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DOCUMENTOS CTXT

Instituciones coloniales: síndrome del salvador payo

La defensa de los derechos de una minoría no puede venir de la parte mayoritaria que oprime sino de personas expertas que forman parte del grupo oprimido

Eva Hernández Viudes / Carmen Fernández Molina (Gitanas Feministas por la Diversidad) 13/02/2019

<p>Araceli Martínez, directora del Instituto de la Mujer de Castilla la Mancha, junto a la Fundación Secretariado Gitano. </p>

Araceli Martínez, directora del Instituto de la Mujer de Castilla la Mancha, junto a la Fundación Secretariado Gitano. 

Álvaro Ruiz / JCCM

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Una vez más Gitanas Feministas queremos denunciar el payocentrismo que vivimos diariamente en las Instituciones públicas y privadas.

Difundimos un vídeo de la intervención de la Fundación Secretariado Gitano ante la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, para contrastar sus propuestas políticas para garantizar el derecho a la educación de los niños y niñas gitanas.

Para empezar, ante todo el elenco de actores que participan en estas disertaciones sobre lo que necesita la comunidad gitana, nos preguntamos: ¿dónde están en esa comisión las personas gitanas. ¿Y en el Parlamento? ¿Y en la Fundación Secretariado Gitano?

¿Podemos imaginar un escenario así para hablar sobre cuestiones de igualdad de género sin que haya ninguna mujer? ¿Y para hablar de cuestiones de diversidad sexual, en la que todas las personas sean heterosexuales? ¿Por qué entonces sí ocurre y normalizamos este escenario de personas payas hablando de y por personas gitanas?

Al igual que la diputada Rosa Ana Alonso Clusa, llamamos a las prácticas de organizaciones como la FSG “antigitanas y colonialistas” porque arrebatan la capacidad de agencia de la propia comunidad gitana, y planteamos varias cuestiones que sustentan esta opinión.

https://www.pikaramagazine.com/2017/10/oenegemonismo-antigitano/

https://unionromani.org/notis/2017/noti2017-10-05.htm

https://www.pikaramagazine.com/2018/02/partir-de-cero-secretariado-gitano/

En el Informe del Parlamento Europeo de 2015 que la diputada menciona se afirma que “se considera que la participación activa y significativa de la población Romaní al nivel social, económico, política y cultural resulta clave a la hora de atajar el antigitanismo de forma efectiva y generar la indispensable confianza mutua en beneficio de toda la sociedad”.

Tiramos de hemeroteca para contrastar los datos que el propio director general de la Fundación Secretariado Gitano, Isidro Rodríguez, afirma en el Congreso de los diputados 2018:

  1. Dicen de sí mismos que representan a los gitanos y que “tienen toda la legitimidad porque luchan para garantizar los derechos constitucionales de todos/as (…)”. Declaraciones ya de por sí con mucho tufillo condescendiente y apropiacionista.

El reconocimiento cultural y la defensa de los derechos de una minoría no puede venir de la parte mayoritaria que oprime sino de personas expertas que forman parte del grupo oprimido. Los colonizadores ya no son misioneros que van a los países empobrecidos a liberar los oprimidos, ahora son empresas del rescate que bajo el paraguas de ONGs buenrollistas, y en este caso payocéntricas, “se dedican a rescatar y salvar a las gitanas” en su propio beneficio.

  1. El director de la FSG afirma en estas declaraciones que, desde que la FSG nació hace 36 años “siempre, siempre (repite dos veces) ha tenido un gobierno paritario entre personas gitanas y no gitanas” (payos).

¿Que será “paritario” para este hombre?, ¿no querrá decir “paritorio” de desigualdades?

Tiremos de nuevo de hemeroteca para contrastar estos datos. Nos consta que en la FSG hay básicamente dos órganos de gobierno que no están en el Convenio Colectivo de trabajadores. Estos son la Dirección y el Patronato.

“Actualmente está compuesto por 14 personas. Cinco de los miembros proceden del entorno gitano, tres del ámbito de las Administraciones públicas en sus distintos niveles territoriales y los restantes de otros campos importantes como la Universidad, los Medios de comunicación, la Iglesia y la Banca. La FSG cuenta, además, con un Presidente de Honor y un Secretario del Patronato. Las tareas del Patronato se centran en definir las líneas de actuación de la FSG, vigilar que los fines se cumplan adecuadamente, administrar sus recursos y aprobar los presupuestos y cuentas de cada ejercicio”.

Fuente: https://www.gitanos.org/quienes_somos/patronato.html
*Link accesibles a 5 de febrero 2019. Nos consta que puede sufrir cambios a posteriori.

Según los últimos datos que publica la propia FSG en su web, el Patronato está compuesto por 14 personas, de ellas 5 son gitanas (una de ellas mujer) y 11 no gitanas (cuatro de ellas mujeres). Pero parece que hay un error al ver los componentes que aparecen en la página fuente: curiosamente hace tres meses eran 14 y ahora aparecen 16. Parece que es claro que ha habido dos incorporaciones de última hora, curiosamente de personas gitanas para que no se detecte la contradicción de la realidad con las palabras de Isidro Rodriguez sobre la paridad. Bueno, nos alegramos de que las denuncias de esa contradicción hayan causado su efecto y ahora sí lo sea.

¿Esto es paridad para la FSG?

La mayoría de las personas payas de este patronato están relacionadas con los medios de comunicación, la Iglesia Católica y la banca… Cuántos poderes unidos en pro de los derechos de los gitanos y nombrándose sus portavoces. ¿No estarán sus intereses profesionales alejados del sentido gitano y apostando más bien por una integración forzosa al modelo payo? Esta representación de poderes podría explicar la habilidad de la FSG en relacionarse con los gobiernos para hacerse con el monopolio de las partidas presupuestarias para gitanos a nivel nacional y europeo.

Entre este elenco de personalidades se encuentran dos de sus fundadores, el Obispo de Sigüenza José Sánchez González, y el sacerdote católico Pedro Puente, “gitano del alma” y “gitano de adopción” como él mismo se define, (habría que ver cómo es definido por las personas gitanas); Puente fue enviado por la Conferencia Episcopal para crear la FSG hace más de 30 años para “ayudar a los gitanos en extrema pobreza.

El segundo órgano, la dirección de la FSG, está constituida por cinco personas (tres de ellas mujeres) y ninguna de ellas gitanas. Esto también es paridad para Isidro Rodríguez, quien tiene el cargo de Director General de la FSG en este órgano de gobierno.

Fuente: https://www.gitanos.org/quienes_somos/estructura_organizativa.html
*Link accesibles a 5 de febrero 2019. Nos consta que puede sufrir cambios a posteriori.

 

Por último, en la jerarquía institucional están los 12 directores/as territoriales de las distintas provincias.
Proponemos un reto; encuentra a la gitana o gitano…

Fuente: gitanos.org

Y para terminar de comprobar la realidad de la presencia de personas gitanas en una entidad progitana, el Director de la FSG habla de la representación de personas gitanas en la plantilla de la FSG.

Como encontramos en sus datos publicados, actualmente, y no olvidemos que 36 años después de su creación, apenas un tercio de las y los trabajadores de la FSG son personas gitanas.

 

Fuente: gitanos.org

De entrada, resulta irrisoria la cifra de personas gitanas que trabajan en una organización que lleva más de treinta años diciendo a las personas gitanas que se formen para llegar a su nivel de profesionalidad, y cuando están formadas se limita su acceso o se e impide la permanencia en la propia organización.

“Una organización 'progitana' multimillonaria que en 36 años no ha sabido dar el relevo a una dirección gitana, tiene mucho que justificar. En 36 años se pueden crear líderes. Da tiempo a crearlos y criarlos.”

En ese escaso tercio de profesionales gitanos afirma el director de la FSG que “se invierte”. ¿Se invierte qué? ¿Se invierte al contratarlos? Porque son profesionales con la misma preparación que el resto, un contrato en igualdad de condiciones formativas no es una inversión.

¿Se invierte en formación? Bueno, nos consta que sí, que a las y los trabajadores gitanos se les beca, aconseja y valora para su mantenimiento y promoción profesional, curiosamente a las personas gitanas se les recomienda que realicen un curso de especialización en Intervención Social con la Comunidad Gitana online (40 Créditos) que se imparte en la Universidad Pública de Navarra por profesorado de la propia Fundación Secretariado Gitano. Así todo queda en casa, pero en casa de los payos que enseñan a las personas gitanas como tratar a los miembros de su comunidad.

Y en el resto de trabajadores/as no gitanos ¿qué se invierte? ¿También en contratarlos, no? Ahí está la apuesta, destinar dinero público para la promoción del pueblo gitano en contratar dos tercios de profesionales payos…

Las ONGs progitanas pueden considerarse actualmente como una nueva forma de colonización o de turismo que impide a la comunidad gitana promocionarse por sí misma. El presidente de la FSG afirma “no tener una orientación etnicista, sino ser una entidad intercultural que hacen gala de lo que significa la interculturalidad”. ¿Son estos datos el ejemplo que proponen de “interculturalidad”?
¿Cuándo dicen “interculturalidad” se refieren a tener una presencia mínima de gitanos?

Quién da la legitimidad a quién

Isidro Rodríguez, director de la FSG, hombre payo, afirma estar totalmente legitimado para hablar por la comunidad gitana “porque ha venido a una comisión a hablar de derechos de ciudadanos españoles no importando quién aboga por los derechos porque nos concierne a todos”. Pero si concierne a todos, ¿por qué no hay presencia de personas gitanas expertas en los cargos de responsabilidad de la FSG?

¿Se puede considerar defensora de los derechos de las mujeres una organización dirigida y presidida por hombres?

¿La legitimidad que dice tener la FSG se la dan ellos mismos? ¿Personas no-gitanas? ¿Se la da el 30% de personas gitanas contratadas? ¿Se la da el 70% de sus trabajadores no gitanos? ¿Se la dan los poderes que representan sus patronos no-gitanos: banqueros, curas y periodistas?

La fundación se parece más a una industria del rescate, como hace tiempo eran los misioneros, que a una asociación gitana. Esto tiene mucho que ver con cuestiones coloniales.

Como podemos comprobar, este señor y las prácticas de la fundación que dirige tiene lo que se conoce como el “síndrome del salvador blanco,” expresión traducida del inglés “white savior complex,” que en este caso llamaríamos salvador payo.

El salvador payo es la persona o institución que salva o rescata a personas racializadas de sus opresiones, sus dificultades, sus problemáticas, por tanto es el bueno de la historia. “La reproducción de este cliché”, como afirma nuestra compañera Desirée Bela-Lobed, activista antirracista y feminista, “conlleva algunos problemas que perpetúan el racismo, el paternalismo y las desigualdades:

  • Las personas payas son buenas y constantemente salvan a las personas gitanas.
  • Da a entender que las personas gitanas son incapaces de resolver sus problemáticas, que necesitan ser ayudadas siempre y que por supuesto, sólo la gente paya es quien está legitimada para sacarlos del atolladero.
  • Infantiliza a la comunidad gitana, negándoles su capacidad de resolución (que evidentemente la tienen) e invisibiliza a las personas que, dentro de dicha comunidad, tienen capacidad de liderazgo y resuelven problemas”.

Nos parece una práctica antigitana también que los gobiernos y estamentos públicos acaten directrices y recomendaciones de instituciones que no cuentan en primera persona con la voz de la comunidad gitana a la que dicen representar.

Nuestro deseo para el 2019 es que “lo gitano” deje de ser utilizado por ONGs progitanas dirigidas por hombres payos, cuyas acciones están basadas en la dependencia, paternalismo, apropiación, instrumentalización, sumisión y colonización.

También deseamos para este año que comienza que en los medios de comunicación y el ámbito de la cultura deje de proliferar, como recurso para el beneficio económico de personas no-gitanas, la irresponsable difusión mediática de una imagen estereotipada de la comunidad gitana (...) que dicen representar a las personas gitanas y darles la voz que no tienen salvarlas de sus opresiones. (...)

Nosotras, las mujeres del movimiento asociativo gitano feminista, seguiremos con nuestro propósito de visibilizar nuestras luchas y denunciar el payocentrismo y la situación de opresión y antigitanismo que vivimos diariamente en las Instituciones públicas y privadas.

Dejad de rescatarnos y hablad en nuestro nombre ¡Fundación Secretariado Gitano Payo!

¡Opre Romnía!

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Este artículo es un resumen del que se publicó originalmente en Gitanasfeministas.org

 

 

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Autor >

Eva Hernández Viudes

Autor >

Autor >

Carmen Fernández Molina

Autor >

(Gitanas Feministas por la Diversidad)

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3 comentario(s)

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  1. Peggy

    Me parece que el colectivo gitano al igual que cualquier otra minoría debería esforzarse por integrarse en la sociedad hasta que no necesiten del bastón del Estado para vivir, como hace cualquier hijo de vecino, pero mss bien parece al contrario u cuanto más se les ayuda más se radicalizan. Deberíamos esforzarnos en ayudar a ciudadanos no a etnias

    Hace 2 años 9 meses

  2. Brad

    En verdad pregunto: Hay censura en los comentarios?

    Hace 2 años 9 meses

  3. Brad Pitt

    En la misma línea maniquea que sigue este artículo, podríamos hablar del síndrome victimista del gitano

    Hace 2 años 9 meses

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