1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

David Bestué / Artista

“Las estructuras son pura ideología”

En vísperas de su próxima exposición individual, que tendrá lugar en el Museo Reina Sofía, el artista David Bestué discurre sobre la arquitectura como práctica cultural y de la ingeniería como una profesión ligada al poder

Andrés Carretero 9/09/2017

<p>El artista David Bestué.</p>

El artista David Bestué.

Cedida por el entrevistado

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Estamos produciendo una serie de entrevistas en vídeo sobre la era Trump en EE.UU. Si quieres ayudarnos a financiarla, puedes ver el tráiler en este enlace y donar aquí.

 

Quedamos a desayunar en un café de Lavapiés con el artista David Bestué (Barcelona, 1980) para continuar una conversación sostenida en el tiempo, aprovechando la reciente publicación de su último libro, Historia de la fuerza (Caniche, 2017), donde transita desde la arquitectura a la ingeniería. Bestué aborda este cambio de escala a través de la infraestructura —en el paisaje y frente al cuerpo—, recogiendo la herencia de la tradición materialista para preguntarse por la idea de límite estructural en relación con la ideología y la tecnificación. Intereses que han ido apareciendo a lo largo de su trayectoria en exposiciones como Piedras y poetas, Realismo o La España moderna

Quería comenzar por el origen, y ahí está su práctica como escritor, que le acompaña desde el principio. La escritura puede operar como una forma de teoría, de autoconsciencia, pero también puede entenderse como una práctica material, autónoma, artística per se. Es decir, paralela al arte o siendo parte del arte. 

Sí, en mi obra diferencio entre las dos cosas. Cuando trabajo la escritura desde el arte intento traducir la palabra a algo físico, llevando al límite el lenguaje. Una de mis primeras obras es "Hacerle hacer a un poeta lo que escribe", y luego están otras, como los poemas de resina o las estructuras metálicas, que tienen un origen textual que fuerzo hasta que devienen una escultura o una acción, que son la pieza en sí, y no los estados previos. 

Cuando trabajo la escritura desde el arte intento traducir la palabra a algo físico, llevando al límite el lenguaje

Paralelamente a este trabajo artístico, he ido escribiendo bastante, sobre todo sobre arquitectura. En estos textos intento ser neutro, es una necesidad. Todo comenzó con una exposición fotográfica sobre los proyectos de Enric Miralles. Al prepararla me di cuenta de que  no era posible resumir o sintetizar su obra mediante la imagen, así que me vi forzado a complementar las fotografías con textos y es ahí donde surge mi escritura relacionada con lo arquitectónico, una escritura poco creativa, muy áspera. Siento cierto pudor al hacerlo, porque no domino en profundidad el ámbito de la crítica arquitectónica.

Me gustaría preguntarle, por un lado, por su genealogía personal, saber si se inscribe en una cierta tradición de artistas que escriben, o arquitectos que escriben. Por otro lado, ¿cuáles son sus referentes literarios? 

Entre los artistas que escriben, para mí es fundamental desde hace un tiempo Dan Graham. Tiene un texto en el que habla de las sedes empresariales que surgieron a partir de los años sesenta en Nueva York. Se trata de obras de autores no especialmente reconocidos, arquitectos centrados en hacer grandes sedes bancarias. Graham parte de esta arquitectura relativamente anodina y la explica retroactivamente: qué significan los grandes halls de entrada, las fachadas acristaladas, la vegetación, los espacios vigilados, la relación entre lo público y lo privado... Este tipo de arquitectura le sirve para hablar de cuestiones más generales, en un ejercicio similar al de Frederic Jameson cuando escribió sobre Bonaventure Hotel. Por otro lado hay textos de arquitectos que también me han influenciado como artista, como Espacio Basura de Rem Koolhaas. 

Entre mis referentes literarios diferencio dos categorías, aquellos que necesito para sobrevivir –como Ricardo Piglia, por ejemplo–, que me proporcionan placer, de aquellos que considero importantes respecto de los límites del lenguaje, esa genealogía que surge con Mallarmé, con el precedente de Góngora, pasando por Ezra Pound, César Vallejo, y la poesía concreta de Haroldo de Campos o Dezio Pignatari. Cuando he hablado con María Salgado, la poeta, ella comparte esta genealogía de poetas que escriben al límite del lenguaje, como también hacían Joyce o Gertrude Stein. A nivel artístico, son mis influencias. 

En su primer libro, Enric Miralles a izquierda y derecha (también sin gafas) (Tenov, 2010), describe la obra de Miralles como “un canto de cisne”. Comienza entonces a elaborar un modo de entender la arquitectura como práctica cultural, mediante una forma reconocible de narrar, por yuxtaposición de textos breves, imágenes, citas... 

Sí, para mí su arquitectura representa el final de una época. Es curioso porque, posteriormente, al hablar con Robert Brufau sobre el derrumbe del polideportivo de Huesca, proyectado por Miralles y calculado por BOMA, empresa de la que formaba parte Brufau, él comentaba que en ese momento aquello parecía el fin de la “deconstrucción" como movimiento, pero que finalmente acabó siendo todo lo contrario, el primer sacrificio y el origen de lo que vino después, esa arquitectura espectáculo típica de los años 2000. En todo caso, para mí sí fue el canto de cisne de una manera de entender la arquitectura, que era muy formalista pero profunda. Comprender la arquitectura como una práctica cultural es lo complejo, y pienso en Ábalos & Herreros, que en su tiempo trabajaban con una amalgama de referencias muy amplias, literarias y artísticas, una actitud que alcanza hasta Langarita-Navarro o Andrés Jaque, por ejemplo, donde explota a través de la apropiación de la cultura popular. Para mí la arquitectura siempre es práctica cultural, bien autoconsciente, como en estos casos, o bien inconsciente, desde fuera, como en el caso de ciertos ingenieros que no son totalmente conscientes de lo que están haciendo, pero que se encuentran inmersos en un ejercicio que va mucho más allá de lo estructural. 

Hacia el final del libro sobre Miralles, plantea una de las ideas-fuerza que están detrás de su trabajo, la metáfora clásica cuerpo-arquitectura, a través del trayecto personal y profesional del propio arquitecto, donde habla de la rotura como derrumbe y muerte. Desde una perspectiva generacional, ¿a qué tipo de roturas nos enfrentamos ahora? 

Cuando uno trabaja, y va creciendo, detecta realidades que van quedando progresivamente obsoletas. No sé muy bien cómo explicarlo, me refiero a convenciones sociales y culturales de las que nos valemos por inercia. Para nosotros, el cambio generacional que hemos experimentado es el de la precariedad, aquello que más nos diferencia con lo precedente. Más que un cambio generacional se trata de un cambio de contexto, y eso hace que se actúe de otra manera. Es inevitable situarse en una posición más combativa con lo anterior porque lo vemos como una estructura insostenible. Por otro lado, tenemos un mayor sentido de grupo, que se está protegiendo de un contexto adverso; pocas posibilidades para construir en un sentido amplio, no sólo a nivel arquitectónico, sino para levantar cualquier alternativa.

Formalismo puro (Tenov, 2011) se articula bajo dos paradigmas, uno historiográfico y otro biográfico, que opera de autor a autor. Una historia personal –dividida según los períodos de nuestra historia política– subtitulada “Un repaso a la arquitectura moderna y contemporánea de España”. El papel de la arquitectura en la construcción de identidad es un tema recurrente, que vuelve a aparecer en el fanzine La línea sin fin o en la exposición La España moderna (García Galería, 2015). 

Todo surgió a raíz de los últimos manuales de arquitectura española que había visto –escritos por arquitectos y historiadores como Antón Capitel, Juan Daniel Fullaondo o Maite Muñoz–, que compartían un tono académico, farragoso en cierta medida, un modo de entender la arquitectura española (estilo años ochenta pero con fundamento en los sesenta) que ya era caduco. Me atraía la idea de reactualizar esa forma de hablar de la arquitectura de un país, investigar sobre el pasado reciente de una manera fresca, algo que creo imprescindible para evitar que ciertas obras o modos de pensar no se pierdan y caigan en el olvido, no se congelen. Se trata de un acto de traducción. Además se escribió cuando el concepto de arquitectura nacional, aquella que se nutre de sus propios sustratos, ya se estaba agotando con la globalización. 

El cierre de Formalismo puro se titula “Futuro”. Habiendo pasado más de cinco años del 15-M, en lo que parece el final de un ciclo, le planteo sus propias preguntas: ¿nos enfrentamos realmente a un cambio radical? ¿Qué arquitectura requerirá? 

No soy crítico de arquitectura, y por tanto me da pudor tratar ciertos temas. En el libro se nota cómo a medida que me acerco al presente comienzo a zozobrar: hay bluffs muy representativos del momento, y quizá algunos nombres finalmente no deberían haber aparecido. De todos modos, no escojo lo que escojo porque me guste, sino por su potencialidad para definir una época, un estilo, una identidad con influencia sobre las generaciones que vienen después. La arquitectura se encuentra en un momento muy difícil, a los arquitectos les está costando mucho construir con las condicionantes económicas presentes, de manera que muchos acaban desviándose de la práctica. También hay cosas interesantes, pero no me considero apto para hablar de eso. 

No escojo lo que escojo porque me guste, sino por su potencialidad para definir una época, un estilo, una identidad con influencia sobre las generaciones que vienen después

En su trayectoria intelectual y artística destacan tres aspectos que se han ido desplegando durante los últimos años: un pensamiento crítico, de carácter ideológico y político; una visión regeneracionista, un “contarlo nosotros” como necesidad; una reciprocidad entre los procesos de construcción material y construcción simbólica. 

Aunque no me definiría como un artista político, haga lo que uno haga siempre subyace un contenido político y así lo defiendo. Volviendo a Miralles, hablar sobre él es hablar sobre una época muy determinada del área metropolitana de Barcelona, de los primeros ayuntamientos democráticos de carácter progresista, del PSC, de los equipamientos y centros sociales... Toda una política que ha derivado en el “modelo Barcelona”, algo que se percibe con claridad en la arquitectura de Miralles, que comienza con el Colegio de La Llauna y acaba en el Mercado de Santa Caterina. Los problemas que ahora tiene Barcelona encuentran ahí su origen. Al fin y al cabo la arquitectura, y la ingeniería, están muy ligadas a lo político, a lo que se puede y no se puede construir. 

Lo de la visión regeneracionista me da un poco de apuro pero sí que es verdad que desde hace un tiempo uno de mis campos de investigación es España, como le sucede a otros artistas como Julia Spínola, Fernando García, Patricia Esquivias o, desde hace más tiempo,  Ibon Aranberri o Pedro G. Romero. Una serie de artistas que, aunque no siempre tengan como tema lo español, sí que en ocasiones se han valido de cierto imaginario del pasado y lo popular, como sucedió durante la República o la Transición. Quizás me equivoque pero creo que en sus obras reivindican una España diversa, con particularidades y rugosidades, frente a la idea de territorio homogéneo y monolítico, que a veces se nos intenta imponer.

Su práctica se articula desde los espacios donde es producida y desplegada. La preferencia por los contextos locales, los territorios acotados, lo aparentemente conocido, tal vez sea un lugar donde tomar posición para producir lo nuevo, ahora. 

La cuestión de lo ultralocal es un tema peligroso. En mi caso, mi obra está muy relacionada con mi contexto biográfico. Ahora vivo en Madrid y quizás por eso le doy más vueltas a lo español, como en su momento se las di a Miralles. Para mí tanto el país como el arquitecto son espacios donde detecto una serie de narrativas internas que todavía no han sido explicadas, campos de exploración que permanecen abiertos. España, queramos o no, se configura como un proyecto inacabado, equívoco, lleno de ideas diferentes y enfrentadas, algo que te obliga a tomar posición. Quizá me interesa porque es inaprensible, un motivo difícil de acotar, contradictorio, excesivo, con el que estableces unos lazos emocionales que no siempre son positivos.

España, queramos o no, se configura como un proyecto inacabado, equívoco, lleno de ideas diferentes y enfrentadas, algo que te obliga a tomar posición

Con su último libro, Historia de la fuerza (Caniche, 2017), ha transitado de la arquitectura a la ingeniería ¿Cómo ha resuelto este desplazamiento? 

Cuando escribí Formalismo puro me di cuenta de que primaba el trabajo de una serie de arquitectos por encima de las herramientas técnicas y materiales de las que disponían en cada momento. El origen de Historia de la fuerza fue intentar cambiar el foco de atención y seguir esta evolución formal y estructural desde la técnica. En España se viven momentos cíclicos muy interesantes: Siempre que aparece un material nuevo, como el hierro o el hormigón armado, surgen las dudas, se va a tientas pero luego se utiliza y retuerce hasta el exceso. Si además añades a esto a los momentos de bonanza económica y reivindicación nacional, se configuran una serie de ciclos con claridad. Esto sirve para interpretar el boom de los años dos mil, y entender sus orígenes en el boom de los sesenta, en el de los años veinte o, ya alejándonos mucho, en la época de la Restauración. A nivel estético hay bastantes semejanzas en cada uno de estos momentos. 

Aunque trata la historia de la fuerza de España, el título elegido es universal. Por otro lado, la palabra fuerza está sobrecargada de significados e interpretaciones. 

La ingeniería, aún más que la arquitectura, ha estado siempre conectada con el exterior, debido al hecho de trabajar dependiendo de conocimientos técnicos, nuevos materiales e industrias. El Puente de Hierro de Valladolid, por ejemplo, viene de fuera, es una estructura prefabricada e importada en barco desde Birmingham a mediados del siglo XIX, que finalmente se ensambla en su lugar de recepción. Hablar de la evolución técnica durante un largo período de tiempo es hablar de una historia global, donde los principales descubrimientos (como el hormigón armado o el pretensado) no tienen lugar en España. Aun así, tuve que reducir el contenido global, para centrarme y profundizar en la evolución estructural del país. Respecto de la palabra fuerza, tengo predilección por conceptos que provienen de las estructuras pero no son visibles, como la gravedad o el peso, que están ahí y los padeces, pero no se ven. Ideas o cosas mentales que solo puedes captar una vez estudias la estructura en profundidad y comienzas a percibir esos esquemas de fuerzas, esas energías ocultas. Me interesaba hablar de la evolución técnica para que la gente pueda entender o ver esos recorridos, el porqué de las cosas a nivel constructivo. 

A nivel formal hay un trabajo con el collage que genera una narración fragmentaria, posponiendo la visión de conjunto que aparece únicamente en las páginas de la derecha. Me recuerda al texto de Robert Smithson, Quasi-Infinities and the Waning of Space (Arts Magazine, 1966). 

Sí, la presentación gráfica de ese texto es una maravilla. En mi caso parto de un desconocimiento que entiendo que es compartido con el lector. Es decir, al realizar este trabajo sobre la ingeniería española, yo partía desde cero y ese partir desde cero es el que también intento transmitir en el libro. Quizá peco de un exceso de didactismo, y eso hace que todo sea demasiado esquemático. Hay una evolución visual respecto de los libros anteriores, donde el papel de Sergio Ibáñez, el diseñador gráfico, ha sido muy importante. 

Historia de la fuerza puede entenderse como una crónica material que dispone momentos políticos y momentos técnicos en un mismo plano. Formalismo puro es un libro que deviene político en última instancia, pero éste lo es desde un principio. 

Mi interés a la hora de hacer este trabajo parte de la idea de carencia: no he encontrado un manual para hablar de ingeniería a la gente, no hay algo así como “una historia de la ingeniería española”, y si existen algunos relatos, están escritos por ingenieros y para ingenieros, con un lenguaje muy técnico, descriptivo, carente de metáforas, despojado de toda intención política, donde solo queda la carcasa. Hay excepciones, como los escritos de Eduardo Torroja, Carlos Fernández Casado o José Antonio Fernández Ordóñez pero, en general, es muy difícil encontrar cierta subjetividad o autocrítica en esta profesión. Desde un comienzo me di cuenta que es en la infraestructura, en las obras públicas, donde el poder se construye: las estructuras son pura ideología. La ingeniería no es una profesión inocente pues desde el principio está ligada al poder, es la herramienta por la que este poder se realiza, se hace real. Me interesaba entrelazar una historia técnica con una historia política: los años noventa del siglo XIX y el eclecticismo del hierro, el uso por parte de Primo de Rivera o Franco del ladrillo y de estructuras "anacrónicas", los años ochenta y el postmodernismo, etc. 

Lleva a cabo una construcción narrativa, a través de la selección y el montaje de los restos de nuestra historia material reciente. 

Uno de los objetivos del trabajo era entender los materiales y las técnicas del presente más inmediato (como lo son ahora los medios informáticos y digitales), capturar esa estética reciente, ligada al boom constructivo de los dos mil. Cuando se construye tan rápido, no es posible pensar en profundidad. Durante el tiempo de frenesí constructivo, es muy difícil determinar un estilo, tiene que ser alguien, a posteriori, con otros tiempos, quien lo identifique. 

El epílogo tiene dos partes, el “Texto” como autoconsciencia, el “Cuerpo” como encarnación de la estructura. Aparecen los nombres de Joan Margarit, poeta y arquitecto, y Juan Benet, escritor e ingeniero. Un final que funciona como cierre de etapa. 

En un momento decidí realizar un libro bastante visual y realizar un recorrido panorámico y general, de manera que hacía falta un cierre más cálido, donde hablar de la estructura desde el lenguaje. Las descripciones del libro son muy precisas, y ahí aparece Margarit y la poesía. Benet es un caso distinto, al introducir otros materiales en su escritura, como lo geológico, la divagación o el monólogo interior. Para mí ha sido tan importante la ingeniería en sí como el hecho de buscar la manera apropiada para escribir sobre ella. Utilizar estructuras textuales para hablar de estructuras físicas. 

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Andrés Carretero

Andrés Carretero (1986) es arquitecto y crítico. Su práctica abarca una concepción expandida de la arquitectura atravesada por el arte, la teoría y lo político. Co-fundador de MONTAJE – infraestructura cooperativa de producción arquitectónica y co-editor de Materiales concretos.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí