1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Presidenciales en Brasil

El retorno mítico de Lula

El expresidente aspira a reconquistar el poder en octubre con una coalición de siete partidos en un ‘frente democrático’ contra Bolsonaro. Su principal jugada es haber fichado al conservador Geraldo Alckmin para ser su vicepresidente

Bernardo Gutiérrez 22/05/2022

<p>Lula, en una imagen tomada en 2017.</p>

Lula, en una imagen tomada en 2017.

PT

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

En junio de 2013, la izquierda y la derecha brasileñas protagonizaron un inédito anuncio conjunto. Tras semanas de protestas callejeras, convocadas por el Movimento Passe Livre (MPL), el alcalde de São Paulo (Fernando Haddad, Partido dos Trabalhadores, PT) y el gobernador del Estado (Geraldo Alckmin, Partido da Socialdemocracia Brasileira, PSDB) anunciaron la bajada de la tarifa del transporte. Desde el Palácio dos Bandeirantes, sede del Gobierno del Estado de São Paulo, ambos políticos comunicaron la bajada del billete de 3,20 a 3 reales, hablando de “espíritu democrático”, “escucha” y “ciudadanía”. El autonomista MPL, izquierda radical para el establishment, forzó una inesperada alianza izquierda-derecha. Lejos de aplacar los ánimos, las protestas continuaron especialmente vinculadas al derecho a la ciudad y a la participación democrática. Atravesaron el Mundial de fútbol de 2014 y llegaron a las puertas de las elecciones de octubre, en las que una tercera vía parecía viable: la candidatura de la ambientalista Marina Silva. Los dos grandes partidos reactivaron la polarización en una campaña tensa y llena de ataques, especialmente contra Marina Silva. Dilma Rousseff (PT) y Aécio Neves (PSDB) pasaron al segundo turno. En la recta final, un montaje fotográfico fundía la cara de Dilma y Aécio. En el hashtag #DilmAecio se denunciaban las excesivas semejanzas de ambos candidatos, rozando el centro cada uno por un lado. La polarización extrema no reflejaba, denunciaban múltiples voces, programas políticos con muchas sintonías. 

Nueve años después del momento love del PT y PSDB en el palacio dos Bandeirantes, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil entre 2002 y 2010, anunció oficialmente su vuelta a la política con una alianza que sigue desconcertando a las izquierdas. Geraldo Alckmin –líder moral del centroderecha brasileño, ex gobernador de São Paulo, candidato presidencial en 2006– será el candidato a vicepresidente de Lula en las elecciones de octubre. Tras la alianza del PT-PSDB en 2013, ahora la deriva ultraderechista del Brasil de Bolsonaro ha forzado la candidatura Lula-Alckmin, impensable hace unos años. ¿Cómo se explica la estrategia de Lula?

Hacia un frente democrático

Hace unos meses, uno de los ministros del primer Gobierno Lula me explicaba en su casa la necesidad de contar con Alckmin. Su hijo, vinculado a movimientos sociales, criticaba la alianza con el archienemigo tucano (como se conocen a los miembros del PSDB). El plan de Lula está lleno de sutilezas. Primera: Alckmin ha dejado el PSDB y es ya miembro del centroizquierdista Partido Socialista Brasileño (PSB), uno de los más numerosos en el Congreso. Con este movimiento, Lula tranquiliza a mercados e izquierdas simultáneamente. Además, hace más difícil ser encuadrado como comunista por la propaganda de Bolsonaro. Por si fuera poco, la salida de Alckmin del PSDB profundiza la crisis del partido conservador. Segunda sutileza: Lula ha conseguido que el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) no lance candidato a presidente. No hay candidatura en el flanco izquierdo, una de las obsesiones del PT de los últimos años. Tercera sutileza: Lula está describiendo su candidatura como un “frente democrático” frente a la extrema derecha, no como un frente de izquierdas. Al mismo tiempo, argumenta que su alianza es un conglomerado de movimientos sociales. Vamos Juntos Pelo Brasil ya tiene siete partidos políticos (que van de la izquierda al centro) y cuenta con el apoyo de siete centrales sindicales, así como de movimientos sociales históricos como el Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST).

El exministro de Lula me explicaba con pragmatismo que el estado de São Paulo (33 millones de electores) decidirá las elecciones y que una figura como Alckmin puede inyectar a Lula hasta un 7% del total de votos en todo el país. “Brasil solo vota a la izquierda si el vicepresidente es de centro”, matizaba. Su hijo, a pesar de criticar la alianza, confesaba que los artistas y movimientos sociales estarán al pie del cañón apoyando a Lula. De hecho, el jingle de la precampaña de Lula –Lula voltou, trufado de guiños al nordeste, gran reserva electoral de la izquierda– no fue lanzado desde la cuenta oficial del PT, sino desde múltiples perfiles de movimientos y colectivos. Antes de despedirnos, el hijo del exministro, guitarra en mano, cantó Lula-lá, el jingle que Lula usó en 1989, en sus primeras elecciones. Hace pocas semanas, la canción oficial de Lula para las elecciones de octubre incorporó el emocional y nostálgico grito Lula-lá. Algo que no solo confirma lo bien informado que estaban el exministro y su hijo, sino la potencia de una sincronía de sutilezas planeada concienzudamente para desalojar a Bolsonaro del poder. 

Lula está describiendo su candidatura como un “frente democrático” frente a la extrema derecha, no como un frente de izquierdas

Contradicciones. Vamos Juntos Pelo Brasil tiene el sello de Lula. Sería inviable alrededor de otro líder político, incluso del PT. Ni Dilma Rousseff ni Fernando Haddad conseguirían conciliar gestos, alianzas y discursos tan contradictorios. Lula no fue un presidente comunista ni escogió el camino político de Venezuela, como afirmaba el ecosistema de fake news que encumbró a Bolsonaro. A pesar de su relato popular, Lula fue el mandatario del acordão: un gran acuerdo que inyectó recursos (y dignidad) a los más desfavorecidos y que permitió ganar dinero a las élites. Sus políticas públicas de inclusión –cuotas universitarias para indios, negros y pobres o el programa Bolsa Familia de ayudas– convivieron con leyes favorables a los ruralistas de los latifundios agrícolas. La reforma agraria no llegó en los trece años de gobiernos petistas. Pero sí otras leyes históricas, como la PEC das domésticas de Dilma Rousseff, que dio derechos a millones de empleadas domésticas. Mientras el PT construía cientos de universidades públicas y mantenía a flote el sector público, hacía presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso al pastor evangelista Marco Feliciano. Tira y afloja, avances y cesiones. Algunas mejoras sociales a cambio de no tocar algunos privilegios. Crecimiento económico a costa de no proteger tanto el medioambiente. El acordão de Lula pasaba por un pacto con el centrão (el oportunista conglomerado de partidos conservadores) en el Congreso y por un acuerdo no escrito: que el Partido do Movimento Democrático Brasileiro (actualmente MDB) aportara el vicepresidente a la candidatura del PT. Geraldo Alckim cumplirá en 2022 una función similar a la de José Alencar (2002, 2006) y Michel Temer (2014). Semejante, pero no igual. En un Brasil arrasado por el bolsonarismo y la pandemia, las reglas del juego han cambiado.

Mito reforzado. Los 580 días que Lula pasó en prisión, lejos de liquidar su imagen, reforzaron su mito. La sentencia del Supremo Tribunal Federal anuló las condenas contra Lula de la operación Lava Jato y denunció que no tuvo derecho a un juicio justo. La mismísima ONU ratificó que se vulneraron los derechos de Lula. Las maniobras del juez Sergio Moro contra el expresidente quedaron al desnudo. Lula, detenido sin pruebas, ahora exculpado, ha regresado como mito reforzado. Un día antes de entrar en prisión, rodeado de multitudes a las puertas del sindicato de metalúrgicos de São Bernardo do Campo en el que forjó su leyenda, Lula entregó a sus fieles una de sus imágenes más legendarias. Vestido de rojo, volvió a encarnarse en sindicalista de base, en el líder que arenga a las masas con frases emocionales. “Soy una idea”, “no podrán detener la llegada de la primavera”, sentenció aquella tarde. La persecución judicial y mediática que le llevó a prisión resucitó la imagen del Lula inicial. Y borró de golpe al Lula del acordão.

La campaña electoral de 2022 está entrando en su guion definitivo. Las sutilezas por arriba y por abajo, en la macropolítica y en la calle, están sincronizándose. Lula mueve hilos, discursos, tácticas en la sombra. Mientras su relato mítico planea sobre las izquierdas y los movimientos sociales aliados, Lula busca acuerdos con el centrão para robustecer su candidatura por el centro (incluso por el centroderecha). Especialmente importante son las negociaciones que implican a candidatos a gobiernos regionales y al Senado. Lula acaba de cerrar acuerdo con el centrista Alexandre Kalil, actual alcalde de Belo Horizonte, que será candidato a gobernador en Minas Gerais, el decisivo segundo colegio electoral de Brasil sin el que nunca nadie ha ganado la presidencia. Por otro lado, Lula planea una gira de Alckmin para tranquilizar a ruralistas y banqueros. Incluso ha enviado a Haddad el diplomático a granjearse el apoyo de Marina Silva, la hija díscola que dejó el PT para fundar el partido REDE Sustentabilidade. Lula quiere que se moje, aunque sea tímidamente, en la campaña.

Sin embargo, Lula es consciente de que su estrategia macropolítica no funcionará si la gente no hace suya la campaña. Cuenta ya con el apoyo de los movimientos sociales tradicionales. Pero aspira también a que redes, colectivos y activistas que fueron críticos con los últimos gobiernos del PT se sumen al Lula-lá. Vamos Juntos Pelo Brasil necesita resucitar el espíritu de Vira Voto, la campaña descentralizada en la que se involucraron millones de brasileños en el segundo turno de 2018. Los guiños recientes de Lula al sector de la cultura pueden desencadenar una crucial oleada de apoyo, pues la gran mayoría de músicos, actores, pintores, grafiteros y artistas en general son anti Bolsonaro

Campaña afectiva. La cartas de la campaña presidencial están sobre la mesa. Si en las dos anteriores contiendas presidenciales llegó a existir una tercera vía de centro izquierda (Marina Silva en 2014, Ciro Gomes en 2018), en esta ocasión parece improbable. Ciro Gomes –exministro del PT, candidato presidencial en 2018 por el Partido Democrático Trabalhista (PDT)– tiene intenciones de voto bajísimas. En el flanco derecho reina el extravío: la candidatura del juez Sergio Moro no acaba de despegar, el PSDB no levanta cabeza y la tercera vía conservadora está atascada. Todo apunta a un duelo visceral entre Lula y Bolsonaro.

Las promesas electorales de Lula-Alckmin serán muy pragmáticas. Primará el relato, el deseo, el afecto, la memoria. La nostalgia de volver a un pasado mejor, a cierto orden prepandémico, a un gobierno capitalista friendly en el que pobres y ricos ganen algo. “Saudades dos tempos do Lula”, como en el jingle Lula voltou. Millones de brasileños se entregarán al componente mítico de Lula, aunque no se ajuste del todo al legado histórico del PT. A primera vista, los datos están del lado de Lula. El Brasil de Bolsonaro sufre una inflación galopante y una crisis económica profunda. Brasil es el segundo país del mundo con más muertos por covid (más 600.000). La Amazonia está azotada por la peor ola de incendios en décadas. Las minorías están siendo hostigadas. El sector de la cultura (incluso el carnaval), perseguido. Por el momento, Lula vence en todas las encuestas, aunque difícilmente lo hará en el primer turno.

El Brasil de Bolsonaro sufre una inflación galopante y una crisis económica profunda

La batalla electoral es, de hecho, imprevisible. Porque al otro lado del mito Lula está otro mito: Bolsonaro, autoproclamado mito antisistema, rey de las fake news. Los debates televisivos serán poco relevantes (puede que incluso Bolsonaro no acuda a ellos). La emocionalidad primará sobre la racionalidad, la ideología o los programas. Bolsonaro no combatirá a Lula con ideas o promesas. Basará su campaña en el insulto bronco, el nacionalismo, el odio, la religiosidad. O directamente en la desinformación. Bolsonaro, el hijo revoltoso de Brasil, por muy desastroso que sea como presidente y muy contraproducente que sea para la marca Brasil, todavía es amado por millones. Su popularidad se mantiene en torno al 25%.

Paradójicamente, el Lula que teje un frente democrático con su archienemigo tucano, el que evoca un orden nostálgico y la unión de todos los brasileños, el Lulinha paz e amor  (lema que le aupó a la presidencia en 2002), el patriarca reconciliador, el hombre-mito, se enfrentará en octubre a la polarización extrema que su propio partido alimentó durante años y usó como arma arrojadiza para desmantelar la tercera vía de Marina y Ciro, sus hijos díscolos. 

En junio de 2013, la izquierda y la derecha brasileñas protagonizaron un inédito anuncio conjunto. Tras semanas de protestas callejeras, convocadas por el Movimento Passe...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Bernardo Gutiérrez

es periodista, escritor e investigador hispano brasileño. Ha cubierto América Latina desde el año 1999, como corresponsal en Brasil la mayoría de ese tiempo. Es el autor de los libros Calle Amazonas (Altaïr), #24H (Dpr-Barcelona),  Pasado Mañana (Arpa Editores) y Saudades de junho (Liquid Books).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. jmfoncueva

    "Lula" es a Luiz lo que Pepe a José. Por tanto, si se dice "Lula da Silva", no debe ir precedido del nombre, Luiz Inácio. Es una redundancia. O dices el nombre, o el apelativo. Por favor. Saludos, compañeros.

    Hace 6 meses 16 días

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí