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Cuando el turismo te echa de tu casa

En el sur de Europa, la gentrificación se convierte con frecuencia en turistificación. No es ya que una comunidad pobre sea sustituida por otra más rica, sino que es reemplazada por una no-comunidad de viajeros que pasan sólo un par de días en el barrio

Iago Lestegás 23/05/2017

<p>Un tranvía atraviesa una calle en el barrio lisboeta de Castelo. 2014.</p>

Un tranvía atraviesa una calle en el barrio lisboeta de Castelo. 2014.

Rob Hurson

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Como dice en su título una página de Facebook, gentrificación no es un nombre de señora. Es el proceso mediante el cual los pobres son desplazados de sus barrios céntricos porque el mercado los rehabilita para gente con dinero. Tras décadas viviendo en edificios degradados y distritos ignorados por la inversión pública y privada, sus calles se reforman y sus alquileres cada vez son más caros. Pronto se tienen que ir. “Es la ley del mercado”, me dijeron en Lisboa, cuyo centro histórico se convierte en un gran airbnb. Con frecuencia la gentrificación es vista como un fenómeno positivo: se rehabilitan los edificios, se abren nuevas tiendas, se llenan los cafés. Sharon Zukin habla de “pacificación por capuchino”: los negocios tradicionales son sustituidos por nuevos locales de consumo para la clase media. 

En realidad, la gentrificación representa la lucha de clases y la segregación históricas. No sólo una comunidad pobre es sustituida por otra de mayor poder adquisitivo, sino que en muchos casos una población de inquilinos de origen inmigrante es sustituida por otra de propietarios blancos. En las ciudades estadounidenses esto es especialmente brutal. En el Bushwick de Brooklyn, la presión de los gentryfiers sobre la comunidad hispana se refleja en la cohabitación temporal entre banderas de Puerto Rico en las ventanas, tiendas con cajas de yuca en la puerta y vírgenes de Guadalupe en el escaparate, galerías de arte y espacios de creación de todo tipo, edificios modernos con buenos acabados, murales de mil colores y stencils que dicen que “la gentrificación es el nuevo colonialismo” y “tu lujo es nuestro desplazamiento”. Esta mezcla, que guías turísticas y folletos de promoción inmobiliaria venden como diversidad, es una fase de un proceso de expulsión. Es fácil adivinar quién va a quedarse con el barrio, y no serán los jóvenes universitarios y artistas bohemios que, atraídos por los precios relativamente bajos, el ambiente alternativo y la buena ubicación, son sólo punta de lanza de un proceso que acabará por echarlos a ellos también. Con los hijos de la clase media blanca que huyó a las periferias vuelve también a la ciudad el capital inmobiliario. 

En el sur de Europa, la gentrificación es con frecuencia turistificación. En un balcón de la Barceloneta dice un cartel: “Bienvenido turista, el alquiler de apartamentos turísticos en este barrio destruye el tejido socio-cultural de esta zona y promueve la especulación. En consecuencia muchos de nuestros vecinos se ven obligados a abandonar el barrio. Disfruta de tu estancia”. No es ya que una comunidad pobre sea sustituida por otra más rica, sino que es reemplazada por una no-comunidad de turistas que pasan sólo un par de días en el barrio. La gentrificación sustituye poblaciones; la turistificación las elimina. En Barcelona, el derecho a la vivienda y a la ciudad está tan amenazado por el turismo masivo tras años de estímulo institucional que hoy es elemento central de la agenda del gobierno local. En los barrios más auténticos de la capital catalana, la concentración de apartamentos turísticos y los precios de los pisos son tan elevados que es imposible vivir ahí. En Madrid, Lavapiés se está convirtiendo en un airbnbarrio y es cada vez más difícil alquilar un piso para habitarlo.

No es lo mismo reservar en Airbnb la habitación de invitados en la casa de un vecino que reservar un apartamento entero que es alquilado a turistas durante todo el año

El turismo, durante décadas protegido y promovido como solución a todos los problemas del Sur, es visto ya por muchos vecinos como una fuerza que se apodera de los barrios y los echa de sus casas. Todos somos turistas en algún lugar o deseamos serlo, pero cuando el turismo masivo devora la ciudad es necesario regular. Sin duda cuando viajamos debemos ser también conscientes del impacto de nuestras acciones. El auge de plataformas como Airbnb, nacidas en el marco de la economía colaborativa pero convertidas en formidables instrumentos de mercantilización de la ciudad al servicio de empresas turísticas e inmobiliarias, agrava la situación. No es lo mismo reservar en Airbnb la habitación de invitados en la casa de un vecino que reservar un apartamento entero que es alquilado exclusivamente a turistas durante todo el año.

En Lisboa, el boom turístico que vive la ciudad estimula la venta de su centro histórico en el mercado inmobiliario global. La crisis y la austeridad devastaron el poder adquisitivo de los portugueses y mermaron el mercado interno. Sin embargo, los precios de la vivienda suben de modo espectacular en los barrios más antiguos por la demanda extranjera de pisos turísticos y segundas viviendas. Según el Instituto Nacional de Estadística portugués, el número de contratos de compraventa creció un 105,9% en Lisboa entre 2012 y 2015. En 2015, el valor medio de los inmuebles vendidos era un 26% mayor que en 2011. La carta abierta Morar em Lisboa, promovida el pasado enero por un grupo de ciudadanos y organizaciones y firmada por casi 4.000 personas, denuncia un aumento de los alquileres de entre el 13% y el 36% y una subida de los precios de compraventa de hasta el 46% en los últimos tres o cuatro años en la capital portuguesa.

Este proceso de mercantilización urbana, impulsado por la inversión extranjera y el turismo masivo, es estimulado por políticas públicas que han convertido a Portugal en un offshore inmobiliario. En 2009, el gobierno de Sócrates implementó el régimen fiscal de los residentes no habituales para atraer a profesionales cualificados y jubilados extranjeros. Los primeros disfrutan de una tasa impositiva reducida sobre la renta del 20% y los segundos (en su mayoría franceses) no pagan impuestos por sus pensiones. En 2012, por mandato de la Troika, Passos Coelho liberalizó los alquileres desencadenando su actualización por encima de la capacidad económica de muchos inquilinos en un contexto de austeridad. Ese mismo año puso en marcha el programa Golden Visa, similar al que existe en España o Grecia, que otorga permisos de residencia a ciudadanos extracomunitarios que hagan inversiones (generalmente inmobiliarias) de 500 mil euros en Portugal. En caso de compra de propiedades de más de 30 años o situadas en áreas de rehabilitación, basta gastar 350 mil. Al estimular la demanda en mercados externos con mayor poder adquisitivo, se promueve el aumento de los precios de la vivienda sobre la capacidad de una población local empobrecida por la austeridad. Parece que la crisis de 2008 no frenó la especulación urbana sino que sólo la desplazó de la periferia al centro de la ciudad.

En 2012, por mandato de la Troika, Passos Coelho liberalizó los alquileres desencadenando su actualización por encima de la capacidad económica de muchos inquilinos

La rehabilitación del centro histórico de Lisboa, igual que la de tantas otras ciudades, era necesaria y urgente. En la parroquia de Santa Maria Maior, que se extiende en torno a la catedral e incluye los barrios más turísticos de Alfama, Castelo, Baixa y partes de Chiado y Mouraria, más del 30% de los pisos estaban vacíos en 2011. Sin embargo, la mejora física de estos barrios no frena la pérdida de población que sufren desde los años ochenta. De hecho, contribuye a la desaparición de los vecinos que quedaban, cuyas viviendas y otras que estaban abandonadas son convertidas en pisos turísticos. En los bajos abren tiendas, cafés y restaurantes para turistas. ¿Tiene sentido rehabilitar un barrio si no es para mejorar la vida de sus habitantes? Cuando mejoramos esos barrios, ¿lo hacemos porque mejora la vida de sus vecinos o porque los sustituimos por otros que ya vivían mejor?

Es difícil, en una economía de mercado en la que suelo y vivienda son mercancías que se compran y venden a precios libres, rehabilitar un barrio para sus vecinos. Cualquier mejora sobre una vivienda o su entorno se traduce en un aumento del alquiler al que sus inquilinos raramente pueden hacer frente. Incluso en los casos de habitantes propietarios, las ofertas de fondos de inversión de toda procedencia interesados en comprar les llevan muchas veces a vender y marcharse. En casos de turistificación, la desaparición del comercio local y su sustitución por tiendas de souvenirs y restaurantes caros ponen en jaque la vida cotidiana. Sería más fácil mitigar la gentrificación si el volumen de vivienda pública en alquiler tuviese suficiente peso dentro del parque habitacional como para permitir que los gobiernos influyesen en los valores inmobiliarios del mercado. Pero en el sur de Europa, donde el porcentaje de vivienda pública en alquiler es muy inferior a la media europea y se sigue promoviendo la propiedad, eso está lejos de ser posible.

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Iago Lestegás. Arquitecto, columnista, doctorando en regeneración urbana y desarrollo económico (@iagolestegas).

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Iago Lestegás

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12 comentario(s)

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  1. valentina

    Sandra suscribo todo lo que dices. Pero cuidado, no te metas con el turismo que te cae todo la caballeria encima..

    Hace 3 años 8 meses

  2. MA

    Desde luego la ignorancia del columnista es osada; lo que el llama turismo de masas es turismo del proletariado, clase con la que se identifica, pues sin la existencia de pisos del alquiler parea mucha gente sería imposible hacer turismos:, ese turismo que hasta hace poco era monopolio de clases acomodadas, ahora se ha democratizados y por unas decenas de euros cualquier persona, por muy precaria situación que tenga, puede visitar una capital europea un fin de semana. Y la gente que viene en esos barrios, con contratos anteriores a 1992, son indefinidos, sin que se les pueda echar y el que compró tiene ocasión de que su vivienda se vea revalorizada.

    Hace 3 años 8 meses

  3. Español

    +1 para Pepito Grillo, estos pijo-hippies viven en el mundo de Yupi, pero la gente real vive en el capitalismo, y por supuesto que "habitantes tradicionales del barrio" cuyo unico merito es que su padre alquiló hace 60 años un piso, se tendran que ir si no pagan lo que vale ahora donde viven, no querramos tener lo bueno del capitalismo y lo bueno del comunismo. GRACIAS AL TURISMO, LA REVITALIZACION DEL CENTRO DE LAS CIUDADES HAN LIMPIADO DE ESCORIA ESTAS AREAS Y AHORA SE PUEDE VIVIR.

    Hace 3 años 8 meses

  4. Pau B.

    Ni puta idea de qué habla este señor. Este señor ha visto Lisboa en las fotos de alguna enciclopedia, le han comido el coco los pijoprogres de Podemos y poco más. Totalmente de acuerdo con lo que dice Pepito Grillo

    Hace 3 años 8 meses

  5. Sandra

    Señores, yo no hablaré de Lavapiés u otros barrios, pero vivo en una ciudad turística de la Costa Dorada y, sinceramente, el turismo no es el gran mal pero hay que regularlo. En verano se triplican los establecimientos, sí, pero para extranjeros que quieren comprar chancletas, inflables, agua las 24h, souvenirs... Y no es un tópico, ni es malo. Pero pensemos en invierno... Todo cierra. Una ciudad fantasma. Ni un solo establecimiento para los vecinos que dure todo el año. Cierran hasta súpers... Yo no sé de quién es la culpa, pero el que vive aquí tiene que buscarse la vida, porque los negocios que se abren son única y exclusivamente para ellos. ¿Dónde está el equilibrio? ¿De quién es la culpa? Claro que el turista no tiene la culpa. ¿Quién lo regula? ¿Es crecimiento? No lo es si el alquiler también se triplica y los ciudadanos, ni en invierno siendo ciudad fantasma, pueden pagarlo. ¿Estamos locos? ¿Que se revaloriza? ¿Por vender chancletas en verano y ser una ciudad fantasma en invierno? ¿Dónde está el crecimiento real de los servicios de la ciudad para que se revalorice? Eso es una excusa. Eso no es crecimiento. Eso es matar al ciudadano de toda la vida, que se tiene que ir de su pueblo, literalmente. Y el que no me crea, es porque no quiere verlo. Esa es mi realidad y la de muchos. Y perdonen, pero si voy a Lisboa es porque quiero vivir Lisboa, el centro, su historia y su tradición, no para encontrarme 1000 turistas y 50 tiendas de souvenirs en el centro. ¿Nos estamos volviendo locos? Tendrían que fomentar que el ciudadano pueda mantener allí su vida, y así sí que se incentiva el turismo. Si matas lo que la gente va a ver... Dos dedos de frente, por favor.

    Hace 3 años 10 meses

  6. Helena Sanchi

    Señor Iago, podría informarse un poquito más. Ya que usted no lo sabe le voy a informar un poquito de los problemas resles de Lavapiés. Primero la infravivuenda, las canas caliebtes, la suciedad, el gran problema con las chinche. Las bandas de drogas y la prostitución. De verdad ne está diciendo que quiere conservar el barrio tal cual está Y que el problema es el turismo??? POR FAVOR UN POCO MÁS DE SERIEDAD!!!

    Hace 3 años 10 meses

  7. Boom

    Qué artículo más pobre y más típico, parece un recorta y pega. Señor Iago Lestegás no sabes argumentar de otra manera? Un poco má de profesionalidad que para eso te paga la caixa? O el lobby hotelero?

    Hace 3 años 10 meses

  8. Lalalala

    Los barrios se revalorizan y eso es bueno. Como se han revalorizado los barrios colindantes a Madrid Rio y nadie dijo ni mu, al revés todos encantados. Qué tiene de malo que se revalorice el centro? A mí me gustaría vivir en el Viso, pero... Es muy caro, lástima. La solera que tenía el centro, el Madrid castizo, desapareció hace ya tiempo con los todos los comercios de venta al por mayor que se ubicaron en el centro de la ciudad. Y por último qué diferencia hay entre alquilar un piso tres años a un rumano... O alquilarlo tres días a un francés o qué diferencia hay en alquilar el piso a uno de Cuenca durante tres días o alquilarselo a uno de cuenca durante tres años.

    Hace 3 años 10 meses

  9. Pañolito de a pie.

    Rosa, tampoco lo ha vivido Vd, ¿eh? Abramos los ojos a la dura realidad (aunque pierda el honor de ser "políticamente correcto") ,. dejemos de confundir la xenofobia o el racismo con el tontismo. Mal vamos si seguimos en el reino de las ilusiones.

    Hace 3 años 10 meses

  10. Pañolito de a pie.

    Cuando los sueldos son insuficientes para subsistir ya no tenemos ni siquiera la ilusión de un BMW para cuando cambiemos el coche, buscamos simplemente el más barato y además cuanto más aguante el que tenemos mucho mejor. Exactamente igual que con los alquileres, antes se podía pagar un alquiler medio, ahora como no sea muy bajo el propietario lo pasará mal, no cobrará. Por lo tanto bajamos de nivel de vivienda como lo hacemos con el nivel del coche, con la cesta de la compra...con nuestra vida. No demos la culpa al turismo. ¿Acaso cometen algún delito por tener sueldos que duplican a los nuestros? ¿ Acaso cometen un delito gastándose una parte de ellos en unas vacaciones en España? Cuidado, no demonicemos la que es la principal fuente de ingresos (directa o indirecta) par muchos españoles. Sí, es cierto, hay alguna otra alternativa contra la gentrificación, y ya empieza a ponerse en práctica, vender en vez de alquilar....a extranjeros que son quienes pueden pagar bien !!.....¿ Que es peor?

    Hace 3 años 10 meses

  11. Rosa

    echo de menos datos estadísticos. Por otro lado, no sé dónde está el que controla los comentarios lo de "aguantar gitanos traficantes de droga" se llama xenofobia.

    Hace 3 años 10 meses

  12. Pepito Grillo

    Cómo se nota que el autor no ha vivido en esos barrios "populares" que se están rehabilitando gracias al turismo. ¿Sabe lo que es ser de clase media y tener que aguantar a gitanos traficantes de droga? ¿Sabe lo que es tener que acompañar a las visitas al taxi para que tus vecinos "habitantes tradicionales del barrio" no les roben? ¿Sabe lo que es tener que aprender a pelear en el colegio porque si no te roban las cosas? ¿Sabe lo que es que ese "comercio de proximidad" te cobra el doble porque nadie quiere montar un negocio en el barrio? ¿Sabe lo que significa tener que decirle a tu vecino que como te robe en tu casa lo vas a tirar por el hueco de la escalera, porque no tienes dinero para una puerta blindada? No, no lo sabe. Por eso escribe con tanta alegría y desconocimiento de esos barrios.

    Hace 3 años 10 meses

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