1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

VIVIENDA

El Imperio contra los inquilinos

Una ley que regule el precio del alquiler supondría un grave riesgo para los bancos americanos que financiaron la compra de miles de viviendas por fondos inmobiliarios durante la Gran Recesión

Manuel Gabarre de Sus 5/10/2021

<p>Bloques de pisos en el SoHo, uno de los sitios más caros para vivir en Nueva York.</p>

Bloques de pisos en el SoHo, uno de los sitios más caros para vivir en Nueva York.

Fuzzy Images

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Estados Unidos domina el mundo a través del dólar. Como si fuera el rey Midas, la Reserva Federal puede crear tantos dólares como quiera. Sin embargo, el resto de bancos centrales tiene que tener cuidado con los excesos en la creación de dinero. Los excesos pueden provocar que la moneda pierda su valor y así dar alas a la temida inflación. Pero este no es el caso de Estados Unidos.

En 1971, Richard Nixon y Henry Kissinger decidieron abandonar el patrón oro que había regido el comercio tras la Segunda Guerra Mundial. El patrón oro consistía en que 35 dólares podían cambiarse por una onza de oro. En los acuerdos de Bretton Woods se había acordado que los dólares siempre tendrían un valor material al que se debían ajustarse todas las monedas del mundo. Estados Unidos tenía el poder de crear la moneda mundial, pero como contrapartida tenía la obligación de acumular el oro suficiente para cambiar los dólares que creaba.

La guerra de Vietnam cambió las cosas. El despliegue de violencia salió muy caro y Estados Unidos tuvo que imprimir montañas de dólares para poder pagar a sus proveedores. Es decir, al complejo industrial-militar, tal y como lo definió Dwight D. Eisenhower. En su discurso de despedida como presidente del país, el general Eisenhower advirtió a la nación del peligroso poder que la industria militar había acumulado. Ningún presidente se ha atrevido a volver a hacer algo similar.

Por su parte, el gobierno francés se percató de que Estados Unidos estaba imprimiendo dólares por un valor muy superior al del oro que tenía acumulado en los almacenes de Fort Knox. George Pompidou tomó una decisión audaz: envió una fragata militar a Nueva York para ejercer el derecho de Francia de cambiar sus dólares por oro, tal y como establecían los acuerdos de Bretton Woods. En ese momento Nixon suspendió el patrón oro en lo que se conoce como el Nixon Shock. La fragata tuvo que volver a Francia con la bodega vacía. En cualquier caso, el gobierno americano tenía miedo de que la suspensión del patrón oro provocase el derrumbamiento del valor del dólar. Así que tuvieron una idea acerca del petróleo la cual cambiaría el mundo. Para peor, seguramente.

El petróleo mueve el mundo y todo el mundo lo necesita. Los desplazamientos laborales, la distribución de productos o el turismo dependen de este líquido, puesto que mueve los barcos, los aviones y, de momento, las furgonetas de reparto. Así que Kissinger llegó a un acuerdo con Arabia Saudí en relación con este asunto. Los árabes venderían el petróleo en dólares y, a cambio, Estados Unidos garantizaría la seguridad de la casa Saud. Su otro gran aliado, el Sha de Persia, haría lo propio. Estos dos países se convertían así en los pilares gemelos de la política exterior de EE.UU.  El resto de países de la OPEP pronto siguió el mismo camino que Arabia Saudí. Además, en 1973 la OPEP subió los precios del petróleo, animada por el propio Kissinger.

Esto hizo que el mundo cambiase para siempre. La Reserva Federal de Estados Unidos se convirtió en un trasunto del rey Midas, puesto que todo lo que tocaba se convertía en dinero. El dólar nunca pierde su valor porque todos los países necesitan adquirir miles de millones de dólares para comprar petróleo. Por este motivo, Estados Unidos es el único país que puede acumular enormes déficits fiscales sin que se devalúe su moneda. En los años ochenta, Ronald Reagan se lanzó hacia un déficit desbocado. Bajó los altísimos impuestos que hasta entonces pagaban las clases altas y permitió el uso de paraísos fiscales. Además, gracias a su control sobre el petróleo, Estados Unidos también podía importar mucho más de lo que exportaba sin que esto tuviera mayores consecuencias. 

El profesor de la Universidad de Berkeley Barry Eichengreen resumió el privilegio de Estados Unidos con las siguientes palabras: “Producir un billete de 100 dólares le cuesta unos pocos céntimos al Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Sin embargo, el resto de países tienen que aportar bienes reales por valor de 100 dólares para obtener uno”.

Alan Greenspan, que fue el presidente de la Reserva Federal durante casi veinte años, dijo que “Estados Unidos puede pagar cualquier deuda que tenga porque siempre podemos imprimir dinero para hacerlo. Por tanto, hay cero posibilidades de impago de la deuda”. La estrategia de Greenspan para superar las crisis financieras consistía en regalar toneladas de dólares al sector financiero. Así lo hizo para superar el crac bursátil de 1987 y volvió a hacerlo tras el estallido de la burbuja tecnológica que tuvo lugar a principios del siglo XXI. La Reserva Federal también ha utilizado la estrategia de regar con dólares al sector financiero americano para afrontar la crisis de las hipotecas, que ha sido la peor de todas ellas.

Los poderes financieros dictaminaron que la causa de esta crisis era que se habían concedido hipotecas a demasiada gente.  Decidieron resolver este problema mediante los Acuerdos de Basilea III del año 2010, que regulan el sector financiero en casi todo el mundo. A partir de entonces, quien quisiera comprar una vivienda tendría que poner una entrada del 20% para recibir una hipoteca.

Las bancas europea y americana recibieron montones de dinero gratuito de la Reserva Federal y del BCE. Los bancos podían recoger beneficios prestando ese dinero a los fondos con un interés mayor

¿Qué pasa con las personas que no pueden ahorrar o que no han heredado lo suficiente? Que quedan abocadas al alquiler y, en la mayor parte de los países, expuestas a la codicia del sector financiero. Esto incluye a toda la clase obrera de Estados Unidos, cuyos salarios reales no han crecido desde el año 1973. 

Los gobiernos dieron alas al sector financiero para que siguiese lucrándose con la vivienda. Los bancos tradicionales seguirían ejerciendo de prestamistas mediante la concesión de hipotecas con menos riesgo de impago. El negocio de convertirse en casero correspondería a los fondos de inversión. Estos no tienen que pagar impuestos ni rendir cuentas a nadie porque se les permite operar desde paraísos fiscales. Además, había millones de viviendas en todo el mundo que habían quedado en manos de unos bancos quebrados que tenían que deshacerse de ellas por los imperativos de Basilea.

Así que la oportunidad era magnífica. Estos fondos solamente necesitaban financiación para comprar esos millones de viviendas en Europa y Estados Unidos que habían quedado en tierra de nadie. Basilea exige que una parte de la financiación, con un mínimo del 20%, provenga de fuentes internas. De lo contrario, la solvencia del banco resulta muy penalizada. Los gestores como Blackstone, Cerberus o Lone Star crean fondos de inversión en paraísos fiscales para obtener ese 20% que les hace falta. Los inversores son fondos de pensiones, fondos soberanos o gente muy adinerada. Además, las gestoras también aportan una pequeña parte del capital.

Pero la parte más sustanciosa de la financiación, que normalmente alcanza un 80% del valor de la compra, proviene de la banca. La banca europea y, sobre todo, la banca americana recibieron montones de dinero gratuito de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo. Los bancos podían recoger beneficios prestando ese dinero a los fondos con un interés mayor. De esta manera, la vivienda contribuiría a la recuperación del sector financiero. El negocio era estupendo para Wall Street, porque las enormes ganancias viajarían hacia Nueva York sin siquiera pagar impuestos en los países de origen.

El fondo Cerberus, famoso por sus prácticas abusivas contra los inquilinos, tiene una gestora inmobiliaria en España llamada Haya Real Estate de la que es consejero José María Aznar Botella

Pero surgió la pandemia de covid-19 y las expectativas de negocio de Wall Street en España quedaron truncadas. La evolución de los precios del alquiler no cumplía con las expectativas de los fondos de inversión. Así que los fondos tienen problemas para devolver los gigantescos préstamos que le concedió la gran banca americana. En este juego participaron los grandes poderes financieros: Morgan Stanley, Bank of America, JP Morgan o Deutsche Bank. Estos bancos han prestado miles de millones de dólares a los fondos oportunistas que se hicieron con cientos de miles de viviendas en España.  En este sentido, Blackstone, Cerberus y Lone Star compraron más de 400.000 viviendas con solo seis operaciones.

Varios de estos negocios están en riesgo. El fondo Cerberus, que se ha hecho famoso por sus prácticas abusivas contra los inquilinos, tiene una gestora inmobiliaria en España llamada Haya Real Estate  de la que es consejero José María Aznar Botella. Haya acaba de recurrir a Houllihan Lokey, empresa conocida como “el rey de la quiebra”,  para afrontar su propia bancarrota. Por su parte, Quasar fue la mayor operación de este tipo en España. Esta sociedad, creada por el Banco Santander y Blackstone, recibió un préstamo de 7.332 millones de euros. Se lo concedieron los principales bancos del mundo: Bank of America, Morgan Stanley, Deutsche Bank y JP Morgan, entre otros. Hace ya unos meses que estos bancos se hicieron con el control de las cuentas bancarias de Quasar porque el Banco Santander y Blackstone no podían devolver el préstamo. Pues bien, Aliseda, que es una de las filiales de Quasar, acaba de declarar unas pérdidas de 463 millones de euros.

La causa de estas pérdidas es debida a que el sector financiero había depositado unas expectativas en el crecimiento de los alquileres en España que no se han cumplido. Sin embargo, los bancos fueron previsores. Los fondos de inversión empeñaron las viviendas como garantía del cumplimiento del préstamo. Si no devuelven los préstamos, los fondos deben entregar las viviendas a los bancos. Pero esto también generaría un enorme problema a la gran banca americana. Después de todo, ¿qué hace un banquero de Nueva York con miles de pisos desperdigados por la península ibérica?

En 2004 Berlín vendió más de 60.000 viviendas a Goldman Sachs y a Cerberus por su mala situación financiera. Desde entonces el precio del alquiler no ha dejado de subir en la ciudad 

Pedro Sánchez acudió a Nueva York el 22 de julio para reunirse con el Gotha del poder financiero americano. A la reunión no faltaron quienes habían hecho inversiones inmobiliarias en España. Así, el presidente Sánchez se tuvo que reunir con representantes de BlackRock, Fidelity, Bank of America, Blackstone, JP Morgan, Lone Star Funds y Morgan Stanley.  No sabemos qué se trató en esta reunión. Según las agencias de prensa, el orden del día estaba compuesto por temas como la formación profesional y la innovación educativa en España. Existen dudas razonables de que este tipo de asuntos puedan suscitar el más mínimo interés en un banquero de Nueva York. Así que es más probable que uno de los temas estrella de la reunión fuese qué va a pasar con sus inversiones inmobiliarias en España y, sobre todo, qué iba a hacer el gobierno español para protegerlas. Como se ha señalado, estas inversiones se encuentran en alto riesgo por la rebaja de expectativas causada por el covid-19. Así que cualquier otro elemento que pueda rebajar dichas expectativas encontraría a buen seguro la oposición firme de Wall Street.

Uno de estos elementos es el control de los alquileres mediante una ley que regule sus precios. Por supuesto que una ley de este tipo podría ser efectiva. Pero hoy por hoy esta ley iría en contra de los intereses de Estados Unidos. Ante semejante enemigo, solamente una sociedad civil muy organizada podría lograr con mucho esfuerzo una ley que de verdad proteja al inquilino. Se están dando grandes pasos como la presentación de la propuesta de Ley de Vivienda con un amplio apoyo de la sociedad civil, los partidos y los sindicatos. Pero parece que todavía queda mucho camino por andar.

No es imposible. En el año 2004 la ciudad de Berlín vendió más de 60.000 viviendas a Goldman Sachs y a Cerberus por su mala situación financiera. Desde entonces el precio del alquiler no ha dejado de subir en Berlín. Ahora estas viviendas forman parte de Deutsche Wohnen. Esta es una gestora de viviendas detrás de la que se encuentra BlackRock, que es el mayor gestor de inversiones del mundo. El 27 de septiembre se planteó una consulta a los berlineses. Debían responder sí o no a la expropiación de las viviendas de los grandes fondos de inversión.  Entre ellas se encuentran las antiguas viviendas de Deutsche Wohnen.  El amplio sí de Berlín demuestra que, por suerte, todo es posible.

Estados Unidos domina el mundo a través del dólar. Como si fuera el rey Midas, la Reserva Federal puede crear tantos dólares como quiera. Sin embargo, el resto de bancos centrales tiene que tener cuidado con los excesos en la creación de dinero. Los excesos pueden provocar que la moneda pierda su valor y así dar...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. albaix

    Joder, este artículo debería ser enseñado en todas las escuelas. Más que nada para contarle a los niños el proceso de esclavización al que sucumbirán cuando sean mayores. Al menos que tengan la información.

    Hace 1 mes 23 días

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí