1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

  308. Número 308 · Mayo 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Reportaje

Una prórroga de seis meses para saber quién mató a Íñigo Cabacas

Cuatro años y ocho meses después de su muerte, hay seis ertzainas imputados en una instrucción judicial abocada al fracaso. Ninguno es alto cargo. Un pacto de silencio amenaza con silenciar para siempre quién disparó al aficionado

Isabel Camacho Bilbao , 21/12/2016

<p>Pancarta en protesta por la muerte de Íñigo Cabacas en una calle de Bilbao</p>

Pancarta en protesta por la muerte de Íñigo Cabacas en una calle de Bilbao

Wikipedia Commons

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

---------------------------------
En enero CTXT deja el saloncito. Necesitamos ayuda para convertir un local en una redacción. Si nos echas una mano grabamos tu nombre en la primera piedra. Del vídeo se encarga Esperanza. 

Donación libre:

---------------------------------

Tenía 28 años, era alegre y un buen hijo. Hincha del Athletic Club de Bilbao,  acudía a San Mamés vestido de rojiblanco.  Se llamaba Iñigo Cabacas. Una pelota de goma lanzada por la Ertzaintza acabó con su vida el anochecer del 5 de abril de 2012 en un callejón donde decenas de jóvenes celebraban eufóricos la victoria de su equipo frente al Schalke 04 alemán y el pase,  por segunda vez en su historia, a la semifinal de la Europa League.

Cuatro años y ocho meses después,  la única certeza es que Manu Cabacas y Fina Liceranzu caminan entre tinieblas tantos días pasada la muerte --“lo mataron, no se murió”-- del único  hijo. En su hogar, cerca del campo de San Mamés, se abrazan a los recuerdos, a las últimas palabras que intercambiaron aquel aciago día en el que Bilbao era una fiesta y la alegría se olía en las calles. Multitudes en la mítica Pozas y, al lado, la plazuela, donde en torno a la herriko se reúnen cientos de seguidores cada día de partido. Allí estaba Pitu, como le siguen llamando sus colegas, aquella noche en que en unos instantes la dicha se tiñó de miedo y desolación. “La Ertzaintza ha cometido errores fatales, uno de ellos la muerte de Iñigo Cabacas,  ha reconocido recientemente el lehendakari Iñigo Urkullu.

El joven hincha del Athletic murió por un pelotazo de goma disparado por la Ertzaintza cuando celebraba la victoria sobre el Schalke 04

Todo empezó cuando algunos vecinos telefonearon al 112 para contar que en la zona había un grupo peleando. Y así, lo que era una de tantas broncas pasajeras entreverada de fiesta, alcohol y testosterona terminó en un ataque policial “como en una guerra”, pero sin enemigos a quien combatir.

Acudió la Ertzaintza a la llamada,  pero el jaleo se había disipado, y allí no pasaba nada. Así informaba un mando sobre el terreno: “Estamos a la altura de la herriko. La plazoleta está llena de gente, pero llena, y aquí no hay ninguna pelea”. (…)  “Ahora mismo no hay ningún altercado”, insistía otro agente, tal y como se escucha en las comunicaciones internas de la Ertzaintza, publicadas por el diario Gara y reproducidas por el resto de medios de comunicación.  

La doble advertencia no fue atendida y el responsable de la operación, conocido como Ugarteko, desde su puesto en la comisaría no dudó. “Le repito las órdenes para que queden bien claras. Se lo acabo de comunicar al suboficial de grupo que está trabajando. Entren al callejón con todo lo que tenemos. Entren en la herriko (taberna) y controlen la situación. Y los que haya que puedan ser posibles agresores, se les controla o se les echa. Y, se toma toda la posición”.

La acusación particular ha pedido una nueva comparecencia del Ugarteko dado su alto  grado de responsabilidad. “Es incomprensible que no esté imputado. Él mismo reconoce que es su voz la que da las órdenes, pero responsabiliza a quien estaba  al mando en  la zona de no hacer bien su trabajo. Un jurado popular le habría metido entre rejas”, remacha Manu Cabacas. El padre recuerda con amargura que el mando policial llegó a demandar a la familia por 700.000 euros por hacer este tipo de  comentarios. La escuela del mundo al revés, parafraseando a Eduardo Galeano.  

Hay seis ertzainas imputados y un pacto de silencio puede abocar a que nunca se sepa quién fue el autor de los disparos

Actualmente, solo hay seis agentes imputados, de los que tres reconocen haber usado armas aquella noche. El resto son mandos intermedios de la Ertzaintza que participaron en el dispositivo policial. Entre ellos, no figura el agente que realizó el disparo mortal, según uno de los imputados, quien ha explicado que hay policías que han mentido en su declaración ante la jueza.  Ertzainas imputados por homicidio involuntario se han referido a “un pacto de silencio" para ocultar la verdad y en el que ellos son las víctimas.

“Junto al callejón había quince compañeros con escopetas. Se sabe que por lo menos diez de nosotros disparamos las armas. Estaban a una distancia similar, en el mismo sitio y haciendo lo mismo que nosotros. Nosotros dijimos la verdad, que disparamos pelotas de goma aquella noche, y nos hemos comido el marrón. Ellos mintieron y se han librado”,  revelaron en junio a un medio de comunicación vasco.

La propia jueza Ana Torres, encargada de la instrucción, ha reconocido que  había ertzainas implicados, que tenían asignada escopeta, que “faltaron a la verdad” cuando en su testimonio  dijeron que no habían utilizado pelotas de gomas. Sin embargo, no les ha tomado declaración. La letrada Goirizelaia ha solicitado la comparecencia de estos policías, así como la de dos askatu, agentes de paisano, que se encontraban en el lugar de los hechos, entre otros. Asimismo, ha pedido que el magistrado Ángel Gil se abstenga en la resolución del recurso por la denegación esas y otras diligencias dado que habría anticipado su postura favorable a la Ertzaintza.  La familia considera claves estas investigaciones para esclarecer responsabilidades en la muerte del joven. Si no acaba esclareciéndose, coincidirá con otra muerte sin resolver en el fútbol: la de Jimmy, aficionado del Deportivo, asesinado por ultras del Atlético de Madrid, y cuya causa ha sido archivada por alegar el juez que es "imposible" determinar quién fue el culpable de su muerte.

La Fiscalía no ha pedido ni una sola prueba en toda la instrucción

La actitud de la jueza ha sido muy criticada en medios del ‘caso Cabacas’ debido a la  lentitud en la instrucción y su falta de actuación durante estos cuatro largos años. El propio fiscal jefe vasco llamó la atención sobre este comportamiento si bien, finalmente, se vio obligado a disculparse ante la enconada respuesta judicial.

Jone Goirizelaia  no comprende  la actuación de la magistrada, “que tarda en resolver una solicitud de prueba casi cinco  meses. Y, ahora, llevamos otros cinco  esperando que se resuelva un recurso de apelación”. De hecho, la práctica totalidad de las diligencias se deben a la pericia e insistencia de la abogada que se ha venido topando con un muro rocoso desde que se inició la investigación. “Es  muy sorprendente porque, aparentemente, parece que todos quieren colaborar para que se haga justicia y se resuelva el caso pero luego no se traduce  en práctica de pruebas o aportando datos. Lo más llamativo es la actitud de la Fiscalía, que no ha pedido ni una sola prueba en toda la instrucción en todos estos años cuando su función es impulsar, investigar,  pedir pruebas y actuar en el procedimiento para averiguar los hechos. Y no sólo no pide, sino que se opone a nuestras peticiones y recursos”, señala  la representante legal de los padres.

Pero, volvamos a la plazuela, en el centro de Bilbao. Los disparos se suceden ante la incredulidad y el miedo de quienes allí beben y cantan el triunfo del Athletic. Los jóvenes tratan de protegerse yendo hacia los lados de la cerrada calle o hacia la cercana Pozas. Algunos lloran y otros intentan esconderse junto a las jardineras.

Hubo jóvenes “que en un acto valiente”, se acercaron a los policías que portaban escopetas y les pidieron calma. La respuesta fue profusión de golpes con las porras. Al cabo de un rato, un responsable de la patrulla policial advirtió de que hay un herido, “un pelotazo o se ha desmayado”. Antes, otro, clamaba un “suave, suave” como si quisiera apaciguar los disparos.

Entre los que estaban en aquel aciago momento en la plazuela, había una chica malagueña de ojos claros y pelo rojizo. Había viajado con su pareja a Bilbao para ver el partido con amigos vascos y se encontró con la vivencia más cruel de su vida. Con las manos en alto manchadas de sangre y vómito de un moribundo Iñigo Cabacas se acercó a un agente de la Ertzaintza de chaqueta roja, a quien creyó reconocer en la mirada a uno de los que antes la había golpeado, y le pidió que llamaran una ambulancia. “Vete de aquí o vas a acabar como el chaval”, fue la respuesta. Para entonces, Iñigo yacía en el suelo con un agujero en el cráneo que los forenses no dudaron más tarde en atribuir a una pelota de goma, derribando así la hipótesis policial primera que atribuía la muerte a un botellazo. 

El jefe de la operación desoyó las voces de los mandos que estaban en el lugar informando de que no pasaba nada y les ordenó “entrar con todo  lo que tenemos en la herriko”

Laia nunca antes había visto a Iñigo ni un cráneo abierto pero cogió una bufanda rojiblanca, como las que la madre de Iñigo sigue conservando en la habitación de su hijo, y le tapó el agujero. Con otra bufanda, trató de impedir que la sangre siguiera brotando del oído izquierdo. “Le decía que todo iba a pasar, que no se sintiera solo. Intenté que no se desangrara, pero no pude hacer nada”, narra con una serenidad estremecedora en el documental Iñigo Cabacas, crónica de una herida abierta.

La ambulancia tardó mucho en llegar. “No nos dejaban pasar al callejón”, dijeron entonces los sanitarios. Finalmente, Iñigo fue trasladado al hospital y murió cinco días después. “Aunque yo creo que estaba muerto desde el principio. En una ocasión, le toqué los pies, como hacía cada mañana al despertarle, y los movió como siempre. Pensé que viviría. Pero los médicos me dijeron que solo era un acto reflejo”, cuenta la madre, arrastrando toda su pena en una sonrisa.

Manu Cabacas y Fina Liceranzu, padre y madre de Íñigo, en la habitación de su hijo

Manu Cabacas y Fina Liceranzu, padre y madre de Íñigo, en la habitación de su hijo

Ella y Manu dicen haber estado muy solos desde la muerte. Ni instituciones, ni el club de fútbol, ni responsables políticos, ni policiales. Nadie se acercó y les mostró su pesar. Sobre todo al principio. Ya se sabe, el miedo. No fuera a ser que el chaval hubiera hecho algo que obligara a la actuación policial. Que ya sabemos quiénes andan por la herriko. Como si se buscara justificar lo injustificable. Pero no. Iñigo no hizo nada. Solo quería disfrutar, como tantos miles de personas ese día.

Con el tiempo, llegarían las condolencias. “Aunque casi siempre somos nosotros los que nos acercamos a ellos a ver qué nos dicen”, aclara la madre. Y desgrana una hilera de nombres y  comportamientos de quienes pudiendo ayudar no han hecho nada “o han mentido”, como si al hacerlo quisiera exorcizar tanta indignación que le anega.

Reconocen los emocionantes minutos de silencio en el campo de San Mamés en recuerdo a la víctima. Los homenajes de las peñas del Athletic y de la Plataforma Iñigo gogoan (Recordar a Iñigo) siempre presentes. La última vez el pasado 1 de noviembre. También otros clubes, como el Sevilla han querido apoyar a la familia. Cerca de 300 personas participaron en abril en el homenaje a Iñigo en el callejón donde recibió el pelotazo mortal. Aficionados del Athletic y de los sevillistas Biris se unieron dos días del cuarto aniversario de la muerte del hincha del Athletic. “Lo agradecemos mucho. Frente a la ausencia de las autoridades, siempre están los aficionados, la gente de la calle”,   dice la  madre.

 “Un accidente”, llegó a decir un responsable de la Ertzaintza en una entrevista cuando le preguntaron por el caso

Demasiada soledad la de Manu y Fina, que se interrumpen a menudo para completar su relato del dolor. Para preguntar sin que nadie les responda. ¿Qué haces cuando te matan a un hijo? Porque la muerte accidental de un hijo es la mayor de las tragedias, la vida es injusta y mueren muchos jóvenes a diario. Pero si lo matan y nadie asume la responsabilidad... “Un accidente”, llegó a decir un responsable de la Ertzaintza en una entrevista cuando le preguntaron por el caso y se perdió en su laberinto el general, que así se refieren a él sus subordinados.

Antes que él, quien fuera consejero de Interior, el socialista Rodolfo Ares, y como tal máximo jefe de la Ertzaintza en aquel abril de 2012, cuando aún dudaba de la evidencia, anunció que si se confirmaba que la muerte había sido por una pelota de goma “se depurarían las responsabilidades dentro de la policía vasca y se llevaría la investigación hasta el final, cueste lo que cueste". La investigación interna ocupa tres folios, según resalta la abogada Goirizelaia, y se cortó cuando se abrió la instrucción judicial. “Aunque legalmente no son incompatibles”, aclara.

La sucesora de Ares en el Gobierno del PNV, la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, siempre ha dicho que la Ertzaintza asumiría las responsabilidades que se deriven de la investigación judicial y que su departamento actuaría “con todo rigor en el ámbito disciplinario que le corresponde”. Algunos de los mandos responsables en la noche de los hechos fueron ascendidos en sus cargos.

