dedicó a destruir las ciudades y pueblos palestinos dentro de este nuevo Estado para que no pudieran regresar nunca.

Su papel en Gaza es fundamental porque la mayoría de la población palestina que vive allí lo perdió todo en 1948

2. La UNRWA es independiente de la principal agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, y únicamente se ocupa de los refugiados palestinos. Aunque Israel no quiere que lo sepas, la razón de que haya dos agencias de la ONU para los refugiados es que Israel y sus apoyos occidentales insistieron en la división en 1948. ¿Por qué? Porque Israel temía que los palestinos fueran competencia de la precursora de ACNUR, la Organización Internacional de Refugiados (OIR). Esta se creó inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, en gran parte para hacer frente a los millones de judíos europeos que huían de las atrocidades nazis.

Israel no quería que a los dos casos se les garantizara un trato similar porque estaba presionando mucho para que los refugiados judíos se asentaran en tierras de las que acababa de expulsar a los palestinos. Parte de la misión de la OIR era solicitar la repatriación de los judíos europeos. A Israel le preocupaba que ese mismo principio pudiera utilizarse para negarle a los judíos que quería que colonizaran tierras palestinas, así como para obligarle a permitir que los refugiados palestinos regresaran a sus antiguos hogares. De modo que, en un sentido estricto, la UNRWA es una criatura de Israel: se creó para mantener a los palestinos como un caso aparte, una anomalía.

Un campo de prisioneros

3. Sin embargo, las cosas no salieron para Israel exactamente según lo previsto. Debido a su negativa a permitir el regreso de los refugiados y la reticencia de los Estados árabes vecinos a ser cómplices del acto inicial de limpieza étnica por parte de Israel, la población palestina en los campos de refugiados de la UNRWA se disparó. Se convirtieron en un problema especial en Gaza, donde cerca de dos tercios de la población son refugiados o descendientes de refugiados. El diminuto enclave costero no disponía de tierras ni recursos para hacer frente al rápido crecimiento de su población. En Israel se temía que, a medida que la situación de los palestinos de Gaza se hiciera más desesperada, la comunidad internacional presionara a Israel para llegar a un acuerdo de paz que permitiera el regreso de los refugiados a sus antiguos hogares.

Había que impedirlo a toda costa. A principios de la década de 1990, cuando se iniciaba el supuesto “proceso de paz” de Oslo, Israel comenzó a encerrar a los palestinos de Gaza en una jaula de acero rodeada de torres de artillería. Hace unos diecisiete años, Israel añadió un bloqueo que impedía a la población entrar y salir de Gaza, incluso a través de las aguas costeras de la franja y sus cielos. Los palestinos se convirtieron en prisioneros de un gigantesco campo de concentración, privados de cualquier contacto básico con el mundo exterior. Únicamente Israel decidía lo que estaba permitido entrar y salir. Un tribunal israelí supo más tarde que, a partir de 2008, el ejército israelí sometió a Gaza a lo que equivalía a una dieta de hambre mediante la restricción del suministro de alimentos.

La estrategia consistía en hacer de Gaza un lugar inhabitable, algo sobre lo que la ONU empezó a advertir en 2015

La estrategia consistía en hacer de Gaza un lugar inhabitable, algo sobre lo que la ONU empezó a advertir en 2015. El plan de acción de Israel parece haber sido así:

Al hacer que los palestinos de Gaza estuvieran cada vez más desesperados, era seguro que grupos militantes como Hamás, dispuestos a luchar para liberar el enclave, ganarían en popularidad. A su vez, eso proporcionaría a Israel la excusa para endurecer aún más las restricciones sobre Gaza para hacer frente a una “amenaza terrorista”, así como para destrozar intermitentemente Gaza en “represalia” por esos ataques –o lo que los mandos militares israelíes llamaron en varias ocasiones “segar la hierba” y “devolver Gaza a la Edad de Piedra”–. Se partía de la suposición de que los grupos militantes de Gaza agotarían sus energías gestionando las constantes “crisis humanitarias” que Israel había urdido.

La esperanza era que Washington pudiera presionar o sobornar al vecino Egipto para que se hiciera cargo de la mayor parte de la población de Gaza en situación de desamparo

Al mismo tiempo, Israel podía fomentar dos líneas narrativas paralelas. En público podía decir que le resultaba imposible responsabilizarse de los habitantes de Gaza, ya que estaban claramente comprometidos con el odio hacia los judíos así como con el terrorismo. Al mismo tiempo, en privado le diría a la comunidad internacional que, teniendo en cuenta lo inhabitable que se estaba volviendo Gaza, necesitaban encontrar urgentemente una solución que no implicara a Israel. La esperanza era que Washington pudiera presionar o sobornar al vecino Egipto para que se hiciera cargo de la mayor parte de la población de Gaza en situación de desamparo.

Desenmascaramiento

4. El 7 de octubre, Hamás y otros grupos militantes consiguieron lo que Israel había dado por imposible. Salieron de su campo de concentración. La conmoción de los dirigentes israelíes no se debe únicamente a la naturaleza sangrienta de la fuga. Ese día Hamás desbarató todo el concepto de seguridad de Israel, diseñado para seguir aplastando a los palestinos y mantener la desesperanza de los Estados árabes y del resto de grupos de resistencia de la región. La semana pasada, en un golpe demoledor, el Tribunal Internacional acordó juzgar a Israel por genocidio en Gaza, derrumbando el argumento moral a favor de un Estado judío exclusivo construido sobre las ruinas de la patria de los palestinos.

La conclusión casi unánime de los jueces de que Sudáfrica ha presentado indicios razonables del genocidio cometido por Israel debería obligar a reevaluar todo lo anterior. Los genocidios no surgen de la nada. Ocurren tras largos períodos en los que el grupo opresor deshumaniza a otro grupo, instiga contra él y lo agrede. El Tribunal Internacional ha admitido implícitamente que los palestinos tenían razón cuando insistieron en que la Nakba –la expoliación masiva por parte de Israel y la operación de limpieza étnica de 1948– nunca concluyó. Simplemente adoptó formas diferentes. Israel fue mejorando en la ocultación de esos crímenes hasta que le arrancaron la máscara tras el estallido del 7 de octubre.

Los esfuerzos de Israel por deshacerse de la UNRWA no son nuevos. Se remontan a muchos años atrás. La agencia es una espina clavada en el costado de Israel

5. Los esfuerzos de Israel por deshacerse de la UNRWA no son nuevos. Se remontan a muchos años atrás. Por varias razones, la agencia de la ONU para los refugiados es una espina clavada en el costado de Israel, y más aún en Gaza. En primer lugar, ha proporcionado un salvavidas a los palestinos, pues los ha alimentado y atendido, y ha dado trabajo a miles de personas en un lugar cuya tasa de desempleo es de las más altas del mundo. Ha invertido en infraestructuras como hospitales y escuelas, que hacen la vida en Gaza más soportable cuando el objetivo de Israel ha sido durante mucho tiempo que el enclave sea inhabitable. Las escuelas de la UNRWA, bien gestionadas y con personal palestino, enseñan a los niños su propia historia, dónde vivieron sus abuelos y la campaña israelí de desposesión y limpieza étnica contra ellos. Esto desmiente de forma manifiesta el infame eslogan sionista sobre el futuro sin identidad de los palestinos: “Los viejos morirán y los jóvenes olvidarán”.

Divide y vencerás

Pero el papel de la UNRWA va más allá. De un modo excepcional, es la única agencia que unifica a los palestinos dondequiera que vivan, incluso cuando están separados por las fronteras nacionales y la fragmentación del territorio bajo control de Israel. La UNRWA une a los palestinos incluso cuando sus propios líderes políticos han sido manipulados en un interminable sectarismo por las políticas de divide y vencerás de Israel: Hamás está supuestamente al mando en Gaza, mientras que el Fatah de Mahmoud Abbas pretende dirigir Cisjordania.

La UNRWA mantiene vivo el argumento moral a favor del derecho al retorno de los palestinos

Asimismo, la UNRWA mantiene vivo el argumento moral a favor del derecho al retorno de los palestinos, un principio reconocido en el derecho internacional pero abandonado hace tiempo por los Estados occidentales.

Incluso antes del 7 de octubre, la UNRWA se había convertido en un obstáculo que había que eliminar si Israel quería hacer una limpieza étnica en Gaza. Por esta razón Israel ha presionado repetidamente para que los principales donantes, especialmente Estados Unidos, dejen de financiar a la UNRWA. Ya en 2018, por ejemplo, la agencia de refugiados se vio sumida en una crisis existencial cuando el presidente Donald Trump accedió a la presión israelí y cortó toda su financiación. Incluso después de que se revirtiera la decisión, la agencia ha estado avanzando con dificultades económicas.

6. Ahora Israel está en modo de ataque total contra el Tribunal Internacional, y tiene aún más que ganar con la destrucción de la UNRWA que antes. La congelación de la financiación y el mayor debilitamiento de la agencia de refugiados socavarán las estructuras de apoyo a los palestinos en general. Pero en el caso de Gaza, la medida acelerará en concreto la hambruna y las enfermedades y convertirá el enclave en un lugar inhabitable más rápidamente.

Pero hará algo más. También servirá como un palo con el que golpear al Tribunal Internacional mientras Israel trata de frenar la investigación por genocidio. La afirmación apenas velada de Israel es que quince de los diecisiete jueces del Tribunal Internacional de Justicia se tragaron el argumento presuntamente antisemita de Sudáfrica de que Israel está cometiendo genocidio. El tribunal citó extensamente a los funcionarios de la ONU, incluido el director de la UNRWA, que afirmaron que Israel estaba creando de forma activa una crisis humanitaria sin precedentes en Gaza. Ahora, como señala el exembajador del Reino Unido Craig Murray, las confesiones obtenidas bajo coacción contra doce funcionarios de la UNRWA sirven para "proporcionar una narrativa propagandística contra la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia y reducir la credibilidad de las pruebas de la UNRWA ante el tribunal”.

Su guerra contra la UNRWA pretende ser un acto de intimidación colectiva contra el Tribunal

De forma extraordinaria, los medios de comunicación occidentales han hecho el trabajo de relaciones públicas de Israel al prestar más atención a las reclamaciones de Israel sobre un puñado de empleados de la UNRWA que a la decisión del Tribunal Internacional de juzgar a Israel por genocidio.

Igualmente beneficioso para Israel es el hecho de que los principales Estados occidentales se hayan puesto de acuerdo tan rápidamente. La congelación de la financiación une sus destinos al de Israel. Envía el mensaje de que estarán con Israel contra el Tribunal Internacional, decida lo que decida. Su guerra contra la UNRWA pretende ser un acto de intimidación colectiva contra el Tribunal. Es una señal de que Occidente se niega a aceptar que el derecho internacional se le aplique a él o a su Estado cliente. Es un recordatorio de que los Estados occidentales se niegan a cualquier restricción de su libertad de acción – y de que son Israel y sus protectores los verdaderos Estados transgresores–.

—----------

Jonathan Cook es un escritor británico y periodista independiente. Entre 2001y 2021 residió en Nazaret, Israel. Escribe con frecuencia sobre el conflicto entre Israel y Palestina. En 2011 recibió el premio especial de periodismo Martha Gellhorn por su trabajo sobre Oriente Medio. Ha trabajado en The Guardian y The Observer.

------------

Este artículo se publicó originalmente en Substack.

Traducción de Paloma Farré.

Hay un trasfondo importante en la decisión de Estados Unidos y otros destacados Estados occidentales, Reino Unido entre ellos, de congelar la financiación de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, por su acrónimo en inglés), el principal canal por el que la ONU distribuye alimentos y...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Jonathan Cook

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. juan-ab

    "En Gaza no queda ningún sistema sanitario eficaz. Los bebés están muriendo. Los niños están sufriendo amputaciones de miembros sin anestesia. Miles de pacientes con cáncer y quienes necesitan diálisis carecen de tratamiento. El último hospital para pacientes de cáncer de Gaza ha dejado de funcionar. Alrededor de 50.000 mujeres embarazadas carecen de un lugar seguro para parir. Se están realizando operaciones de cesárea sin anestesia. Los abortos espontáneos han aumentado un 300% desde el inicio del ataque israelí. Los heridos mueren desangrados. No existe sistema de saneamiento ni agua potable. Los hospitales han sido bombardeados. El hospital Nasser, uno de los últimos activos en Gaza, se encuentra a punto del colapso. Las clínicas han sido destruidas, así como multitud de ambulancias (79 en Gaza y 212 en Cisjordania). Han sido asesinados alrededor de 400 médicos, enfermeras y trabajadores sanitarios, más del total de trabajadores de la salud muertos en conflictos en todo el mundo desde 2016. Otro centenar más ha sido detenido, interrogado, golpeado y torturado, o desaparecido por los soldados israelíes." Así comienza el artículo "El silencio de los malditos", del periodista estadounidense, ganador del Premio Pulitzer, Chris Hedges (traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo).

    Hace 2 meses 19 días

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí