1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

TOM BLANTON / DIRECTOR DEL NATIONAL SECURITY ARCHIVE

“Me consta que la comunicación entre las cúpulas militares de Rusia y EE.UU. se está produciendo”

Sebastiaan Faber 15/03/2022

<p>Tom Blanton.</p>

Tom Blanton.

The open mind

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

“La evidencia documental es abrumadora”, escribía Rafael Poch cuando explicó en estas páginas que en 1990 la OTAN se comprometió con la URSS a no ampliarse “ni una pulgada” hacia el Este: una promesa rota una y otra vez, hasta llegar a la posibilidad –anatema para Rusia– de que Ucrania se uniera a la alianza atlántica.

Si Poch y otros analistas han podido expresarse con tanta convicción es gracias a Tom Blanton y Svetlana Savranskaya, un matrimonio de analistas que ha trabajado durante muchos años por desclasificar, indexar y publicar los archivos secretos de las conversaciones mantenidas entre representantes occidentales y soviéticos. Su último libro, The Last Superpower Summits (las últimas cumbres de los superpoderes), de más de mil páginas, reproduce y analiza los diálogos entre los presidentes Reagan, Gorbachov y Bush que llevaron al final de la Guerra Fría. 

Blanton (1955) es director del National Security Archive, una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington D. C. que lleva casi 40 años dedicada a usar la ley norteamericana de la Libertad de Información (FOIA por sus siglas en inglés) para desclasificar e investigar documentos secretos del gobierno norteamericano, sobre todo con respecto a su política exterior, desde Chile y El Salvador hasta Medio Oriente y Asia. Desde su fundación en 1985, el NSA (que no hay que confundir con la “otra” NSA, la National Security Agency, hermana del FBI y de la CIA) ha logrado desclasificar más de diez millones de páginas, muchas de las cuales están disponibles al público mediante su página web.

Para su investigación de las relaciones entre EE.UU. y la URSS durante y después de la Guerra Fría, Blanton y Savranskaya también han contado, además de con miles de archivos secretos, con testimonios orales de exmilitares, diplomáticos y políticos. Y han colaborado estrechamente con organizaciones rusas como Memorial, la ONG dedicada a investigar la represión estatal en la URSS, que no casualmente fue “liquidada” a comienzos de marzo. 

Blanton dirige el National Security Archive desde 1992. Nos atiende por videoconferencia desde su casa en Maryland. 

¿Cuál ha sido su estado de ánimo estos días?

Bueno, ¿qué quieres que te diga? Mi mujer y yo tenemos parientes tanto en Ucrania como en Rusia. Dos primos nuestros de Ucrania han podido salir y acaban de llegar a Holanda. Pero dos tíos de mi mujer aún están en un pequeño pueblo en el oeste del país. Tenemos primos en Kiev y cerca de Odesa que se han negado a salir, decididos a ayudar en la defensa. Además, llevamos muchos años trabajando con organizaciones rusas como Memorial, que fue cerrada hace dos semanas por orden del Tribunal Supremo de Rusia, y con los generales rusos que se involucraron en la recogida de todas las armas nucleares esparcidas por el antiguo territorio soviético desde 1991. En otras palabras, las pérdidas que estamos viviendo son múltiples: familiares, personales y profesionales. Es una tragedia absoluta –inimaginable, la verdad– ver cómo los rusos bombardean ciudades como Járkov, un centro de la civilización ucraniana tanto como rusa. 

Hay quienes mantienen que esta ha sido una crónica de una tragedia anunciada. La invasión, dicen, se veía venir.

No estoy de acuerdo. Es verdad que los servicios de inteligencia norteamericanos estaban vociferando sobre una invasión inminente. Pero no hay que olvidar que se trata de los mismos servicios de inteligencia que nos decían que Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva. Los que formamos parte de la sociedad civil tenemos el deber de tratar lo que dicen los espías con cierto escepticismo.

Por otra parte, en diciembre, la periodista Elena Chernenko publicó un reportaje iluminador en Kommersant –creo que acaban de despedirla por haber organizado la carta de periodistas contra la guerra– en el que señalaba un cambio de postura significativo entre la élite de Moscú, en particular en Asuntos Exteriores, donde perdieron toda fe en una solución diplomática con respecto a Ucrania. Lo más probable –predecía Chernenko en diciembre– era que Moscú reconociera la independencia de las repúblicas orientales de Ucrania y que se dispusiera a reforzarlas militarmente. Pero la periodista también agregó que se estaban barajando opciones más radicales. 

¿Quiere decir que la invasión pudo haberse evitado?

No. Impedirla habría exigido acciones dramáticas de parte de Ucrania que ni Zelensky ni el resto de los políticos ucranianos estaban dispuestos a considerar. Recuerda que el propio Zelensky insistió en minimizar la amenaza de una posible invasión rusa. Y aunque el segundo día de la invasión Zelenski ofreció lo que Putin llevaba pidiendo desde diciembre –una Ucrania neutral–, hoy ya no estaría dispuesto a considerar esa posibilidad.

En otras palabras, con cada día que ha pasado, se han venido cerrando las salidas a la crisis.

En efecto. Es una de las grandes tragedias de lo que estamos viviendo: que hay cada vez menos salidas –off-ramps, en inglés– que nos alejen de la violencia, infligida casi toda por los rusos. Mientras tanto, Putin ya ha fracasado con respecto a su objetivo político principal, que era la neutralidad de Ucrania. Lo mismo cabe decir de sus otros objetivos: pretendía dividir a Europa, dividir a la OTAN, hacer que EE.UU. pareciera débil. Está fallando en todo. Calculó mal, dramáticamente mal.

Hay quienes mantienen que Putin se ha vuelto loco.

Eso no lo creo. Me parece que tiene razón Rob Lee, el analista militar del Foreign Policy Research Institute, cuando concluyó a mediados de enero que, ante la situación en Ucrania y el fracaso de las negociaciones –la negativa rotunda del Parlamento ucraniano, la Rada–, Moscú decidió abandonar su estrategia de deterrence, o disuasión, a favor de una estrategia de compellence, o coacción. 

Desde el punto de vista de Putin, Estados Unidos lleva 20 años actuando de forma unilateral y enviando mensajes engañosos

¿Usted pensaba que Rusia invadiría?

No, la verdad es que no. En el último año, Svetlana y yo dimos docenas de entrevistas, charlas y seminarios sobre el tema. Siempre se nos hacía la misma pregunta: ¿los rusos tienen por qué sentirse agraviados? Y siempre contestábamos que sí, claro. Basta con ver los documentos: les mintieron sobre la expansión de la OTAN. Durante años, los rusos vieron cómo EE.UU. se entregaba a una política exterior unilateral, desde el bombardeo de Kosovo por Bill Clinton y la retirada del Tratado sobre Misiles Antibalísticos –y la invasión de Iraq– por George W. Bush, o la retirada por parte de Trump tanto del Tratado INF como del Acuerdo de París. Desde el punto de vista de Putin, Estados Unidos lleva 20 años actuando de forma unilateral y enviando mensajes engañosos. No sorprende que el tema le tenga cada vez más resentido y airado. Entonces, ¿los rusos tienen por qué sentirse agraviados? Ya lo creo. ¿Esto justifica una invasión criminal de un país soberano? De ninguna manera. Yo personalmente no creía que Putin fuera a invadir porque los costos de una invasión le saldrían demasiado altos.

En España, ha habido un debate intenso sobre el envío de armas, que ha dividido a la izquierda. Algunos argumentan que hay que ayudar al pueblo ucraniano a defenderse. Otros dicen que alargar una guerra que nunca podrá ganar Ucrania equivale a incrementar el sufrimiento de la población. ¿Usted tiene una opinión al respecto?

No. Ni tampoco creo que tenga mucho sentido debatir sobre el tema, más allá del hecho de que, a estas alturas, es un debate académico porque la UE ya está enviando armas. Los debates no siempre son el mejor camino para llegar a la verdad. No es difícil presentar un argumento poderoso en contra del envío de armas: la única forma de reducir el sufrimiento humano es construir el mayor número posible de salidas diplomáticas, presionar a Zelenski para que asuma la neutralidad, detener el flujo de las armas, incrementar la presión sobre Rusia para que emprenda la retirada. Pero la verdad es que, bajo las circunstancias actuales, no veo forma de que Rusia se retire, por más presión diplomática que se ejerza. Las sanciones económicas, por su parte, tardan meses o años en tener un impacto. Además, en el ámbito doméstico la propaganda de Putin es muy intensa. Cuando hablamos con nuestros amigos en Moscú nos dicen que se lo tienen que pensar dos veces antes de salir a protestar. Antes, lo común era que te detenían, pasabas una noche en la cárcel y te soltaban. Hoy, la policía tiene órdenes de proporcionar una paliza máxima a los manifestantes antes de meterlos en la furgoneta. En otras palabras, para los rusos que se oponen a la guerra, hoy la pregunta no solo es: ¿estoy dispuesto a que me detengan, que pierda mi trabajo y que los servicios de seguridad me tengan fichado durante el resto de mi vida? Hoy, la pregunta es, además: ¿estoy dispuesto a que me abran el cráneo? El domingo pasado, sin ir más lejos, hubo más de 4.000 detenciones, con múltiples contusiones, brazos rotos, etcétera. ¿Quién soy yo, desde la comodidad de mi casa en Maryland, para llamar a los rusos a protestar y arriesgarse así? 

Entonces, ¿no ve posible que Putin acceda a una retirada de sus tropas?

Con el tiempo, creo que puede haber dos dinámicas que lleven a un repliegue. La primera es que continúe el fermento popular. A mí me ha sorprendido el volumen de las protestas. Ya son 103 las ciudades y los pueblos en que los rusos han salido a manifestarse contra la guerra. Esto demuestra que la gente tiene acceso a fuentes alternativas de información. Por este mismo motivo no me parece bien que las grandes empresas tecnológicas estén hablando de salir de Rusia. Sería mejor mantenerlas abiertas para contrarrestar la propaganda oficial.

¿Y la segunda dinámica?

Sería que se produjera un cálculo de la élite económica en vista del daño producido por las sanciones. Pero para que esto ocurra, el mensaje tendría que ser mucho más claro. Por ejemplo, si McDonald's cierra sus cientos de sucursales en Rusia, debería decir, a las claras, que las volverá a abrir en cuanto Rusia retire sus tropas de Ucrania. En otras palabras, no se trata de esperar a que el Congreso de Estados Unidos levante las sanciones, que puede ser nunca. Recordemos lo que pasó con Cuba, donde las sanciones no solo fueron ineficaces, sino que acabaron produciendo lo que se decía que iban a impedir: la institucionalización del régimen. 

Entonces, está a favor de sanciones que exijan una retirada inmediata.

Exacto. Porque la retirada militar es la única forma de reducir el daño humano. Después habrá que emprender la reconstrucción, hablar de responsabilidades, de crímenes de guerra y todos los demás procesos de los que disponemos para reparar el daño infligido por actos criminales.

Pero las sanciones no se han impuesto desde ese marco.

No, o al menos no lo suficientemente. En su lugar, se ha ido imponiendo un marco que me parece absolutamente contraproducente: que las sanciones se mantendrán en vigor hasta que se produzca un cambio de régimen. Perdona, pero eso no es realista. Es más, solo hará que Putin se aferre más a su poder. 

El trabajo que han estado haciendo usted y sus colegas en el National Security Archive ha demostrado con creces el poder de las conversaciones bilaterales: los acuerdos positivos a los que se puede llegar y qué ocurre cuando los políticos rompen esos acuerdos. ¿No tiene la sensación de que el clima actual, en que se van imponiendo marcos narrativos extremadamente moralizantes, amenaza con borrar todo lo que hemos podido aprender de su trabajo de análisis y desclasificación?

Honestamente, no lo creo. Tanto en la Casa Blanca como en el Pentágono y en los servicios diplomáticos hay personas muy sensatas con un gran conocimiento de la historia. También en el Departamento de Estado [Asuntos Exteriores] son muy conscientes de la importancia de mantener abiertos los canales de comunicación, por ejemplo en torno a la estabilidad estratégica. Así también en el Departamento de Defensa reconocen la necesidad imperiosa de crear salidas, off-ramps, para Rusia. Lloyd Austin, el actual ministro de Defensa, es un exconsejero de la Carnegie Corporation de Nueva York, que ha sido, precisamente, uno de los grandes patrocinadores de nuestro trabajo con instituciones en Rusia, Ucrania y Kazajistán.

Su trabajo como investigador está dedicado a revelar, a posteriori, lo que transcurría en secreto. ¿Qué está ocurriendo hoy que no sabremos con seguridad hasta cuando, en un futuro, se desclasifiquen los archivos?

Una de las grandes lecciones de nuestra labor de investigación subraya la importancia crucial de la comunicación entre las cúpulas militares de cada país, por debajo del nivel político. Ahora bien, me consta que comunicaciones en ese sentido entre Rusia y Estados Unidos se están produciendo a altos niveles, incluso desde la invasión, para evitar que las cosas escalen más. Por supuesto, no escucharemos a nadie de la administración de Biden decir nada en este sentido. Pero me consta que las lecciones del pasado las tienen muy presentes. Lo vimos cuando Putin hizo un amago de amenaza nuclear y el departamento de Defensa de Estados Unidos reaccionó con calma e inteligencia. No me quiero imaginar cómo hubiera reaccionado en esa situación un presidente como Trump. Entonces sí podría haberse impuesto la locura.

“La evidencia documental es abrumadora”, escribía Rafael Poch cuando explicó en estas páginas que en 1990 la OTAN se comprometió con la URSS a no ampliarse “ni una pulgada” hacia...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Sebastiaan Faber

Profesor de Estudios Hispánicos en Oberlin College. Es autor de numerosos libros, el último de ellos 'Exhuming Franco: Spain's second transition'

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí