1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

El ala izquierda del Parlamento

García Caparrós, un crimen de Régimen

La Mesa del Congreso niega el acceso a los documentos de la Comisión de Investigación que se aprobó en 1977 y que fue cerrada en falso apenas unos meses después

Víctor Alonso Rocafort 3/06/2017

<p>Fotografía de carnet de Manuel José García Caparrós</p>

Fotografía de carnet de Manuel José García Caparrós

Julia Mart

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Necesitamos tu ayuda para realizar las obras en la Redacción que nos permitan seguir creciendo. Puedes hacer una donación libre aquí

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

Cuando comencé a trabajar en el Parlamento apenas me decía nada su nombre y ahora me parece un emblema de todo lo que va rematadamente mal en el país desde hace demasiado tiempo.

Cada aniversario del día en que mataron a Manuel José García Caparrós, el 4 de diciembre de 1977, se reivindica por parte de la izquierda como el auténtico Día de Andalucía. Era ya un símbolo de su tierra antes de que le hicieran Hijo Predilecto de su ciudad y su Comunidad, pero más allá se le conoce poco. Y no es casual. Hoy día, a pesar de honores como estos, no se sabe quién lo mató. Sí sabemos que la policía efectuó aquel día decenas de disparos. Al aire, dijeron. No se ha derivado jamás responsabilidad política alguna, más allá del presidente de la Diputación malagueña que dimitió la misma noche del suceso. Un diputado de UCD defendió en el Hemiciclo la ausencia de responsabilidades. Es el mismo que afirmaba que parte de los manifestantes habían sido “agresivos” por lo que era “obligación” de la Policía, y “con los medios al alcance”, “mantener la paz y estabilidad de la ciudad”. Hoy este antiguo diputado, Francisco de la Torre, lleva 17 años como alcalde de Málaga.

Estamos ante uno de esos pactos de silencio férreos, casposos, asfixiantes, de lo que hemos venido en denominar Régimen del 78 y que cuarenta años después, como estamos comprobando, aún funciona.

La semana pasada recibimos la negativa por parte de la Mesa del Congreso de acceder a los documentos de la Comisión de Investigación que se aprobó a fines de 1977 y que fue cerrada en falso apenas unos meses después. Nos los habían solicitado las hermanas de Caparrós y su abogado. Junto a la diputada de Izquierda Unida Eva García Sempere, y tras el compromiso adquirido también por Alberto Garzón, nos pusimos a ello. Tras la aprobación el pasado marzo de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía se investigarán aquellos casos de represión franquista hasta la aprobación del Estatuto de 1980 para realizar informes y recomendaciones oficiales. A la hora de presentar la solicitud de investigación sobre el caso de García Caparrós en Andalucía se quiere contar con toda la documentación. Y no solo por esto. Los testigos que declararon en el Congreso fueron más que los que acudieron a sede judicial. Hay por tanto cabos sueltos que pueden llegar a unirse con toda la información. Y sin embargo, como leen, hemos comprobado que la cerrazón institucional sigue dándose cuarenta años después.

Estamos ante uno de esos pactos de silencio férreos, casposos, asfixiantes, de lo que hemos venido en denominar Régimen del 78 

La mayoría que adoptó esta decisión en la Mesa se ha escudado en un informe de la Dirección de Documentación, Biblioteca y Archivo de la Cámara que califica el contenido de aquella Comisión como secreto, en virtud del reglamento provisional del Congreso en vigor de 1977 a 1982.  Es decir, un reglamento preconstitucional que hoy no está en vigor. Más aún, ahí se dice que será secreto hasta que se apruebe el dictamen de la Comisión, en que pasaría a ser público salvo que se indicara lo contrario. El dictamen se aprobó en noviembre de 1978 y no hemos encontrado ningún documento público que señale que haya de mantenerse su carácter secreto. Pero incluso aunque lo fuera, este mismo informe de la Dirección de Documentación concluye que pueden facilitarnos su consulta. Así se lo advirtió también el secretario general del Congreso a los miembros de la Mesa antes de tomar su decisión.

El caso de García Caparrós es muy conocido por todos quienes tienen alguna responsabilidad en los archivos del Congreso. Sorprende lo bien que recuerdan a Rosa Burgos, la investigadora que hace unos diez años consiguió acceder a parte de la documentación y que, gracias también al sumario judicial que logró recuperar, escribió un libro fundamental sobre el tema. No debió de gustar el resultado porque desde entonces los responsables políticos niegan el acceso con las excusas burocráticas más peregrinas. Parece que hayan de pasar siglos antes de conocer el contenido completo de los 675 folios de aquella investigación parlamentaria llevada a cabo durante la llamada Legislatura Constituyente.

Los testimonios de aquel día hablan de una manifestación por la autonomía pacífica, multitudinaria, familiar. Málaga era la única capital de provincia andaluza donde se había prohibido izar la bandera verdiblanca en la sede de la Diputación, por órdenes directas de su presidente, Francisco Cabeza. Esto elevaba la tensión innecesariamente. En aquel tiempo militantes de Fuerza Nueva (FN), algunos de ellos somatenes con derecho a coger armas de los cuarteles de la Guardia Civil, patrullaban a sus anchas la ciudad –“la policía de la UCD nos dejaba hacer”, admitiría años después Francisco Jiménez Quintero, destacado dirigente de FN--. Ese día los fascistas andaban con los ánimos especialmente exaltados. Un chaval, Trinidad Berlanga, había escalado el edificio de la Diputación con una bandera verdiblanca. “Si la quita, lo matamos”, dice Quintero que comentaban entre ellos los militantes de FN ante el temor de que tocara la enseña nacional. No llegó a pasar. Sí que detuvo la policía al joven escalador. Las autoridades dicen que volaron naranjas y piedras contra la Diputación. El gobernador civil al mando de las fuerzas policiales, Enrique Riverola, ordenó entonces “despejar” la zona. Comenzaron las cargas.

Ese día los fascistas andaban con los ánimos especialmente exaltados. Un chaval, Trinidad Berlanga, había escalado el edificio de la Diputación con una bandera verdiblanca. “Si la quita, lo matamos”

En los disturbios posteriores, a la altura del puente de Tetuán y la Alameda de Colón, una sección de la Policía Armada, formada por 32 hombres al mando del brigada Antonio Pabón, abrió fuego con sus pistolas. Según admitió un comandante policial, fueron unos 30 disparos al aire efectuados por la mitad de la sección. Solo siete policías se habían responsabilizado de 14 disparos según el sumario. Los impactos de bala en los alrededores llegaron a 21. Como tantas informaciones de este caso, algo no cuadraba.

Un chico de 15 años del barrio de El Palo, Miguel Jiménez Ruiz, fue herido en un brazo. Otro chaval de 18 años, trabajador, afiliado recientemente a CCOO, quien animado por su madre había acudido a la manifestación, tuvo peor suerte. García Caparrós fue alcanzado por una bala de 9 mm corto, las utilizadas por las pistolas Star de la sección de la Policía Armada comandada por Pabón, el mismo destacamento que según un testigo, Alfredo Inocencio, se había dado media vuelta como un solo hombre para sacar sus pistolas cerca de donde aquel cayó abatido. Lucas Martínez, otro de los manifestantes aquel día, asegura haber visto entonces a un policía de complexión ancha disparar directamente con su pistola contra la gente poco antes de ver caer a Caparrós. Inocencio le recuerda exclamando: “Hijos de puta, asesinos, me han dado”.

El propio Inocencio y otras personas fueron ayudando al herido entre el hostigamiento policial. Hasta que un estudiante de Medicina, Carlos Carmona, logró introducirlo en un coche blanco conducido por un misterioso conductor que frenaba en los semáforos para desesperación de Carmona y que, en cuanto llegaron a la residencia hospitalaria Carlos Haya, desaparecería sin dejar rastro. Caparrós murió en el coche. Cuando entró en el simca blanco Carmona había escuchado a un cabo de la policía decir: “Vámonos que esto ya está controlado”.    

Se hicieron hasta cinco informes de balística, y aunque en ellos se formularon dudas sobre si la bala que mató a Caparrós pertenecía a la pistola de un policía de la sección, no pudo llegarse a conclusiones ciertas porque la habían limpiado con acetona sin examinar sus restos orgánicos. ¿Descuido o mala fe?, se pregunta Rosa Burgos.

Investigando estas semanas entre los apenas cuatro diarios de sesiones que se mantienen públicos de aquella Comisión de investigación –entonces las llamaban “de Encuesta”-- hemos encontrado detalles históricos relevantes sobre las tensiones políticas que generó el caso, así como declaraciones significativas de lo que hoy recordamos como grandes nombres de aquella Constituyente. Estábamos en un momento fundacional muy delicado del nuevo Régimen.

Se hicieron hasta cinco informes de balística y, aunque en ellos se formularon dudas sobre si la bala que mató a Caparrós pertenecía a la pistola de un policía de la sección, no pudo llegarse a conclusiones ciertas

Apenas 20 días después de la muerte de Caparrós se celebró el Pleno en el Congreso que iba a aprobar la Comisión de Encuesta. El 12 de diciembre otro joven, un estudiante de la Universidad de La Laguna, Javier Fernández Quesada, había muerto también por un impacto de bala disparada por un miembro de la Guardia Civil cuya identidad hoy día también se desconoce. Los agentes de este cuerpo, según numerosos testigos, habían entrado en el campus universitario disparando fuego real con sus pistolas y metralletas en unas jornadas de feroz represión en la isla. El gobernador civil al mando entonces de las fuerzas de orden público, Luis Mardones, quien no ayudaría precisamente al buen transcurso de la investigación, sería posteriormente diputado por Coalición Canaria hasta el año 2008, cuando el presidente Zapatero lo despidió con honores asegurándole “un sitio en la mejor historia de la democracia” y en los periódicos se le honraba como “el diputado renacentista”.  

Esta es la razón que las Comisiones de Encuesta de los sucesos de Málaga y Tenerife permanezcan unidas en sus referencias en la Cámara, aunque se desarrollaran por separado. El caso es que había un pacto de silencio fraguado en la Junta de Portavoces para aprobar la conformación de estas sin debate alguno, escudándose en que se debatían los Presupuestos, cuando un diputado socialista rompió inesperadamente el acuerdo para explicar su voto. Enseguida el resto de diputados solicitaron hablar. El intercambio parlamentario que encontramos cuando nos ponemos a leer el diario de sesiones del 23 de diciembre de 1977, poco conocido, resulta de gran valor histórico.

Tomás García, diputado por Málaga del PCE, plantea entonces algo que leído hoy, con De la Torre como alcalde, causa enorme desazón: “El pueblo de Málaga ligará su confianza hacia el proceso democrático a que estas responsabilidades sean puestas al descubierto hasta el fondo”. Huelín Vallejo, diputado por Málaga de UCD, sabemos hoy que miente descaradamente cuando afirmaba: “Unión de Centro Democrático, con una conciencia plena democrática, no desea acallar a nadie. Unión de Centro Democrático ha firmado desde el primer momento esta petición de Comisión de Encuesta. Unión de Centro Democrático quiere que se lleve la investigación con todas sus consecuencias, que se establezcan todos los hechos, y no le teme en absoluto a las consecuencias que puedan deducirse, porque tenemos una alta conciencia democrática”.

Manuel Fraga intervino para anunciar la abstención de Alianza Popular en un erudito discurso de raíz autoritaria en defensa del orden público y de “la sagrada enseña de la Patria”. “Defended de una vez, y no con palabras, el orden y la paz en España”, clamaba el dirigente franquista en el Pleno. Enseguida otros dirigentes como Miquel Roca o Santiago Carrillo indicaron alarmados las semejanzas del discurso de Fraga con el de José María Gil Robles en este mismo Congreso poco antes del 18 de julio de 1936. Carrillo se revolvería entonces por escuchar “palabras, conceptos con los que en los años treinta se fue generando la animosidad, la violencia que condujo a la guerra”, así como por un tema tan delicado entre las filas comunistas a escasos meses de la renuncia a la tricolor: “Tenemos esa bandera, es nuestra bandera, pero no enfrenten ustedes esa bandera, que es de todos, con las de las nacionalidades y las regiones de España”.

Pérez Llorca, de la UCD, comienza entonces a preocuparse del cariz que está tomando un debate que, recuerda, nunca se debió de dar: “Considero lamentable que se haya llegado a un debate en el que, por primera vez en esta Cámara, nos estemos lanzando como armas arrojadizas las viejas fechas, las viejas querellas, los viejos enfrentamientos, la vieja guerra civil, que creíamos enterrada”. Estamos ante un momento excepcionalmente frágil de la Legislatura Constituyente. Francisco Letamendia, entonces en Euskadiko Ezkerra, no comparte sin embargo este pacto de silencio:

“Yo tengo muchísimos más motivos para poner en tela de juicio la actuación personal del señor Fraga, porque mientras él era Ministro de la Gobernación obreros indefensos fueron muertos en Vitoria, militantes carlistas fueron asesinados en Montejurra, y el clamor en cuanto al trato que sufrían los detenidos vascos en el centro de detención era tan grande que sobrepasó las fronteras del Estado, y una foto de una joven, Amparo Gamboa, con el cuerpo macerado, recorrió el mundo. Y esta no militaba en el Partido Independiente Vasco, sino en la Organización Revolucionaria de Trabajadores.

¡Qué bien le ha venido a hombres como el señor Fraga la Ley de Amnistía, que ha impedido investigar hasta el fondo la verdadera responsabilidad de estos hechos!”.

Fraga, por alusiones y con ira, vuelve entonces a tomar la palabra para sentenciar: “…lo que sí hoy hemos aprendido es que la piel del cordero, al final nunca acaba por tapar ciertos pies negros o rojos de sangre que efectivamente algunos no los pueden negar”.

Silencio tenso en el Hemiciclo. Gómez Llorente, al que hoy recordamos como un histórico del PSOE, es consciente de lo que está en juego: “Hace falta que esta Cámara tenga el respaldo del pueblo. Y para que tenga el respaldo del pueblo, las angustias del pueblo han de ser oídas también en esta Cámara”. Martín Villa, entonces ministro del interior, intervendrá finalmente para asegurar que se pondrá al frente de la exigencia de responsabilidades. Se vota entonces la formación de la Comisión de Encuesta y se aprueba con 299 votos a favor, 2 en contra y 17 abstenciones.

Tras la votación, con los ánimos más calmados, Peces Barba, Pérez Llorca, Carrillo… intervienen para matizar y calmar las aguas, mientras el presidente del Congreso, Fernando Álvarez de Miranda, presenta sus excusas a Manuel Fraga por no haber interrumpido antes alguna de las intervenciones críticas con él, lo que el dirigente franquista agradece.

A la luz de este debate podemos analizar mejor el contexto en el que se cerró en falso la Comisión, podemos entender quizá por qué se han dado los cuarenta años de secreto, podemos explicar con mayor profundidad por qué la fundación del Régimen del 78 nos dice tanto de lo que aún vivimos cuarenta años después. Entonces había un miedo real en las izquierdas --se mataba impunemente a estudiantes, a trabajadores y trabajadoras en Universidades y manifestaciones-- y en cuanto se rompía un pacto de silencio, lo hemos visto con este debate, la desmesura llevaba a los diputados de la Constituyente al lenguaje de la Guerra Civil. Nos ayuda a entenderlo, en ningún caso a justificarlo. Lo que resulta inadmisible es que décadas después se mantengan estos tics, esos pactos, ese acuerdo institucional contra la verdad, la justicia y la reparación.

Podemos leer también las primeras conclusiones de la Comisión de Encuesta del 27 de junio de 1978. Francisco de la Torre --hoy alcalde de Málaga, recordemos-- defiende la ausencia de responsabilidades políticas: “No podemos imputarle responsabilidad política, como aquí se precisa, y mucho menos, como ha quedado bien claro, responsabilidad en otros ámbitos; no podemos, digo, imputar ninguna responsabilidad política a la máxima autoridad de la provincia de Málaga. El gobernador civil había participado, había colaborado de una manera ejemplar en lo que podríamos llamar poner los medios para que la manifestación pudiera tener lugar tal como los organizadores queríamos que se desarrollara”. Un mes antes ya habían ascendido a Riverola a director general de Correos y Telecomunicaciones, un viejo “método franquista”, como se denuncia desde de la oposición: ascender a quien demostró como mínimo incompetencia.

Pero nadie hizo nada más. Se aprobó el dictamen de la Comisión en el Congreso. Y pasaron los años. Al poco se murieron de pena los padres de García Caparrós, como cuentan sus hijas. El sumario judicial, donde no aparece el testimonio de una sola mujer, durmió olvidado durante años hasta que Burgos lo rescata ya en color sepia. Los 675 folios de la Comisión de Encuesta de 1978 siguen pudriéndose en algún rincón de este edificio, en el ala más rancia del Parlamento, aquel de los acuerdos secretos de un Régimen que hace aguas porque entonces se pudo haber hecho mejor, sí, pero sobre todo porque a lo largo de estas décadas nadie quiso corregir el rumbo.

Se aprobó el dictamen de la Comisión en el Congreso. Y pasaron los años. Al poco se murieron de pena los padres de García Caparrós, como cuentan sus hijas.

Seguiremos intentándolo. Por de pronto ya hemos solicitado formalmente la reconsideración de este último acuerdo de la mayoría de la Mesa.

Termino con extractos de la entrevista de Rosa Burgos a Loli y Paqui García Caparrós:

--En mi casa ha habido mucha tristeza. Mi madre –dice Loli- me pidió perdón en la ambulancia, cuando se iba a morir, por la tristeza tan grande que había habido en mi casa. En mi casa no se podía poner una radio. A nosotras, que éramos unas niñas, nos pusieron de luto de arriba abajo. Todo eso queda para nosotras. Yo, hoy en día –dice Loli- escucho una ambulancia y lo primero que hago es coger el móvil y ver cómo está mi familia (…)

--¿Cómo era vuestro hermano? ¿Qué carácter tenía?

--Era lo más bueno, lo más noble, era sensible, muy humano. Con todos los amigos se llevaba bien… No podía ver a nadie que necesitara algo porque ahí estaba él (…) Era el único, de verdad, que si entraba treinta veces en la casa, treinta besos le daba a mi madre, y nosotras no hemos salido a él. Era el único que era cariñoso (…) era pelirrojillo. Aquellos días llevaba barba. Era muy alto, media 1.90. Era guapísimo”.

Necesitamos tu ayuda para realizar las obras en la Redacción que nos permitan seguir creciendo. Puedes hacer una donación libre aquí

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Víctor Alonso Rocafort

Profesor de Teoría Política en la Universidad Complutense de Madrid. Entre sus publicaciones destaca el libro Retórica, democracia y crisis. Un estudio de teoría política (CEPC, Madrid, 2010).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí