1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

DESMONTANDO MITOS NEOLIBERALES

Alarmas de ultraderecha y violencia rentable

Las empresas de seguridad invierten millones de euros para sembrar el miedo entre la población. No solo quieren vender más, sino que buscan ampliar su negocio, al estilo de grupos neonazis como Desokupa

Diego Delgado 14/02/2023

<p>Fotograma de un vídeo promocional de Securitas Direct, en el que una alarma llena la estancia de humo.</p>

Fotograma de un vídeo promocional de Securitas Direct, en el que una alarma llena la estancia de humo.

YouTube

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

España (47,4 millones de habitantes) ya es el cuarto país con más alarmas de seguridad instaladas del mundo, según fuentes del sector, solo superado por Estados Unidos (331,9 millones), Japón (125,7) y China (1.412). Tras tres años de crecimiento a un ritmo superior al 10%, hasta alcanzar unas dimensiones que prácticamente se han duplicado en apenas siete años, el número de contratos de gestión de alarmas llegó a los 2,86 millones en 2021. Además de la desproporcionalidad a nivel cuantitativo, llama la atención la distribución de esas alarmas: el 60% van destinadas al uso residencial.

En el artículo que precede –y complementa– a este hablamos del interés del oligopolio mediático, los lobbies de vivienda y partidos como PP, Ciudadanos y Vox por impregnar el debate público de pánico hacia una okupación desfigurada, criminalizada y sobredimensionada; pero dejamos fuera de la ecuación un elemento de gran importancia: las empresas del sector de la seguridad del hogar.

La gran protagonista en este asunto es Securitas Direct, cuya inversión publicitaria en España en el año 2022 ascendió hasta los 34,9 millones de euros. Para poner en contexto el dato, un gigante como Amazon gastó prácticamente lo mismo (35 millones); además, en febrero de ese año, Securitas Direct fue la segunda empresa con mayor inversión en publicidad digital en España, solo por detrás de Renfe.

Con respecto a la efectividad de sus campañas –medida en GRP, una herramienta que computa la cantidad de personas que ven un anuncio y el número de veces que este se reproduce–, las cifras son todavía más impresionantes. Algunos ejemplos: en junio y octubre de 2021, Securitas Direct fue la empresa con mayor alcance publicitario en televisión; y no se quedan atrás los números de febrero y abril, en los que la compañía sueca se situó como segunda. En definitiva, a pesar de que en 2021 los tres anunciantes con mayor GRP en televisión disminuyeron sus resultados, los de Securitas Direct crecieron en un 36%.

Aún más completo es el estudio que realiza la empresa de medición de audiencias Fluzo, que unifica el público de televisión convencional con las plataformas digitales de vídeo. Según ese análisis, Securitas Direct fue el segundo anunciante más exitoso en enero de 2022, y en octubre de ese mismo año logró un 100% de cobertura con la campaña “ZeroVision: el sistema de expulsión de intrusos”.

El aparente monopolio de la compañía terminó en noviembre de 2021, cuando Movistar Prosegur Alarmas irrumpió como tercera campaña con mayor alcance en un ranking dominado, cómo no, por la propia Securitas Direct.

Sin embargo, la realidad es que no tiene demasiada importancia la preponderancia de una u otra empresa, puesto que lo relevante es analizar el negocio del miedo como un todo.

A él contribuyen algunos medios de comunicación, que prestan sus páginas y su supuesta credibilidad a incrementar la falsa sensación de inseguridad que empuja a contratar un servicio de alarma. Se pueden encontrar ejemplos sin buscar demasiado en medios escritos como El Español, El Confidencial o Expansión.

Rubén Sánchez, secretario general de FACUA, señala a CTXT la contribución de estas campañas publicitarias en la creación de “una psicosis colectiva con las okupaciones que es absolutamente irreal”. Si bien reconoce la dificultad de averiguar en qué casos hay publicidad encubierta pagada, sí destaca la posibilidad de que existan medios “con una gran inversión publicitaria de estas empresas” que “puedan estar dando informaciones favorables a los intereses” del negocio.

Es notoria la tendencia ideológica de las cabeceras que actúan como brazo mediático del sector, algo que también ocurre con sus homónimos políticos, claramente escorados a la (ultra)derecha. Lejos de ser una casualidad, la afinidad encaja a la perfección con el origen y el carácter de estas compañías.

Un negocio ideologizado

Prosegur es la mayor empresa española de seguridad. Sus orígenes se remontan a mediados de los años setenta del siglo XX, cuando fue fundada por el empresario argentino Heberto Gut Beltramo. Poco antes de morir, en un accidente de tráfico en 1997, el juez Garzón le había citado como testigo en una investigación contra altos jefes militares de la dictadura por la creación de “una red de empresas argentinas y españolas a modo de retaguardia financiera”. Beltramo disfrutó del beneplácito del ministro franquista Gabriel Arias Salgado, cuyo hijo llegó a presidir Prosegur entre 1983 y 1985, y atrajo a la compañía a otras grandes figuras del franquismo español, como Rodolfo Martín Villa. En su currículum destaca también su papel como accionista de Antena 3.

La conexión con los medios de comunicación se hizo más patente cuando Prosegur cayó en manos de la viuda de Gut Beltramo, Helena Revoredo, MBA por el IESE (Opus Dei), que compaginó su cargo de presidenta con un puesto en el consejo de administración de Mediaset durante más de 10 años (desde 2009 hasta 2020).

En una escala mucho menor se mueven compañías como Vasbe o Segurma. La primera tiene como consejero delegado a José María Sanchón, cuyo perfil de Twitter está lleno de alabanzas explícitas a la extrema derecha. La segunda está encabezada por Alfonso Gallardo Rodríguez y Ángel Antonio Gallardo Rodríguez, dos empresarios a los que mercantilizar el miedo no les parece suficiente: también son administradores, respectivamente, de tres y siete empresas dedicadas a los juegos de azar y las apuestas.

El caso de Securitas Direct es distinto porque se trata de una multinacional sueca cuya presencia en España no es tan fácilmente atribuible. No obstante, en abril de 2019 se llevó a cabo una operación de inversión que colocó parte del control de la firma en manos de la Corporación Financiera Alba. 557 millones de euros mediante, el holding obtuvo una participación del 7,5% en Verisure, la empresa matriz de Securitas Direct.

Detrás de la Corporación Financiera Alba se encuentra la familia March, cuya fortuna fue amasada por Juan March, figura clave en la dictadura de Primo de Rivera y en el triunfo del golpe de Estado de 1936. De él escribió el propio Primo que “ha atendido sin titubeos requerimientos que significan importantes sacrificios”, poniendo su riqueza a disposición “para cuantos fines patrióticos o benéficos se le solicitaran”.

Los métodos

Mención aparte merece la evolución de los servicios que ofrecen estas compañías. A nadie le sorprende la existencia de cuerpos de seguridad privados trabajando para empresas de todo tipo; sin embargo, es menos común que estos guardias amplíen su radio de acción hasta los hogares.

Tanto Securitas Direct como Prosegur, aunque no solo, llevan años publicitando esta “vigilancia dinámica” de una forma un tanto ambigua en lo referente a los inmuebles residenciales. Intentamos confirmar si el servicio incluye la prevención contra posibles okupas diciendo que tenemos unos pisos vacíos. En Prosegur desvían la llamada para hablar con una persona más experta que, desde el principio, asegura que sí “existe para particulares” y que “en caso de salto de alarma puede ser muy útil, porque inmediatamente se llama al servicio de acuda”. La advertencia llega poco después, casi en forma de disculpa: “El personal no entra [en la vivienda], sino que hace una ronda exterior” mientras llega la policía. Al sacar el tema de los okupas, las respuestas introducen el concepto de intermediación (“no accederían, pero pueden intermediar”) y, ante la pregunta directa de si se podría evitar la entrada de un usurpador imaginario, no hay duda: “Sí, pueden evitar que entre. Siempre pueden intervenir desde fuera”.

Con Desokupa a la cabeza, las empresas de intervención directa en casos de okupación se multiplican

De la vigilancia pasiva de las alarmas se pasó a una vigilancia más activa con las cámaras, pero el verdadero cambio de paradigma está teniendo lugar ahora. La presión ejercida por las campañas del miedo hace que vigilar sea insuficiente, el pánico requiere de una intervención directa. Hablar de grupos parapoliciales privados como el lugar hacia el que se dirige el sector podría parecer exagerado, de no ser porque ya existe tal categoría. Con Desokupa a la cabeza, las empresas de intervención directa en casos de okupación se multiplican, disfrutando de pingües beneficios –en 2019, Conciencia y Respeto 1970 S.L., compañía detrás de Desokupa, facturó 1,7 millones de euros– e incluso de contratos con el sector público. Prácticamente todas cuentan con conexiones directas con movimientos neonazis: Salvador Palazón Marquina, administrador único de Desokupa Exprés, fue investigado por un “ataque neonazi con bates de beisbol”; Fuera Okupas utiliza el lema falangista “No parar hasta conquistar”, y de Desokupa se podrían decir infinidad de cosas, pero basta con señalar la presencia en la empresa de Ernesto Navas, implicado en intentos de homicidio, que luce una esvástica tatuada en el brazo y el nombre del dirigente nazi Rudolf Hess en el pecho.

Carlos Suárez-Mira Rodríguez, doctor en Derecho Penal y coordinador de Juezas y Jueces para la Democracia en Galicia, se refiere a ello como “una especie de privatización del servicio policial” que, advierte, no es una novedad: “Es una deriva que comenzó con los gobiernos del PP. Introdujeron un clima de alarma social para beneficiar a las empresas del sector de la seguridad. Lo que vivimos hoy es la continuidad de esa línea”.

Visto el éxito de estas organizaciones violentas, con métodos de acción directa paralelos a los procedimientos policiales y judiciales establecidos, Securitas Direct ya está preparando el terreno para el siguiente paso.

ZeroVision es una herramienta que, al detectar una intrusión, suelta “un humo denso que llena la estancia protegida en cuestión de segundos”, generando “una situación de cero visibilidad”. Recordemos que, durante el pasado mes de octubre, la campaña que publicitaba este servicio consiguió un 100% de alcance. Y, paradójicamente, no saltó ninguna alarma.

Según el jurista, “esos sistemas de humo son también discutibles legalmente”, puesto que cabe la posibilidad de que se produzcan “situaciones de irritación ocular o cualquier otro acontecimiento derivado de una respuesta automática, que son siempre muy discutibles en Derecho Penal”.

Con ZeroVision se pasa de una intervención limitada por la imposibilidad de acceder a la vivienda a una intervención total. Si la utilización legítima de la violencia de la que disfruta la policía ya genera gravísimos atropellos de Derechos Humanos, con muertes incluidas, no es difícil imaginar lo que ocurrirá si se ofrece esa impunidad a agentes privados que solo responden ante intereses económicos. De hecho, ya son varias las condenas a empresas de desokupación por delitos como agresión o coacción

Para Carlos Suárez-Mira, este tipo de problemas derivan casi de forma natural de “la utilización de empresas privadas para algo que es competencia de la policía”. Sin embargo, la “ideología del miedo” hace que, “por proteger la propiedad, la gente acabe renunciando a muchas otras cosas más importantes”, sentencia.

España (47,4 millones de habitantes) ya es el cuarto país con más alarmas de seguridad instaladas del mundo, según fuentes del sector, solo superado por Estados Unidos (331,9 millones), Japón...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Diego Delgado

Entre Guadalajara y un pueblito de la Cuenca vaciada. Estudió Periodismo y Antropología, forma parte de la redacción de CTXT y lee fantasía y ciencia ficción para entender mejor la realidad.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

2 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Marcoafrika

    No siempre podemos elegir no tener una maldita alarma...aunque estemos totalmente de acuerdo con el artículo. No sé si el periodista sabe que cuando un banco te concede una hipoteca para que puedas comprar el primer (y único) piso de tu vida tras muchos años de alquileres cada vez más altos. La alarma es uno de los productos que forman parte de los puntos o condiciones para que puedan concederte la hipoteca. Teóricamente no es una imposición sino una recomendación que si no sigues encarecerá el interés o te retrasará la compra. En fin, muy propio de la banca que siempre gana y que es un espaldarazo de "colega" para sumirte en la pesadilla, aunque los rebeldes la dejemos desconectada siempre, pero la tenemos que pagar al menos durante un tiempo, tres años en muchos casos, hasta que prescriba la condición para deshacerte de ellas.

    Hace 1 año

  2. jmfoncueva

    Observación: "homónimos" son los que se llaman de la misma manera. En el caso de medios de comunicación y políticos que tienen un fin común, serían "homólogos" (por compartir intereses comunes), o, mucho mejor "afines". Vivo en un barrio de clase media, entendiendo como tal que en casi todas las casas entra algún ingreso fijo, que las casas y pisos ya están pagadas hace muchos años (salvo los jóvenes que van sustituyendo a los fallecidos, que suelen -los jóvenes- tener trabajo y adquirir los pisos a precios razonables, por ser un barrio viejo. Pues bien, me fijo en mis salidas en las placas de Securitas Direct y les aseguro que las he visto en sitios donde lo más valioso estoy seguro que es dicha placa. Es un engañabobos insultante, aunque comprensible por las cifras descabelladas del gasto en publicidad (para estúpidos, si han oído algún reclamo) y por la nutrida piara de usuarios de puertas giratorias. País..

    Hace 1 año

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí