1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

MEMORIA

Cuando los fusilados hablan, los vivos se abrazan

Primeras exhumaciones de la Comunidad de Madrid en una fosa común de Colmenar Viejo en la que se enterró a 108 fusilados en 1939

Ritama Muñoz-Rojas 30/08/2022

<p>Restos humanos en una de las fosas exhumadas en Colmenar Viejo (Madrid).</p>

Restos humanos en una de las fosas exhumadas en Colmenar Viejo (Madrid).

Álvaro Minguito

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Los fusilaban a las cinco de la mañana, casi siempre en la tapia del cementerio, hoy conocido como cementerio viejo. Después les metían en una fosa común, que quedaba fuera del camposanto, junto a otra de las tapias. A los que se confesaban antes del tiro de gracia, les colocaban en una fosa abierta bajo un pasillo del cementerio, entre las tumbas cristianas. A Facundo Navacerrada, vecino de San Sebastián de los Reyes asesinado en Colmenar Viejo el 24 de mayo de 1939, le dio tiempo a escribir desde la cárcel una carta de despedida para su familia; la escondió en la goma de un calzoncillo que sacó su hermana. Benita, su hija que hoy tiene 90 años, se la sabe de memoria. A su mujer y sus hijos: “Que vayáis con la cabeza muy alta; que no he matado ni robado; que tengáis muy claro que me matan los del pueblo”. A sus hermanos mayores: “Ya sabéis lo que tenéis que hacer”. Y a su hija Benita, la que ahora contempla los trabajos para exhumar a su padre y a los otros 107 fusilados después de la guerra le dice: “Benita, tú tan chiquita y ya sin padre”. Benita tenía seis años entonces y diez cuando tuvo que ponerse a servir para una familia de vencedores.

Los nombres de los 108 asesinados en Colmenar Viejo entre el 15 de abril y el 1 de diciembre de 1939 presiden la exhumación de sus cuerpos que, desde el pasado 22 de agosto, lleva a cabo un equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Bajo sus propios nombres van asomando los cráneos, las extremidades, los pies y las manos de esos hombres que han permanecido ocultos en la tierra materna durante más de ochenta años, y que ahora nos hablan, como en su día dijo Azaña, en uno de los discursos más bellos del siglo XX: “Hombres que ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna…”. Al mirarlos, nos miran, y entonces uno desea escucharlos, saber su verdad, que es esa parte del relato que nos falta para completar la historia de este país; lo que realmente pasó a partir del golpe de Estado de julio de 1936. Ellos, una mujer y 107 hombres, nos la van a contar; por eso es importante sacarles de las fosas; por eso, por sus familias, por la Verdad de las víctimas, por la Justicia y la Reparación. Es la manera de que haya garantía de no repetir las salvajadas que van saliendo de la fosa de Colmenar y de la boca de sus familiares.

Esta vez ha habido acuerdo para sacar a sus muertos y enterrarles como decidan sus familias. Ha habido también subvención de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática

Esta vez ha habido acuerdo para sacar a sus muertos y enterrarles como decidan sus familias. Ha habido también subvención de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, aunque no la suficiente para terminar de sacar a todos los que están en la fosa. Se pidieron 50.000 euros. Se han concedido algo más de 22.000. Carmen Carreras, de la Asociación Comisión de la Verdad de Sanse, conoce todos los datos; lleva mucho, mucho tiempo esperando este momento sin parar de moverse por donde hiciera falta, y lo tiene clarísimo. Los asesinados son personas comprometidas, casi siempre formalmente, con la UGT, la CNT, el PCE o el PSOE. Y luego, la gran mayoría son personas jóvenes, de clase obrera.

Que los huesos hablan, que ellos nos van a contar muchas cosas, lo sabe bien Almudena García-Rubio, de la sociedad Aranzadi y coordinadora de las exhumaciones. “Los huesos nos aportan datos concretos con un nivel de detalle al que quizá no llegan los documentos escritos. Pero, sobre todo, son la evidencia física de que todo eso pasó. Con las exhumaciones, se acabó el negacionismo, creo que eso es algo importantísimo. Parece mentira que haga falta ver los cadáveres, pero de vez en cuando hace falta pegar este tipo de palmada encima de la mesa y decir: ¡hasta aquí! Estamos en esta época de la imagen, así que nosotros ponemos la imagen que necesitan algunos. Y, por supuesto, las familias; es por ellas, principalmente, por las que estamos aquí en esta fosa; se lo debemos”, comenta a pie de fosa esta arqueóloga y antropóloga forense con una extensa experiencia en exhumaciones de víctimas del franquismo. “A partir de ahora, todo son sorpresas”, dice mirando la trinchera en la que van apareciendo los individuos que fueron fusilados hace 84 años.

Almudena García-Rubio sigue explicando que de las fosas salen las historias personales de cada uno de los individuos; que ella y su equipo investigarán quién es la víctima y cómo murió. Pero luego, el conjunto de individuos nos contará otra historia, la historia colectiva, y entonces, el trabajo del equipo de antropólogos y forenses que está exhumando en este pueblo de la sierra de Madrid, consistirá en recomponer la historia del grupo. “Claro que hablan los huesos”, añade Jaume Cervera, otro arqueólogo del equipo, “como se ha dicho ya muchas veces, los huesos hablan y no mienten. En el contexto en que los vamos encontrando, no tiene cabida la mentira. Hasta ahora, había un relato predominante, que era el heredado del franquismo y que en cierto modo ocultaba estos hechos o los suavizaba si es que se pueden suavizar, pero al excavar las fosas no hay lugar para la mentira”.

Dice también García-Rubio que son días de muchísima emoción, de una mezcla de alegría y tristeza. Y sí, abrazos, muchos, muchos abrazos, de llantos y encuentros o reencuentros de familiares que son descendientes de camaradas que murieron juntos; mucho que contar.

“¡Pero si es Olga!, madre mía”. Abrazos, lágrimas, besos. “¡Es Olga, la hija de Tomás el que cruzó los Pirineos y se metió en la resistencia francesa!” “Tu madre estuvo en la cárcel con la mía”.

Olga es Olga Pereiro Esteban; nació en Francia porque sus padres consiguieron exiliarse. Ella es una Esteban, de San Sebastián de los Reyes, una de las familias con las que más se ensañaron los franquistas en ese pueblo madrileño al acabar la guerra. Tres hermanos fusilados, madres y abuelas encarceladas, la madre de Olga estuvo ocho años presa, parte de ellos en las Ventas, con las Trece Rosas. Vino desde Francia, cuando se enteró de que se exhumaban a los fusilados en Colmenar Viejo en el 39. Su relato es estremecedor, aunque ella lo cuenta sin el menor dramatismo, y casi con el orgullo con el que dice: “Mi padre, ¡comunista siempre!, y mi madre también”.

Sus padres se casaron antes de la guerra. El padre se alistó para luchar contra los fascistas y, cuando terminó la guerra, cruzó los Pirineos. Su madre se había quedado en el pueblo; la cogieron y la condenaron a muerte; al final fueron ocho años de cárcel. Primero, la de Ventas; luego, se la llevaron a Santander. Allí coincidió con Margarita, la madre de Benita, que con 90 años acude cada día a las exhumaciones para ver si sale su padre, es decir, el hijo de Margarita, que es Facundo con el que ha comenzado este reportaje. Facundo fundó la UGT en San Sebastián de los Reyes y colectivizó las tierras cuando los señoritos salieron huyendo para unirse a los sublevados. Y le mataron por eso.

“¡Sí, sí claro, madre estuvo con casi todas las del pueblo presas en Santander!”, le dice Olga a Benita. Y es que la represión en San Sebastián de los Reyes fue enorme, y de eso hablan los números, tan incontestables como los huesos de los fusilados. Nada más terminar la guerra, hubo en la localidad madrileña 147 consejos de guerra. Lo escalofriante es que su población era de tan solo 1.400 habitantes. Es decir, que uno de cada diez vecinos estuvo en la cárcel o fue asesinado tras un consejo de guerra. Normal que un grupo de mujeres coincidieran como presas en Santander.

Uno de cada diez vecinos de San Sebastián de los Reyes estuvo en la cárcel o fue asesinado tras un consejo de guerra

Olga Pereira Esteban continúa el relato. Su padre cruzó la frontera, se incorporó a la resistencia francesa, le detuvo la Gestapo, pasó a un campo de exterminio y, finalmente, fue liberado en 1945, para gran sorpresa de su madre, María Esteban Jusdado, que permanecía en San Sebastián de los Reyes convencida de que era viuda; viuda sin documentación de ningún tipo, y obligada a presentarse en el cuartel de la Guardia Civil todas las semanas. Tomás Pereira, que era agricultor y miembro del Partido Comunista, consiguió sacar de manera clandestina a María, que también era comunista, y se reencontraron cerca de Toulouse.

Falta hablar de la abuela de Olga, de María Jusdado, madre de tres asesinados por los franquistas cuando acabó la guerra; una heroína que, en cuanto se enteró de que habían fusilado a dos hijos suyos, se plantó en el cementerio y les sacó de la fosa común para darles enterramiento bajo una lápida en la que no constaba el nombre de sus hijos fusilados, pero, por lo menos, podía llevarles flores. Llevar flores a los muertos. Mejor dicho, no poder hacerlo, es otro de los traumas que más repiten los familiares de los asesinados por los franquistas. Igual que no poder llorarlos, como le pasó a la abuela de Olga.

El equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, trabajando en las exhumaciones.

El equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, trabajando en las exhumaciones. Foto: Álvaro Minguito.

“Mi abuela iba todos los días a llevar a sus hijos encarcelados la comida. Un día oyó a unos chiquillos decir: ‘Hoy han matado en el cementerio’. Y mi abuela, que iba con la mulita, supo que eran sus hijos. Vino al cementerio corriendo, estaban recién fusilados, y les reconoció por la ropa de lo deformada que tenían la cara”. Y no solo sacó a sus hijos, Sixto y Mauricio Esteban, también libró de la fosa común a otros fusilados de ese día. “A Sandoval, seguro”, le dice alguien que la está escuchando. Un año más tarde, fusilaron al tercer hijo de María Jusdado, a Félix, esta vez en la tapia del cementerio del Este, en Madrid. Y a ella, a la madre de los tres asesinados, se le hizo un consejo de guerra, en 1940, “por mala madre”. Se le condenó a 12 años de cárcel.

Llega Gema al cementerio. Es la hija de Benita, es decir, la nieta de Facundo y Margarita, a los que les robaron un último abrazo, porque los vencedores le asesinaron a él cuando ella estaba presa en un convento de monjas en Santander. El verdadero delito de Margarita fue ser la mujer de Facundo Navacerrada, el fundador de la UGT en San Sebastián de los Reyes, que decidió colectivizar las tierras que abandonaban los terratenientes de la zona (porque se iban a luchar con los sublevados) para que los vecinos del pueblo tuvieran abasto. Ese abrazo que no se dieron Margarita y Facundo en 1939, se lo van dando ahora sus descendientes junto a otros hijos, sobrinos o nietos de otros asesinados en Colmenar Viejo hace más de ochenta años. Junto al abrazo, el relato espeluznante de familias que han tenido que convivir con la crueldad extrema que se ejerció con sus seres más queridos.

Benita sostiene una fotografía de su padre, Facundo Navacerrada. Foto: Willy Veleta.

A Margarita se la llevaron presa unos meses antes de fusilar a su marido, Facundo, que por entonces estaba en el frente. Cuando Facundo llega a San Sebastián de los Reyes para encontrarse con su familia, se entera de que su mujer está presa en Santander. Le someten a un consejo de guerra, va a la cárcel, y el 24 de mayo de 1939 le fusilan en las eras de Navalaosa de Colmenar Viejo junto al camarada Mauricio Esteban, tío de Olga Pereira. Esa es la versión oficial. A su hija Benita, que es parte activísima de la Asociación Comisión de la verdad de Sanse y está yendo cada día a apoyar los trabajos de exhumación, se le corta la voz, toma aire y cuenta su verdad. “Yo sé que mi padre no va a aparecer aquí'”, cuenta mirando la fosa, “ellos dicen que le fusilaron, pero esto no fue así, porque cuando vinieron a recoger su cadáver, no estaba porque le quemaron vivo. Le ataron con una soga y le rociaron con gasolina. Dicen que le fusilaron, pero no”. 

