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Análisis

El problema crónico de los precios en el agro español

La cuestión de fondo es la mala organización institucional de este mercado y el efecto del sistema de subvención permanente que proporciona la Política Agraria Comunitaria

Javier Santacruz Cano 21/09/2016

<p>Vendimiadores en Francia.</p>

Vendimiadores en Francia.

Wikipedia

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Al comienzo de cada campaña de recolección de los principales frutos del campo, uno de los hechos tradicionales que se repiten año tras año es la convocatoria de múltiples manifestaciones de organizaciones de agricultores reclamando precios “más justos” para sus productos. A estas acciones suelen unirse otras de carácter más violento como el asalto de camiones cruzando la frontera de los Pirineos o la quema de contenedores para impedir el paso de vehículos ante las centrales de logística de los principales grupos distribuidores alimentarios.

Más que hablar de un típico caso en el que la “historia se repite”, se trata de un problema mucho más profundo, enquistado de tal manera que aportar cualquier solución “fácil” no resuelve prácticamente nada. Los bajos precios que tiene la uva en la campaña 2016/2017 no son una novedad de este año, tampoco lo son los de la leche. Es un problema que tiene más de 50 años de historia y que se presenta con un denominador común: la organización del mercado agrícola hunde los precios en origen, provocando caídas de la renta de los agricultores permanentes y continuadas en el tiempo.

La organización del mercado agrícola hunde los precios en origen y provoca caídas de la renta de los agricultores permanentes y continuadas en el tiempo

Bajo esta premisa, el sector agrícola siempre ha sido una “excepción regulatoria”. Mientras se cerraba la ruinosa siderurgia pública en los años ochenta o se privatizaba y abría a la competencia a las principales industrias nacionales en los noventa, el campo ha seguido en un limbo económico bajo un marco regulatorio enormemente desfavorable y en el que la política de intervención siempre ha sido la misma desde la creación del Servicio Nacional del Trigo en los primeros compases del franquismo y recién terminada la Guerra Civil: control de precios y subvenciones directas al productor.

Cada movimiento dentro de ese marco regulatorio es peligroso. Lo que más teme un Gobierno (y, en especial, su ministro de Agricultura de turno) es una manifestación de tractores (una “tractorada”) en medio del Paseo de la Castellana o un bloqueo de las principales fronteras del país con barricadas incluidas y saqueo de productos en origen. Aunque la agricultura pesa apenas el 4,2% en el PIB, es un sector lo suficientemente importante como para ser muy cautelosos y más aún con el historial de conflictividad que acumula ya más de medio siglo.

La idea básica de la que parte el actual marco –caída permanente de la renta agraria por acción del mercado y necesidad de subvencionar al agricultor– apenas se ha modificado en más de 50 años. Con este escenario la Unión Europea, siguiendo los pasos de España y Francia, planteó la Política Agraria Comunitaria (PAC) como un coto cerrado de ideas y un esquema privilegiado que salta por encima de las normas básicas de transparencia, competencia, no discriminación y otros principios básicos de funcionamiento del Mercado Común. 

Conforme ha ido avanzando la economía, lo único que ha cambiado es la forma de actuar. Antaño se hacía construyendo silos para intervenir directamente sobre los stocks. El Estado era a la vez un monopolio y un monopsonio (monopolio por el lado de la demanda) y, desde la puesta en marcha de la PAC o con mecanismos como el FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria), se interviene vía subvenciones por cualquier hecho o circunstancia. 

La Unión Europea, siguiendo los pasos de España y Francia, planteó la Política Agraria Comunitaria (PAC) como un coto cerrado de ideas y un esquema privilegiado que salta por encima de las normas básicas de transparencia

Lo más preocupante es la falta de crítica hacia un sistema que lejos de conseguir sus objetivos, está provocando un daño considerable a un campo que ya no es homogéneo y en el que la revolución tecnológica comenzó y se ha consolidado a espaldas de la regulación. El problema de los precios de la uva o del trigo (entre otros muchos) no es el supuesto “enorme margen” que obtienen todos los actores que intervienen en la cadena alimentaria forzando al agricultor de base a vender su producto a un precio bajísimo. La cuestión de fondo es, por un lado, a mala organización institucional de este mercado y, por otro lado, el efecto del sistema de subvención permanente que proporciona la PAC.

El mercado agrícola tiene enormes barreras a la entrada que son completamente artificiales y que han sido edificadas por la regulación. Incluso, el método de cerrar mercados como es el de las “Denominaciones de Origen” contribuye aún más a la caída de los precios en origen. En España no todos pueden ser distribuidores alimentarios o transformadores de insumos, por ejemplo. El sistema de licencias, otorgadas por las Consejerías de Agricultura de las comunidades autónomas, y la maraña regulatoria han creado una industria en la que los actores son los mismos desde hace décadas y tienen poder suficiente para imponer precios.

El problema de los precios del campo es la mala organización institucional de este mercado y el efecto del sistema de subvención permanente que proporciona la PAC

Otra de las claves son las subvenciones directas sobre un cultivo. Estas provocan el descenso de los precios porque el agricultor está percibiendo una renta adicional que no proviene del mercado. Los compradores de su producto, sabedores de este hecho, reducen los precios de compra hasta equilibrarse con el precio sin subvención. Por tanto, lo que en teoría serviría para apoyar al agricultor como es una subvención, en realidad se traduce en mayor beneficio para el intermediario. 

La PAC tiene el dudoso mérito de haber conseguido que el dinero de la subvención que percibe el agricultor sea en realidad una transferencia de renta del presupuesto público (en torno a dos tercios del presupuesto de la UE) a los intermediarios. Ante la evidencia del razonamiento económico, surge la siguiente pregunta: ¿nadie se ha dado cuenta hasta ahora de los miles de millones de euros gastados de forma ineficiente en subvenciones al campo?

No parece razonable, en suma, mantener un sistema así. Sin embargo, siendo realistas, el fin de la PAC y la reforma en profundidad del mercado agrícola son a día de hoy casi imposibles. Mientras tanto, la falta de profesionalización y la existencia de un verdadero mercado integrado, seguirá arrojando escenas lamentables como el saqueo de camiones españoles cargados de vino en Francia o el reparto gratuito de frutas y hortalizas en manifestaciones en pueblos de España cada verano.  

Al comienzo de cada campaña de recolección de los principales frutos del campo, uno de los hechos tradicionales que se repiten año tras año es la convocatoria de múltiples manifestaciones de organizaciones de agricultores reclamando precios “más justos” para sus productos. A estas acciones suelen...

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Autor >

Javier Santacruz Cano

Es economista y socio de China Capital.

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5 comentario(s)

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  1. Txomin

    Es un tema complejo y difícil, sí los intermediarios se llevan una gran parte del beneficio es por la crónica desorganización de los agricultores, muchos lloran sobre el abandono de la tierra pero creo que viven como nunca, dentro de la lógica del sistema de consumo de ampliar las inversiones que antaño no hacían. Si no fuera por la PAC no quedaría nadie cultivando nada o casi nada, en un mercado global. Pero a la vez la PAC consagra la agricultura a un modelo de mercado de acumulación de tierras y animales en cada vez menos manos. Y con la aplicación de cada vez métodos más destructivos con el medio por el continuo incumplimiento por parte de muchos agricultores y ganaderos de la normativa PAC. Cultivando todo lo posible y echando agroquímicos sin control.

    Hace 3 años

  2. Pedro

    Según me contaba un señor de una org. agraria en el País Valencià, había un intermediario que en una página de internet indicaba la cantidad de mandarinas que quería comprar. A partir de ahí los comercios valencianos pujaban a la baja. Quién más barato lo hacía, vendía. Vamos, una subasta pero al revés. El abuso del intermediario es el problema troncal de la agricultura a nivel mundial y desde hace mucho tiempo. Yo he encontrado casos de dicho abuso fechados en el siglo XIX. El problema de este artículo es que acepta los mecanismos del libre mercado como algo normal y natural, por tanto, acepta el abuso de la intermediación como un fenómeno colateral de la libre oferta y la demanda. Los engranajes del mercado por encima de los millones de agricultores y consumidores que sufrimos sus abusos. El mercado como un todo, como un totem, como un Dios al que hay que venerar. A partir de ahí la milonga de que el intermediario compra más barato porque sabe que el agricultor recibe ayudas de la PAC. Como si al capitalista le importara algo la plusvalía del agricultor. El artículo está viciado desde el momento que habla de las subvenciones de la PAC y mete en un mismo saco a pequeños agricultores que reciben una miseria con grandes terratenientes, aristócratas, empresas, etc. que se llevan la mayor parte de las ayudas. No estoy de acuerdo con la idea de que los precios de las ayudas de la PAC bajan los precios porque antes de que llegaran dichas subvenciones los precios de venta ya estaban por los suelos, y curiosamente, este año, con ayuda de la PAC incluida, vamos a cobrar más que otros años porque había menos oferta y por tanto el intermediario no nos ha doblegado como venía siendo costumbre. Simplemente con estos datos se desmonta la idea del artículo. Efectivamente se desvían ingentes cantidades de dinero público a la PAC, pero hay que decir bien alto que lo que se consigue es subvencionar y mantener el abuso del intermediario. En los 80 se pagaban mejor las mandarinas al agricultor y no había PAC. La agricultura generaba riqueza y prosperidad. Hoy con la PAC es una ruina y los agricultores abandonan el campo. Entonces ¿qué creen que preferirá un agricultor? Pues evidentemente deseará un precio mínimo de compra, porque insisto, hoy en día, lo que le llega al pequeño agricultor de la PAC es algo irrisorio y despreciable del total que percibe. Lo que hay que acabar es con el abuso del intermediario, que impone precios de compra incluso por debajo del precio de coste. Lo demás son excusas y milongas de los fundamentalistas del mercado libre, a los que le importa bien poco que millones de agricultores pierdan sus trabajos y sus vidas.

    Hace 5 años 2 meses

  3. estebita

    totalmente de acuedo con usted y ademas le agradezco enormemente que trasalade a la opinion publica la necesidad de modificar el asumido modelo de politica agraria que, como usted indica, es imposibe cambiar pues politicamente seria un suicidio para los que lo intentaran, mientras tanto los burocratas siguen defendiendo el modelo que les permite comer

    Hace 5 años 2 meses

  4. Pedro

    Leí que "el problema no es el supuesto “enorme margen” que obtienen todos los actores que intervienen en la cadena alimentaria forzando al agricultor de base a vender su producto a un precio bajísimo" y paré de leer porque entendí que no iba a sacar nada en claro de este artículo. Precisamente las org. agrarias coinciden en señalar al intermediario/distribuidor como el causante de la crisis de precios porque impone precios de compra. La COAG junto a organizaciones de consumidores elabora el IPOD (índice de precios en origen y destino) para determinar por cuánto se multiplica el precio desde la miseria que recibe el agricultor hasta lo que paga el consumidor y se han llegado a detectar casos en los que se multiplica por 20 desde el origen al destino. La misma UE reconoció un abuso que a mí personalmemente me han apuntado agricultores centroamericanos. Precisamente hay que frenar dicho abuso, regular y establecer precios mínimos. Tener claro de una vez que hablamos de la alimentación del mundo y de una fuente de trabajo, y que por tanto, la agricultura no puede estar sujeta a las ruletas y manos invisibles del mercado. Ya está bien de que todo se mire por ese prisma.

    Hace 5 años 2 meses

  5. JAN

    Pues no está a la altura de ctxt

    Hace 5 años 2 meses

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