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POSTPROCESANDO

Gestos y gestas

El Gobierno de Sánchez es un Gobierno de gestos. Como el postprocesismo. Lo que haría reír si no hiciera llorar. Como la época. Una época en que te bajas las políticas de Google

Guillem Martínez 23/06/2018

<p>Acto público de Pedro Sánchez en Alcázar de San Juan (Ciudad Real).</p>

Acto público de Pedro Sánchez en Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Emiliano García-Page

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1- El procés –entendido como una política gubernamental no encaminada a lo anunciado, no verificable, pero aplaudida por más del 40% de la sociedad cat– está más que pachucho. Pero no creo que implosione. O, al menos, todas las mentiras sobre las que se sustentaba ya han trascendido, y no ha habido final de episodio de Bob Esponja, con masas amarillas enfurecidas y provistas de horcas y antorchas rodeando Can Procés. En la ecuación de futuro del procés está, por tanto, la variable de una sociedad cómplice de la mentira gubernamental, la variable de una sociedad a la que no sólo no le importa que le mientan, sino que le pone. Sorpresivamente para mí, un hombre del siglo XVIII –ya saben, libertad en lo privado y en lo colectivo, Godwin, cierta confianza en la razón y en los valores paliativos de la bondad del ser humano y de la lencería–, no creo que me vea en la tesitura de describir una reacción colectiva ante la mentira. Me veo antes describiendo una época en la que la mentira, como el pulpo, es aceptada como animal de compañía. Igual es eso lo que estoy haciendo ahora mismo. Hola. Bienvenidos a Postprocesando. Si le gustó Procesando el procés, le gustará Postprocesando. La cosa, me temo, irá, lo dicho, de describir una época. Dios, cómo me gusta esta sección.

2- Desde la última vez que hablamos, ha llovido –literalmente– un güevo. Finalmente hay Govern. Se trata de un Govern en las dimensiones previstas y deseadas por el Estado. En el postprocés, como el procés, el procesismo propone, pero el Estado dispone. Cuando el Estado dispone, el procesismo da uno, dos, tres, mil pasos hacia atrás, y diez millones de palabras hacia adelante. Los ejes políticos del Govern, a falta de otros, son sentimentales. Muy 70's. Llibertat, amnistia, Estatut d'Autonomia. Tres cosas que, gracias a esas políticas de lloros continuados, se han visto muy reducidas. Lo que a su vez ha aumentado los lloros/el tema miré-los-muros-de-la-patria-mía, de Quevedo, pero en cat.

3- ¿En qué consiste la política sentimental? La toma de posesión del nuevo Govern fue el festival del lacito amarillo un millón. Había más lacitos que en el desfile anual de la egregia firma Victoria's Secret. Si bien en la dirección contraria. Los discursos fueron netamente sentimentales –en los 70's, por cierto, nunca se aludía a los presos desde la sentimentalidad, sino desde los derechos y la ideología; si bien también es cierto que en los 70's se follaba más, por lo que todo el mundo iba sentimentalmente equipado de serie y no daba tanto la brasa. La primera medida del Govern fue –tachán-tachán– poner pancarta con lacito al uso en la fachada de la Gene. Los medios procesistas –TV3 está siendo básica en esta postetapa– trataron esa pancarta como si fuera un hecho político comparable al New Deal. La sentimentalidad prosiguió con el acceso de los consellers a sus Conselleries, donde fueron recibidos con flores, mixed emotions y, lo han adivinado –si es así, escriban a CTXT para recibir su muñeca Chochona–, lacitos. Parecían unos Kennedy –célibes; es decir, lo contrario a un Kennedy– que llegaban a la administración a darle la vuelta. Pero no hay mucho que administrar, ni muchas ganas. A su vez, el presi viajó a Berlín, como en los 40's se viajaba a Estoril. Para fotografiarse triste y con lacito I+D. Estas cosas suplen la política. La política a su vez, se esfuerza en suplir la política Elsa Artadi: la sonrisa –cuando ríe, que ya lo está dejando– del Régimen ha comunicado a TV3 –una aparición de Artadi más en TV3 y superará el récord de permanencia en pantalla, en posesión de Dragon Ball– que, cuando Torra hable con Sánchez, no puede hablar de problemas como los trenes de cercanías, sino de indepe y esas cosas.

4- Sobre indepe y esas cosas. La cosa está chuchurría. Ni está ni se la espera. En lo que son fallos propagandísticos, el presi ha hecho chiribitas, por ejemplo, a una propuesta del Cercle D'Economia, consistente en un nuevo Estatut. Incluso ha marcado caída de ojos ante la propuesta PSC de doble reforma, consti y estaturia. Parece ser que el postprocesismo, en esta emisión, o hace el lemming –recuerden, ir al trote, y con lacito amarillo hacia un fiordo de 1000 metros de vacío; pueden hacerlo; siguen asesorados e informados con el final de la espalda– o pacta. La posibilidad de pacto, a su vez, tiene varios riesgos. Y accesos a la opción lemming català. 

5- El primer riesgo es la mismísima capacidad de pacto. Me, glups, explico. El procés ha supuesto la desaparición, superación, escaqueo, encarcelamiento o exilio de una generación –o varias, incluso– de políticos. Los actuales líderes no vienen ya de la política. Tampoco vienen de la calle u otra tradición sexy. Vienen, socorro, del procés. Se han formado ahí. Son eso. Desconocen tradiciones, secretos, astucias y reglas de juego de la política local, por lo que cabe la posibilidad de que, aunque quieran pactar, no sepan. Desconocen cualquier política que no sea ese aplazamiento de la política con lloros, denominado procés.

6- Son narices, pero, en ese sentido –punto 5–, el procés ha hecho lo que el 15M no pudo en su rotundidad. Sustituir políticos por personas normales. En este caso, normales en el procesismo, ese populismo postdemocrático, nacionalista, derechista y que se vertebra en la tele, como todos los populismos europeos. Sí, este país está edificado sobre un cementerio indio, etc.

7- Segundo riesgo. Que el postprocés haga lo que no hizo el procés. Implosionar. En ese sentido, por primera vez hay enfrentamiento entre el procesismo y pack peronista. No se lo pierdan. 

8- La ANC ha desaparecido del mapa –de los medios procesistas; quien desaparece de TV3 no existe; hola, les saludo desde mi no existencia y les hago una revelación: coman lentejas, que tienen mucho hierro–. La razón: su nueva presi, Elisenda Paluzier, se ha distanciado del Govern por su poética. Poética: defiende que el procés a la República se cumplió, es una casilla pasada. La actual casilla es su implementación. Hala. Ese punto de vista le ha alejado a las tinieblas exteriores. Antes, un presi de la ANC se tiraba, ejem, un pedote y eso suponía chorrocientos mil artículos de opinión y una maratón de TV3. Hoy, pues no. Cuesta incluso leer su nombre. ¿Puede llegar a haber una ruptura Govern-peronismo? No lo creo. Pero sí, puede. En todo caso, el distanciamiento del Govern respecto de sus asociaciones propagandísticas puede entorpecer un tanto una solución pactada, en el momento en el que el centroderecha cat haga lo que mejor sabe hacer. Pactarse encima. En torno a la ANC va surgiendo, en ese sentido, la idea de pasar de los partidos tradicionales y liarla. Traducción: pasar de los viejos partidos, pero no del nuevo, JxC, nutrido de personas formadas en el procesismo. Si esto se cumple finalmente, supondría el nacimiento de un partido 100% nacionalista-populista-derechista en el terruño, desligado de ERC y PdeCat. Y con su propia tele. Un festival, me temo.

9- Para el próximo 11S, la ANC ha convocado, por ejemplo, mani. Se trata de la primera mani no gubernamental desde 2012 –suponiendo que aquella no lo fuera, que lo fue. Tendencias procesitas: este año la camiseta será de color corall/coral –es decir, rojo tomate Solís, pero en cursi. El sentido de ese color es que –agárrense–, ese era el color de las abrazaderas de las urnas del 1-O. Sí, es cursi. Y cuesta diferenciar esta cursilería de la cursilería gubernamental. Ser cat, en fin, empieza a ser un oficio, como el de indio, como el de cualquier cultura que desaparece en la autorreferencialidad hermética, snif. Les hablo de la cursilería gubernamental en el punto 11, por cierto. En este, el 9, les digo que la opción ANC es presionar al Govern desde la cursilería corall para que no se desdiga de todo lo prometido. Es decir, de todo lo desdicho ya. Que tiene guasa. El enemigo de la ANC ya no es el Estado. Es el Govern. Si yo fuera shérif, dormiría tranquilo, no obstante. Si fuera Govern, también. 

10- El otro punto de desconexión Govern-Procés son los CDR. No emiten mucho desde la detención de una chica integrante y su empapele, todo muy patilla-system –sería bueno que ese Estado de excepción a plazos desapareciera con Pedro Sánchez; está por ver. La sensación es que han perdido juventud y lógica generacional, y se han aproximado, epistemológicamente, a la ANC/el corall. Por todo ello diría –es decir, digo desde cierta seguridad e inseguridad–, que siguen sin ser algo nuevo y diferenciado drásticamente de la cosmovisión cutre-patriótica del Govern. En el momento en el que escribo estas líneas, y como protesta por la visita del rey a Tarragona, han ocupado varias Conselleries. Es decir, que el enemigo vuelve a ser el Govern, no el Estado. La cosa ANC-CDR está gastando un qué de revolución rusa de 1905, aquella en la que el proletariado ruso se manifestó con iconos del zar y del Santo Cristo de Balaguer. Y fue tiroteada por el ejército. Tras la matanza, un pope paseó incrédulo por entre los cadáveres, diciendo, perplejo: “No hay zar, no hay Dios”. Bueno, CDR/ANC, diría, aún creen en el zar y en Dios. Pueden dejar de creer en cuanto el zar Torra pacte. Pero, diría, hasta 1917 se lo pueden pasar llorando, mientras meditan ante el hecho de que no hay zar ni Dios. Como todo el mundo que le ha pedido una moto al zar o a Dios sabe, por otra parte.

11- Sobre la cursilería gubernamental. Lo dicho: lacito amarillo, presos, convocatorias a realizar la sardana más grande del mundo, todos de amarillo, misas, plegarias colectivas y todo eso. Dos cosas llamativas. Esos cacharros cursi-gubernamentales también los monta la ANC/Òmnium. Vamos, que los problemas Govern-peronismo son más de élites urbanas que de bases rurales. Por otra parte, y esto es importante, el Govern se ha quedado sin discurso. Por lo de Pedro Sánchez. 

12- La votación de Sánchez fue un fracaso del procesismo nuevo –JxC, frente a PdeCat y ERC. Y ha dejado al Govern sin discurso. Su discurso era que el Estado era franquista, mientras que Cat era el Shangrilá de la democracia. Con Sánchez, como que no. Percepción personal: en Cat no pasa nada que no pase en Esp. Y no es el franquismo. Que murió de viejo y también en la cama. Es la postdemocracia. Que se irá intensificando, posiblemente. Anyway. El Govern se ha quedado sin la clave de su propaganda. Parece ser que, a toda leche, el postprocesismo está sustituyendo Gobierno/Estado=Franquismo, por la ecuación Franquismo=Monarquía. Y lo pagará caro. La Monarquía –una familia desestructurada, como todo el mundo, una red de negocios, una historia inconfesable e inasumible, una institución respetada internacionalmente, pero sin prestigio alguno, por su historia, en el orden internacional– es intocable. Es lo único intocable por aquí abajo. Será divertido ver cómo el pseudorrepublicanismo cat –Libertad, Igualdad, Fraternidad, por aquí abajo pasa a ser algo así como libertad gubernamental y de mercado, igualitarismo, comunitarismo; es decir, lo anti-republicano; el republicanismo es, en fin, defensa de la libertad sustentada en la igualdad, defensa de lo común, de objetos e ideas que no pertenecen, ni siquiera, al Estado, frente al Estado; no tenemos de eso, snif, en Cat y Esp; creo que en breve lo tendremos; yupi– se enfrenta al yuyu sin cultura republicana. Sólo con cultura Republican Party.

13- En el día de hoy, Torra ha evidenciado lo chungo que es, ahora mismo, el postprocesismo en su propaganda, antaño perfecta. Ha invertido varias horas en comunicar a su afición –Govern y postprocesismo sólo emiten para su afición; un error político, una derrota, un indicativo de que están cargados de futuro, pero no mucho– que no iría a ver al rey. Luego que sí. Luego, tras un comunicado oficial antimonárquico, pero no por ello republicano, que sí y mucho. El postprocecismo, a través de su cursilería, puede admitir, por lo visto, ese décalage entre lo que se llora y lo que se hace.

14- Bueno. Todo esto es el postprocesismo del que hablará el zar con Sánchez el 7J, que es cuando tienen el rendez-vous. Rayos, estoy en modo francés, tal vez porque estas líneas las escribo desde el Empordà, paraíso en el que los croissants son tan à la mode française que gastan porte-jarretelles. Me dicen desde fuentes próximas al PSOE que los contactos postprocesismo-PSC han sido recientes. Es decir, tardíos. Y que no se han entendido, submodalidad no tener lenguaje común /punto 5. Las mismas fuentes desdramatizan la cosa hasta el 7J, cuando se verá si, en verdad, los jefes, que no los indios, se entienden.

15- ¿Sobre qué se han de entender? Deben encontrar una solución final –rayos, qué mal suena eso–, que no será en esta legislatura. Algún punto de acuerdo en una reforma de la Consti y del Estatut para la próxima legislatura. Es decir, que tenga en cuenta al PP y a su extrema derecha nacionalista, C´s. Chungo, again. Para esta legislatura, se tendrían que poner de acuerdo, o no, en un cese del calentamiento global, en un descenso de la escalada palique. Es decir, en puntos de acuerdo y de desacuerdo. En ese sentido, se tendrían que pactar los desacuerdos. Es decir, los rollos propagandísticos y sus límites en el postprocesimo, los excesos y propuestas dadas que pueden acometer, a fin de que sus parroquianos les sigan en este viaje hacia donde les digan. Digo yo.

16- Se tendría que pactar algo sobre los presos. Unos días antes de ser presi, sin siquiera sospechar que lo sería, Sánchez habló de un cambio en el Código Penal, con nuevos supuestos para el delito, de por sí tan creativo, de rebelión, más rebajados, con menos condena, que no superara la que ya se están comiendo con patatas, o que fuera estéticamente más fácil de indultar posteriormente. Se tendría que hablar de aproximación de presos, incluso de su libertad provisional. Los presos –el gran legado de Rajoy, ese tipo que no hizo nada salvo empeorar la situación, salvo deslocalizar su gestión en jueces– es lo que emponzoña todo. Y es la garantía de éxito electoral postprocesista en las municipales. Como mínimo, en las municipales. El postprocesismo carece de propuestas y políticas, ni siquiera en trenes de cercanías, salvo llorar por los presos, unos presos a) políticos que b) mintieron a su sociedad. Y que son c) un drama humano, con hijos e hijas, y d) un abuso del Estado que e) impide, ahora que puede ser posible algún tramo político, la política.

17- El Gobierno de Sánchez es un Gobierno de gestos. Como el postprocesismo. Lo que haría reír si no hiciera llorar. Como la época. Una época en que bajas las políticas de Google. Y en el que tus márgenes son, básicamente, gestos. Lo que, en este caso concreto, puede no estar mal. Como decía Leopardi, existe el bien y el mal pero, para acabar de joder esa épica –bueno, Leopardi no lo decía así–, también existe lo mejor y lo peor. Y lo mejor es mejor que lo peor. Pero los gestos juegan en una liga propia, que puede no acariciar la realidad, sino tan solo los sentimientos. Tener más mujeres en un Gobierno no significa ser un Gobierno feminista. Es su gesto, su indicio su promesa o, incluso, su aplazamiento. A falta de Presupuestos, se irá tirando dos años, digo yo, con gestos gratuitos, lo que no significa que no valgan nada. Gestos como sacar la mojama del Valle de lo Caídos, una ley de Memoria Histórica, al parecer menos procesista/nada que la anterior. Se podrían recauchutar las leyes levantadas por el TC al Parlament Cat. Salvo las dos leyes procesistas, el resto suponen leyes también levantadas a los parlamentos andaluz, navarro, riojano. Son, vamos, pura claustrofobia'78. Podría haber gestos más estructurales. Como una resolución parlamentaria –es decir, nada, pero en el contexto, mucho– sobre el carácter plurinacional del Estado, sobre el hecho de que Cat es una nación –Canadá hizo una resolución/nada al respecto, y con ello lo cambió todo. Podrían hacer un gesto con las lenguas sin Estado, oficializarlas realmente y de alguna manera en ámbitos estatales.

18- Tiene guasa que el procesismo cat, esa colección de gestos, pueda serenarse con procesismo esp, es decir, con más gestos. Pero es una opción que no debe descartarse cuando la política, como los spots de Fairy, transcurre en la tele.

Queremos sacar a Guillem Martínez a ver mundo y a contarlo. Todos los meses hará dos viajes y dos grandes reportajes sobre el terreno. Ayúdanos a sufragar los gastos y sugiérenos temas

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Autor >

Guillem Martínez

Es autor de 'CT o la cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española' (Debolsillo), de '57 días en Piolín' de la colección Contextos (CTXT/Lengua de Trapo) y de 'Caja de brujas', de la misma colección. Su último libro es 'Los Domingos', una selección de sus artículos dominicales (Anagrama).

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3 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Katerina

    Sempre interesants el teus articles sobre politica , els trobava a faltar. Brillant com sempre. Gràcies!

    Hace 3 años 3 meses

  2. Mireia

    El Govern ha perdido ANC, de momento, pero todavía tiene a Ómnium que controla Cuixart y ERC.

    Hace 3 años 3 meses

  3. Adolf

    ¿Usted no había dicho que dejaba de escribir sobre el procés y Cataluña? Al final resultará Guillem que no sabes escribir de otra cosa o no te dejan. O quizás sea la comodidad.

    Hace 3 años 3 meses

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