Ese abrazo que no se dieron Margarita y Facundo en 1939, se lo van dando ahora sus descendientes junto a otros hijos, sobrinos o nietos de otros asesinados

Y mientras se suceden estos relatos entre lágrimas o escalofríos, el equipo de Aranzadi, bajo un sol de lo más ingrato, sigue moviendo la tierra, aspirando tierra, apartando tierra en la trinchera en la que están enterrados republicanos a los que no se puso nombre al abandonarlos en una fosa común. El trabajo de historiadores de la zona, como Roberto Fernández y Fernando Colmenarejo, ha conseguido volver a nombrar a personas que perdieron la vida con un tiro en la nuca (a veces debajo de la mandíbula) y perdieron también su nombre y su apellido. En 2015 les devolvieron el nombre, en un espectacular trabajo de investigación recogido en el libro La sierra convulsa, y se consiguió el memorial con todos los nombres de los 107 fusilados y una fusilada; esos son los nombres escritos sobre el mármol que estos días observan cómo van saliendo sus cuerpos para ser enterrados después de 84 años. 

“Esto que pasó en mi familia, pasó en muchísimas. Todas las que están aquí tienen historias trágicas. La carga emocional, el trauma que llevamos es bestial”, y lo dice Gema López Navacerrada, hija de Benita –la que se sienta cada día a pleno sol por si aparece su padre, Facundo– y madre de Alba.

Los fusilaban a las cinco de la mañana, casi siempre en la tapia del cementerio, hoy conocido como cementerio viejo. Después les metían en una fosa común, que quedaba fuera del camposanto, junto a otra de las tapias. A los que se confesaban antes del tiro de gracia, les colocaban en una fosa abierta bajo un...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Ritama Muñoz-Rojas

Periodista y licenciada en Derecho. Autora de 'Poco a poco os hablaré de todo. Historia del exilio en Nueva York de la familia De los Ríos Giner, Urruti'.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. ecac

    Han pasado ya 86 años, dicen que estamos en Democracia, que tiene 44 años y todavía n o ha llegado a ser real en plena segunda década del siglo XXI, pues todavía subsiste, sin visos de caducidad el "Todo Atado y Bien Atado" en la Iglesia-Estado "Bajo Palio", tras el traspaso de poderes desde "El Pardo" hasta el cambalache-trueque en "La Zarzuela" (Juan Carlos I y Felipe VI), con sus arlequines-bufones-centros: Derecha (PP.-VOX.-"Fantasías Aznar Estigmas Sátrapas" e "Izquierda-sin ser Solista y menos aún "Obreros-Currantes-Españoles" (a) "Pedro Sánchez Opacos Estigmas", cancerígenos; maestros toreros y reyezuelos políticos en la "Piel de Toro SPAGNISTÁN"-Las Piedras Chinas en la Europa Democrática: Alemania (Adolfo Hitler).-Italia (Benito Mussolini.-Sin descansar en Paz-al estar en el LIMBO-real-judicial y político franquista-fascista, victimas asesinadas en las fosas comunes en los cementerios y cuentas vías terrestres peninsulares e insulares; en la Primera Guerra in-civil entre CAÍN contra ABEL (1936-1939-1940-1975); ídem sus familiares directos, en el INFIERNO, real-judicial y político desde 1978-1999-2000-2010-2020-2021-2022-2023...¿Así igual hasta el, viernes 18-Julio 2036.-CENTENARIO GOLPE DE ESTADO FFB? Apáticos, pasotas: LA ZARSULA-PSOE-PP-VOX-FAES ¿Porqué sin coger de verdad el "Toro Fascista-Franquista ya que hasta el rabo todo es Toro" parecen ser todos los citados cómo pésimos maestros toreros a los Curro Romero, a pesar de los pañuelos blancos del Pueblo Sano y Llano, en sus espantadas enésimas.

    Hace 3 meses 3 días

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí