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Exiliados en Transición (V)

“Nuestra vida no es muy agradable”

Los censos del exilio republicano dan la medida del drama que vivieron personas con las que seguimos en deuda

Ritama Muñoz-Rojas 26/06/2019

<p>Un fragmento de la carta de F.L. a la Asociación de Amigos de los Antiguos Refugiados Españoles.</p>

Un fragmento de la carta de F.L. a la Asociación de Amigos de los Antiguos Refugiados Españoles.

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Los exiliados que recibieron el apoyo de los Amigos de los Antiguos Refugiados Españoles (AARE), asociación creada en España en 1984, formaban parte del grupo de republicanos para los que el exilio transcurría en condiciones verdaderamente duras. La mayoría de ellos había pasado por dos guerras y, en 1945, se veían obligados a comenzar otra vida en Francia con muy pocos recursos, enfermos, heridos, mutilados y con experiencias realmente dolorosas. Eran las mismas personas a las que, unas décadas antes, había apoyado la organización norteamericana Spanish Refugee Aid, fundada por la anarquista Nancy McDonald. Les llamaron La legión de los olvidados. Tan olvidados y desconocidos como la extraordinaria labor de estas dos asociaciones a lo largo de varias décadas.

Montauban   10 de mayo de 1984

Mi más respetable y distinguida Sra.

He recibido los papeles que se ha dignado a enviarme por los que le estoy muy agradecido y que, al mismo tiempo, para contestarle, para informarle lo mejor posible y lo más exacto la precaria situación en que vivo; yo vivo solo y estoy casi ciego metido en 80 años; mi retiro es muy pobre pues no llego a 1.200 francos en Francia por mes [unas 21.000 pesetas de entonces. El salario mínimo interprofesional francés rondaba los 4.000 francos en ese momento]; tengo que pagarme un alquiler de 152 francos mensual, más la electricidad y el sofage así es que llego muy difícilmente; gracias que tengo aquí un hermano  que me ayuda lo que puede y mi cuñada su esposa me hace la limpieza y me lava la ropa y de la comida que se hacen para ellos me trae a mi todos los días; mi hermano es refugiado también y su situación económica no es nada de brillante y es mucho el sacrificio que hacen.

Le agradezco mucho de haberse dirigido a mí para proponerme vuestra ayuda y de que sean mis compatriotas que se ocupen de mis necesidades; a mí lo que me hace más falta o lo que mejor me arreglo es mi ayuda financiera como haría el Ansien Organismo pues me cuesta mucho sacrificio pagarme la calefacción y el alquiler y a mi hermano y cuñada su situación económica no les permite hacer mejor que hacen, pues por lo que os ruego toméis en consideración mi difícil situación.

Os saluda atentivamente este vuestro compatriota 

F.L.R.

Los diferentes censos de exiliados, así como los informes y memorias anuales que integran la documentación acumulada por AARE y SRA a lo largo de los años proporcionan una buena idea de cómo se desarrollaba la vida en el exilio de La legión de los olvidados. Pero sobre todo son las cartas que escribieron las que mejor nos permiten conocerles.

Libourne 12 de octubre de 1994

Señoras Caparrós y Batet en Toulouse

Muy distinguidas Señoras

Unas líneas para saludarlas y deseándoles disfruten de un buen estado de salud y bienestar. Suponemos que hayan pasado buenas vacaciones como ustedes merecen.

Por éstas, los pocos que quedamos nada más que regular. Vicente P. casi siempre está en el hospital; su señora no ha vuelto a salir, está muy perdida de la cabeza.

Joaquín está estos días con una fuerte bronquitis; como esto es crónico, esta vez le atacó muy fuerte, le curaron con inyecciones y antibióticos, que lo dejan muy fatigado y ciego completamente y el pobre lo toma con bastante resignación. Yo hago todo lo que puedo; lo animo, le leo un poco; cuando está bien y hace buen tiempo lo llevo a la alameda junto al río y luego hay juegos de petanca le hablan, y unos jóvenes hijos de refugiados lo pasean y lo traen, y así pasa el pobre la vida, como les digo, con mucha paciencia. 

Cuando hay un viaje por el inserso le complace mucho; aunque no vaya a ninguna salida, en los salones se juntan muchos viejos y enfermos y hablan de unas cosas y otras, de nuestro pasado que nunca podemos olvidar. Y de parte mía, con la angina de pecho y mucha artrosis y mi edad, con parches y trinistina   voy pasando, pero por ahora tengo buena moral.

Reciban todos ustedes la Señora Childers, los señores de Madrid y ustedes dos los mejores saludos, llenos de profunda gratitud de todos nosotros y la compaña de mi yerno

B.

los datos relativos a la salud prácticamente se reducen a dos tipos: amputaciones y enfermedades mentales

En marzo de 1979, cuatro años después de la muerte del dictador, la organización Spanish Refugee Aid elabora uno más de los documentos que llevaban por título Census of Spanish Refugees y que servían para orientar la labor de ayuda y apoyo. En este caso, son 32 páginas mecanografiadas con cerca de 1.800 nombres de refugiados y refugiadas en las que se aportan cinco datos de cada persona: nombre, fecha de nacimiento, trabajo en España antes del 36, situación actual y salud. Las fechas de nacimiento oscilan entre 1890 y 1930; sus oficios antes de la guerra: granjeros, carpinteros, estibadores, sastres, camareros, barberos, marineros, jardineros, agricultores, mineros, maestros, mecánicos, entre otros. Hay también militares, fotógrafos y escritores. Bajo el epígrafe “situación actual” (estamos en 1979) se alude al estado civil o información sobre su familia (asesinados, desaparecidos, encarcelados) y también a los años en la cárcel: nunca más de diez palabras que dan la medida del drama en el que derivó la vida de tantas personas a las que hasta ahora no se ha nombrado y con las que seguimos en deuda; finalmente, están los datos relativos a la salud, que prácticamente se reducen a dos tipos: amputaciones y enfermedades mentales. 

Una página del censo de la SRA de 1979.

Una página del censo de la SRA de 1979.

Toulouse 10-10-1992

Amigos de los Antiguos Refugiados Españoles

Estimadas amigas Antoinette y María

Les agradecería se interesaran para ver si la Asociación de Amigos de los Antiguos Refugiados Españoles podrían ayudarme a pagar los cristales de mis gafas que he tenido que cambiarlos porque se me rompieron. Me han costado 598 francos y la Aseguranza no me ha pagado más que 31.50 francos. Como verán por las facturas que le adjunto.

Le ruego hagan lo posible para ver si ustedes pueden ayudarme, pues mi situación económica es bastante precaria, ya que mi pensión de vejez es mínima.

No dudo que ustedes tendrán en cuenta mi situación y les doy de antemano las gracias. 

Deseándoles a todos mucha salud, reciban mis afectuosos abrazos, su buena amiga

                                               I.G.

Siguiendo el modelo de Spanish Refugee Aid (SRA), la asociación de los Amigos de los Antiguos Refugiados Españoles (AARE) fue elaborando, desde el primer momento, una base de datos con información de los exilados; en el caso de AARE se trataba de fichas en las que figuraban sus principales necesidades, que siempre eran alguna de éstas: calefacción, medicinas, alimentos, ropa de vestir y ropa para la casa. Constaba también la información sobre su lugar y fecha de nacimiento, tipo de vivienda (ya son muchos los que viven en residencias de ancianos) y datos sobre la situación familiar (también son muchos las viudas y viudos que viven en completa soledad). Además, de manera periódica, se realizaban visitas a cada uno de los ancianos republicanos, vistas sobre las que luego se redactaba un informe, como, por ejemplo, éste extraído de la memoria de AARE del año 1985: 

Estaba feliz cuando le entregué las estufas y la ropa y no daba crédito a sus ojos. El frío le ha afectado mucho […]. Verdaderamente, vive en una casa muy pequeña y vieja, las ventanas no cierran y, cuando ha hecho frío, tenían dos dedos de hielo alrededor. […]. Van a echar abajo la casa y el propietario no le cobra el alquiler y quiere que se vaya. No puede encender la cocina porque la leña está mojada y los vecinos le han llevado un radiador eléctrico, pero como no conseguía calentarse, permanecía acostado. Como ya os había dicho, después de un accidente tuvieron que amputarle una pierna y ahora tiene miedo a caerse. […] A él es al que el alcalde del pueblo le dijo que si no estaba a gusto, que se volviera a España.  

Estaba feliz cuando le entregué las estufas y la ropa y no daba crédito a sus ojos. El frío le ha afectado mucho

Pero fue a través de sus cartas cómo se iba conociendo mejor a los ancianos republicanos españoles que permanecían en el sur de Francia, con muchas carencias, mucho dolor y pocas quejas. Son escritos de trazo torpe; complicados de leer, unas veces por su letra, otras porque se inventan las palabras; pero no importa. Resultan más que suficientes para reconocer a personas nobles, solidarias, generosas, reivindicativas y luchadoras. A personas buenas. 

Un fragmento de la carta de E.M. a la Asociación de Amigos de los Antiguos Refugiados Españoles.

Un fragmento de la carta de E.M. a la Asociación de Amigos de los Antiguos Refugiados Españoles.

Villers-Cotterets 15 de enero 1986

Muy apreciable compatriota

El muy apreciable paquete que usted me ha enviado comportando dos pares de calcetines, un par de guantes, dos pañuelos y una tableta de turrones lo he recibido todo muy bien a la víspera de las fiestas de Navidad.

Como resulta que en España no me queda absolutamente nadie en ninguna parte a causa del factor tiempo y que al mismo tiempo no me esperaba a esta sorpresa bastante agradable y que a usted no recuerdo haberlo visto nunca, me supongo que el muy apreciable paquete marchará con relación a nuestra buena comprensión, solidaridad y compañerismo que reina entre nosotros en tanto que antiguos carabineros entre los años 1936-1939 ya tan lejanos.

En fin, en cuanto a lo que a mi concierne, aquí, en Francia, me encuentro alojado en una “Casa de Retirados” con pensionarios franceses con una pensión mediana en la cual es así como voy tirando del carro en tanto que refugiado español en Francia.

En los tiempos actuales y en lo que a mí concierne, me encuentro siempre en buenas relaciones con el compatriota F. Ramírez en Perpignan, departamento de los Pirineos Orientales (Francia) en la cual ha sido gracias a él como he podido informarme de muchas cosas que precedentemente ignoraba completamente.

Haciendo un resumen de todo esto, es así como voy tirando en tanto que sobreviviendo de aquellos tiempos ya tan lejanos y, claro está, sin saber hasta dónde llegaré. De todas formas, que llegue lo que me llegue, mientras tanto me siento mucho más optimista que pesimista (de lo contrario, si no lo hiciera así ya habría desaparecido complemente). En cuanto a la placa de turrones, como resulta que estos eran bastante buenos, pues con tres o cuatro días, me los terminé.

De otra parte también he recibido en estos últimos tiempos y a título informativo dos cartas de la parte del compatriota R. M. viviendo en la ciudad de Tolosa (Francia). Sin nada más de particular anunciarle por hoy terminaré estas líneas deseándole buena continuación y larga vida son olvidar de saludarle muy amigalmente.                                                                                           J. G.M.

P. S. Habiendo pensado y comprendido (digo yo) que los que os encontráis en España en tanto que responsables de nuestros organismos bastante competentes siempre tenéis muchos más gastos de la cuenta, he decidido de enviaros cupones internacionales para que podáis cubrir una parte de lo que vosotros habéis consentido para mí con muy buena voluntad

Hace años que Francie Cate-Arries, profesora en la Universidad de William & Mary (Virginia) que ha investigado y escrito sobre los españoles en los campos de concentración, culturas del exilio y represión franquista, participa en congresos, foros y cursos sobre la Memoria Histórica. Su atracción hacia la literatura española, sobre todo, la Generación del 27, provocó el interés de esta historiadora estadounidense por los poetas exilados; y así fue acercándose a los refugiados españoles que huyeron a Francia. “Décadas antes que los exilados enviaran sus cartas a esta asociación [AARE], los que pudieron liberarse de los campos fueron los primeros en reivindicar la memoria de sus compañeros, los más desfavorecidos que se quedaban atrás entre alambradas: los mayores, los enfermos, los mutilados, los que sufrían de trastornos mentales y nunca pudieron trabajar en compañías ni buscar cobijo fuera del campo. No hay libro de memoria o testimonio publicado desde el exilio en América que no apelara a la memoria de los más vulnerables del exilio republicano de 1939 que permanecían en arenales de Francia y a la urgencia de socorrerles”. Francie Cate-Arries añade: “Serán sin duda algunos de aquellos abandonados en Francia que luego dirigieran sus cartas a la Asociación, expresando en los años setenta la misma angustia del abandono y olvido que experimentaban a partir de 1939”.

                                               Perpignan 1-5-84

Muy estimada Señora Caparrós

Ud. sabrá perdonarnos si no escribimos antes como ya le dijimos en nuestra anterior. Mi esposo ha estado muy fatigado, y para decirle la verdad, todavía no está bien, siguiendo en casa inyecciones y demás tratamientos; estamos bastante preocupados y cansados. Nuestra vida no es agradable.

                               […]

Ud. sabe, Señora Caparrós, nuestra situación. No disponemos, que es tristemente, de la pequeña retreta, y todo está muy caro, y no llegamos a nada. Señora Caparrós, le deseamos mucha salud que es la base principal, en compañía de su estimada familia y hayan pasado felices fiestas, y 1º año de trabajo de mayo.

Reciba nuestro mejor afecto y cariño

                               J. L. del R. L. y esposa M. J.

 

Conseguir hablar un rato con Ramón San Geroteo, presidente de la Amicale de los Pirineos Orientales des Anciens Guérilleros Espagnols en France no es fácil. Prácticamente a diario tiene un acto, o la preparación de un acto, para recordar lo que fue la República Española, homenajear a un camarada muerto, y, por supuesto, reivindicar a los guerrilleros españoles que lucharon contra el fascismo, porque merecen un reconocimiento. Los recuerdos de su infancia coinciden con lo que otros exilados nos han dejado escrito en sus cartas: “A lo primero vivíamos en barracas; eran campos de internamiento. Íbamos al campo a trabajar; mi padre trabajaba mucho. Hemos vivido momentos complicados, en barracas en las que había agua, pero no había wáter; yo salí del campo de los primeros, porque mi familia salió en 1951. Cuando Francia se iba reconstruyendo después de la guerra; se fueron haciendo bloques de apartamentos donde se metía la gente como podía; hemos vivido de manera escasa y muy solos”.

En Francia el reconocimiento ha sido muy rápido; en España, no. Aquí de España no venía ni Dios

Su organización, con 800 afiliados, es una de las más numerosas dedicadas a la recuperación de la Memoria Histórica en Francia; en total, dice, hay unas 100 asociaciones memorialistas en el país galo. “Ha habido mucho olvido; Felipe González fue el primero que vino a un acto dedicado a los guerrilleros españoles en Francia; vino con Mitterrand media hora y se marchó; y desde entonces, nadie, salvo Sánchez que ha venido últimamente”. Entre otras cosas, ahora trabaja en la preparación de un acto que se celebrará en noviembre para recordar lo que fue la República y que durará dos días. Uno podría pasar horas escuchándole hablar de proyectos que pondrá en marcha, o de lo que sea de sus 75 años. “Tenemos muchos actos de reconocimiento a esos guerrilleros, a los que vienen ministros franceses; ha venido el presidente del Senado. En Francia el reconocimiento ha sido muy rápido; en España, no. Aquí de España no venía ni Dios; es triste porque les echaron de España, aquí lucharon contra el nazismo y merecen un reconocimiento fuerte”.

Se ríe al oír que en España son los nietos los que han empujado los movimientos para la recuperación de la memoria. “¡Aquí somos los abuelos!”.

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Autora >

Ritama Muñoz-Rojas

Periodista y licenciada en Derecho. Autora de 'Poco a poco os hablaré de todo. Historia del exilio en Nueva York de la familia De los Ríos Giner, Urruti'.

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