“En una sociedad democrática es intolerable que la Ertzaintza esté por encima del bien y del mal. Debe responder ante la Justicia. Por la imagen de credibilidad de la propia policía vasca. Los  policías deberían ser los primeros interesados en que esta muerte no quede impune”, argumenta Manu Cabacas. Quizá por ello, uno de los agentes imputados ha expresado su temor a que un día cualquiera a su hijo le griten “tu padre es un asesino”, cuando él no disparó la pelota de goma que mató a Iñigo.

La prórroga  in extremis de seis meses para resolver los  recursos presentados por la abogada de la familia ha sido acogida como una pequeña tabla de salvación por los padres. Temen que nunca se sepa quién disparó la pelota de goma que mató a su hijo pero, sobre todo, necesitan ver los rostros de los responsables, de quienes emitieron  las órdenes; aunque no lleguen a estar los principales, oír sus voces en una sala de vistas.

"Es intolerable que la Ertzaintza esté por encima del bien y del mal. Debe responder ante la Justicia. Por la imagen de credibilidad de la propia policía vasca", argumenta el padre

“La decisión de la jueza es positiva pero no es la decisión que esperábamos. Responde a una petición nuestra y se ha adoptado con la oposición de todos: la Fiscalía, la abogada que representa al Gobierno vasco y los abogados de los ertzainas imputados. El problema es que nosotros todavía esperamos la resolución de varios recursos que interpusimos en junio pasado y que queremos que se resuelvan porque en ellos hay pruebas que permiten avanzar en la instrucción y nuevos imputados que en nuestra opinión deberían declarar en calidad de investigados”, dice Goirizelaia.

La cuestión no es que se prorrogue la instrucción seis meses más sino que se realicen las pruebas y se cite a los presuntos responsables a declarar. Que no se archive el caso. “Hay elementos más que suficientes para ir a juicio oral. En un caso como éste, con los elementos que  hay y que la sociedad conoce, porque está siendo muy público, no sería entendible desde ningún punto de vista que se cerrase en falso y quedara impune. La ciudadanía vasca lo que quiere es que haya juicio, se  aclaren los hechos y se depuren responsabilidades. Si no lo logramos, acudiremos a organismos de derechos humanos, incluso a Naciones Unidas pero primero tiene que terminar la vía interna y ahí estamos”, explica la abogada.

En los principios del caso, la letrada que representaba los intereses del Gobierno vasco animó a la familia a desistir de llevar la investigación por la vía penal. No vais a conseguir nada. Tenemos un seguro económico para estos casos, mejor que lo llevéis por la vía administrativa, les vino a decir. La abogada fue apartada. Pero, las palabras permanecen.

“Nunca va a haber reparación por el daño causado. No quiero pensar que se pueda cerrar en falso. Han matado a mi hijo. Yo soy su madre y quiero saber quién lo hizo. Cuando una persona mata se le detiene. ¿Por qué aquí se quiere ocultar la verdad? Esta impunidad nos humilla a los padres pero también a la sociedad vasca. Mañana puede ser otro hijo, otra hija”, dicen Fina Liceranzu y Manu Cabacas, en su casa de Bilbao, junto a las fotografías de un sonriente Iñigo, que todo lo habita, todo, cuatro años y ocho meses después de su muerte.

---------------------------------
En enero CTXT deja el saloncito. Necesitamos ayuda para convertir un local en una redacción. Si nos echas una mano grabamos tu nombre en la primera piedra. Del vídeo se encarga Esperanza. 

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Isabel Camacho

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

4 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. aitxiber

    el próximo sábado dia 8 de abril ha las 12 y 13 ,30 homenaje el juzgado de los jardines de albia y en el callejos maria diaz de haro

    Hace 7 años 1 mes

  2. jorge

    y que tiene que ver lo del tal Jimmy con esto, el que murio en madrid lo hizo en una pelea organizada a la que el fué a pegarse, con la mala suerte que salio muerto de ella, pero no era inocente simplemente menos habil que sus oponentes. que un tio de mas de 40 años quede para una pelea entre ultras sabe a que se expone asi que penita y asesinato nada. El pobre Iñigo Cabacas si que se merece justicia y reparacion que murió de la forma mas vil, sin haber hecho nada y sin nadie q se atreva a decir he sido yo el que disparó.

    Hace 7 años 4 meses

  3. xavimik

    Es intolerable un crimen sin castigo,pero lo es mucho más cuando el criminal lleva el uniforme policial.Es entonces cuando queda manchada también la credibilidad de sistema judicial,si es que aún le queda alguna.

    Hace 7 años 4 meses

  4. Ales

    Esa es la calle San Jeronimo y esta en Donostia

    Hace 7 años 4 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí