Kike García y Xavi Puig / Fundadores de ‘El Mundo Today’
“Nos han censurado muchos chistes sobre la Casa Real, sobre todo en televisión”
Gerardo Tecé Barcelona , 10/03/2020
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Kike García, la mitad de El Mundo Today, me cita en La Llama Store, una librería especializada en humor situada en el popular barrio de Sant Antoni, en Barcelona. Allí me recibe Abigail, que me indica que Kike debe de estar al llegar y me recomienda dar una vuelta por el local –te va a gustar, me dice–. Efectivamente, me gusta y mucho. Nunca había estado en una librería especializada en humor. No deben de existir muchas. Tras más de 20 minutos ojeando libros y haciéndome una lista mental de las cosas que me gustaría llevarme a casa cuando la entrevista acabe, caigo en –hostia– la entrevista. “¿Sabes algo de Kike?”, le pregunto a Abigail, que viendo el retraso va a llamarlo, no sea que... “Oye Kike, que está aquí Gerardo Tecé para la entrevista. Sí, llegó hace ya un rato. Venga, pues date prisa, que te está esperando”. Abigail cuelga el teléfono y me explica que a Kike se le había olvidado la cita, pero que ya viene para acá.
Pasados unos minutos, mientras ojeo un libro de Ricky Gervais que no conocía, un estruendo me hace desviar la mirada a la calle. Es uno de esos coches-tanque preparados para rugir por el campo, pero que algunos convierten en su juguete para la ciudad. Ha aparcado en la puerta de la librería, casi literalmente. Subido en la acera con sus inmensas ruedas y sus cristales tintados, un par de gorilas salen del vehículo observando de izquierda a derecha a los viandantes mientras se palpan los pinganillos. Unos instantes después, uno de los seguratas abre la puerta trasera del coche tanque y de él baja alguien ataviado con una gorra de los Miami Heat y unas extravagantes gafas de sol. Es Kike García, de El Mundo Today, que entra a la librería con decisión. “¿Qué pasa, nene?”, me saluda dándome una palmadita en el cuello sin detenerse. Con un chasquido de dedos lanzado al aire y un silbidito me indica que vaya tras él. “Disculpa el lío de la seguridad, toda precaución es poca, ya sabes”. Kike abre una puerta y descubro que el local es más amplio de lo que parecía: además de la estancia con libros hay una sala multiusos, generosa en metros cuadrados. Xavi –la otra mitad de El Mundo Today– se conectará por Skype desde Madrid. “Por la hora que es ya habrá terminado las clases de meditación acuática. ¿No lo has probado? Buah, es lo súper puto más, esa mierda engancha muchísimo”, me explica Kike mientras abre su ordenador. Efectivamente, desde Madrid, Xavi Puig ya se encuentra al otro lado de la pantalla. Parece relajado. Eso de meditar sentado en el fondo de una piscina tiene que estar bien. Bueno, vamos al lío, que ya he conseguido reunir a las dos mitades de EMT. Me atrevería a decir que son los creadores del medio satírico que más penetración popular ha tenido en la historia de España y alrededores. Vamos a charlar un rato.
Después de una década de El Mundo Today, ya sois parte del paisaje. ¿En qué momento os disteis cuenta de que vuestras noticias, como decía Serrat de algunas de sus canciones, ya no son vuestras, ya son de la gente?
Kike: Eso es asumir mucho, creo yo.
Xavi: Pues yo sí le veo sentido a la pregunta. Yo me di cuenta de algo parecido a eso que dices cuando me pasaron un examen de universidad en el que salía un texto nuestro para que los alumnos lo analizaran. Es algo que, cuando ocurre, quien lo hace no espera que tú lo sepas. Y ahí es cuando te das cuenta. Un colega me dijo: “Eso significa que sois cultura popular”.
K.: Yo no sé si gente de 22 años o gente de cincuenta y muchos nos conoce. La burbuja de internet sigue siendo sólo una parte de la población. Hay mucha gente que sigue consumiendo cultura por televisión.
X.: ¿Que los analfabetos no nos conocen es lo que quieres decir, Kike?
K.: Bueno, los analfabetos digitales. Nos conoce todo el mundo de nuestro entorno.
X.: Yo creo que eso es relativo, cuando tienes titulares tuyos en la Plaza de Callao de Madrid en una pantalla gigante, ahí igual la gente no nos lee, pero en algún momento ha visto eso de El Mundo Today. La referencia la tienen.
K.: A ver, supongo que Xavi tiene razón. Lo que pasa es que, como yo no salgo, no sé cómo es la vida real. Dentro de mi burbuja soy una especie de semidios, pero entiendo que eso es un entorno muy pequeño.
Vuestros grandes éxitos los conoce mucha gente, pero, en todo este tiempo, ¿cuál ha sido la noticia de menos éxito de EMT?
K.: Estoy seguro de que debe haber post del primer año con dos o tres visitas.
X.: También están las que menos nos gustan. Las que, cada vez que las veo, digo: “joder, por qué”. Hay cosas que quitaría. Pero bueno, es la evolución y hay que estar en paz con eso.
Formáis parte de un grupo muy selecto de gente en este país. Esa gente que, como Eduardo Inda o como vosotros dos, os ganáis la vida inventando noticias.
K.: La diferencia es que las noticias que hacen algunos tienen la intención de ser tomadas como verdaderas y ese no es nuestro caso.
X.: Aún hay gente que nos pregunta si lo que hacemos es legal. La gente no conoce la tradición de prensa satírica que hay en España. Hay que hacer mucha pedagogía. Y es muy pesado. ¿Tengo que volver a explicar la diferencia entre ficción y falsedad?
¿Cuándo supisteis que queríais dedicaros al humor?
K.: Yo de niño quería ser Francisco Ibáñez.
(Pffff… Xavi se ríe al otro lado de Skype).
K.: Para mí Mortadelo era lo mejor. Me gustaba mucho dibujar, pero no tengo habilidad, así que lo dejé. Sí que recuerdo una redacción del cole en la que dije que quería ser humorista. Pero creo que fue porque veía No te rías que es peor.
(Xavi se ríe más aún al otro lado).
K.: Pero luego siempre he querido ser profe de filosofía y por eso estudié filosofía. Lo que pasa es que luego, al final, supongo que es más divertido esto.
Yo quería ser mendigo porque no quería integrarme en el sistema de producción capitalista
X.: Yo quería ser mendigo porque no quería integrarme en el sistema de producción capitalista. Odiaba el colegio, odiaba todo ese mundo de la socialización. Y cuando veía un mendigo veía una persona totalmente ajena a todo eso. Y eso es lo que envidiaba. No envidiaba la miseria, claro, envidiaba ese estar apartado. Luego también quise ser una señora de su casa. Y bueno, al final, trabajar en casa y hacer lo que te da la gana… Es un poco lo que soy ahora.
Sois un poco asociales los dos, intuyo.
X.: Sí, intuyes bien, asociales en el mal sentido. Estoy bastante en contra del asocial que está por encima del resto y tiene una verdad que los demás no tienen, esa misantropía no es nada sana. Yo soy asocial por miedo y por pereza y eso es negativo.
En ese sentido, EMT es vuestra fortaleza, vuestro castillo, un modo de vida que os permite estar aislados de todo eso, poder trabajar desde casa...
K.: Sí, digamos que hemos construido una empresa que por estilo de vida nos pega mucho. No somos las personas más idóneas para estar rodeados de un equipo de veinte personas. Creo que hacen falta unas dotes de autoritarismo, tiranía o carisma que posiblemente no tenemos.
Nosotros nos estamos esforzando por no crecer. Igual El Mundo Today va todo lo bien que me interesa que vaya
X.: Nosotros nos estamos esforzando por no crecer. Hay una lógica que dice: si te va bien, te puede ir mejor. Pero es que igual El Mundo Today va todo lo bien que me interesa que vaya. Todo el mundo nos bromea con que somos ricos y no lo somos porque no hacemos absolutamente ningún esfuerzo por serlo. Porque sabemos lo que implicaría que EMT se convirtiera en la redacción de El Intermedio con veinte guionistas. Igual seríamos ricos, pero igual sería una puta mierda. Yo no quiero convertir mi trabajo en un trabajo. Y eso implica que no puedas crecer todo lo que la gente que lo ve desde fuera cree que podrías crecer. Y creo que nuestra gran virtud es esa: pudiendo crecer, no hacerlo.
K.: En ese sentido somos muy anticapitalistas. Digamos que la lógica de cualquier empresa es la de convertirse en Google. Nosotros estamos muy lejos de ser Google, pero no tan lejos de ser PlayGround y nos parece un infierno. PlayGround hizo un ERE y echó a una barbaridad de gente a la calle. Yo no sé si me hubiera recuperado de algo así.
X.: Esto se debe a que no tomamos cocaína. La cocaína es clave para la estrategia empresarial. Si no tomas cocaína, tu euforia por crecer como empresa desaparece y entonces te quedas en un equilibrio que está bastante bien.
¿Algún partido político os ha encargado algún trabajo?
Sabemos lo que implicaría que EMT se convirtiera en la redacción de El Intermedio con veinte guionistas. Igual seríamos ricos, pero igual sería una puta mierda
K.: No nos lo han pedido. Y si nos lo pidieran no lo haríamos. Si miras un poco estos diez años, sin duda el partido del que hemos hecho más chanza ha sido el Partido Popular, porque el grueso de nuestra existencia ha coincidido con el Gobierno de Rajoy. Pero creo que ningún partido político cometería la temeridad de intentar hacer nada con nosotros.
X.: El humor es un terreno muy incómodo para la política.
K.: Cuando les viene bien igual nos retuitean.
X.: Una vez nos invitaron a un acto de la Fundeu que estaba muy bien porque era para hablar de la lengua. Pero iban a asistir los Reyes. Y tuvimos muy claro que no teníamos que ir porque no nos podíamos exponer a que nos hicieran una fotito con ellos.
K.: Y, además, ir a ese acto nos obligaba a salir de casa. Y sacarme de casa es muy caro.
X.: De hecho, cuando teníamos la sección en el A vivir que son dos días, de la Cadena SER, la última temporada teníamos un concurso en el que cada semana venía un político. Y cuando terminaba la grabación llegaba ese momento de saludarse. Y yo me largaba lo antes posible del estudio. Creo que tenemos que mantener cierta distancia.
Trabajáis con medios muy grandes. El País, La SER, Atresmedia, TV3… ¿Os han censurado mucho?
K.: Sí, claro. Y lo digo con esa naturalidad porque quizá a nosotros, por tener nuestro propio medio, es posible que nos moleste menos la censura. Cuando nos censuran algo, ese trabajo no lo tiras, lo aprovechas para EMT. Tienes una vía de escape que es publicar en tu medio ese contenido.
X.: Y te das cuenta de que tu propio medio sigue siendo mejor, en ese sentido, que los grandes. ¿Ves como no podríamos hacer lo que queremos si solo trabajásemos para esta gente?
Tuve la tentación de pedir que las líneas rojas me las pusieran por escrito porque me parecía muy mal, pero obviamente no te las van a poner por escrito
K.: Es cierto que la censura es, sobre todo, de marcas. Y si hay censura es porque esas marcas llaman por teléfono. Las marcas no están acostumbradas a que hagan sátira sobre ellas, cuando, sin embargo, afectan tanto a nuestra vida como Pedro Sánchez. Las decisiones que toma Apple, Movistar o Vodafone cada día, nos afectan igual que nos afecta el presupuesto en Educación. Y creo que es muy importante poder hacer sátira sobre las marcas. Pero sí, son casi siempre, por no decir siempre, censuras que vienen de las marcas, más que de la política.
X.: Bueno, la Casa Real sería una excepción, ¿eh?
K.: Sí, la Casa Real sigue estando ahí.
X.: Nos han censurado muchos chistes sobre la Casa Real, sobre todo en televisión. Y nos han puesto líneas rojas. Tuve la tentación de pedir que esas líneas rojas me las pusieran por escrito porque me parecía muy mal, pero obviamente no te las van a poner por escrito. Pero eso sigue existiendo. Tú no puedes hacer según qué chistes sobre la Casa Real. Y ni siquiera estoy hablando de chistes muy bestias, ¿eh? De hecho, hace muy poco se nos han censurado chistes sobre la Casa Real. Eso sigue estando ahí y me parece muy grave.
Aquí no nos va a censurar nadie. ¿Cuál era el chiste?
X.: Felipe VI obligará a todos los españoles a llevar una foto suya en la cartera. Ya ves tú, qué chorrada.
K.: Es muy blanco, pero están a la defensiva.
X.: Luego es cierto que no pasa en todos los medios y es bueno decirlo. En la SER hemos hecho muchos chistes de la Casa Real y no ha pasado nada. Eso también hay que decirlo.
No os voy a hacer la dichosa pregunta sobre los límites del humor, sino la inversa: ¿qué protección debe tener el que hace humor?
K.: El humor es una creación artística y como tal debe estar protegida. La gente suele estar más a la defensiva con el humor que con los dramas sensibleros, que suelen ser más obscenos. En realidad, no hay que proponer nada nuevo. Hay que ir a la Constitucion o a la Declaración Universal de Derechos Humanos y ver qué dicen sobre la libertad de expresión.
El humor está para lo bueno y para lo malo. Si lo que haces tiene repercusión, no puedes pretender que sólo te digan lo genial que eres y no quieras escuchar críticas
X.: En una sociedad desarrollada, madura, democrática, creo que, si hay un contenido que ha afectado a un colectivo, a una persona, antes de acudir a los tribunales, pudiéramos hablarlo. A veces pasa que haces algo y ese algo hiere de verdad a alguien. Estoy en contra de que, cuando se saca el tema de los límites del humor, los humoristas nos pongamos a la defensiva como si estuviéramos atacados por todo el mundo. Lo de menos son los ofendiditos, ese término despectivo. Lo de más es la censura institucional, si se utiliza la justicia para amedrentar. Pero cuando hablamos de conflictos que ocurren entre ciudadanos, tampoco pasa nada porque el humorista intente llegar a entender a la persona que se ha sentido herida.
K.: Hay muchos humoristas que se quejan en plan, es que no puedo hacer humor de nada, cuando ya has hecho el chiste, lo has publicado y puedes salir a gritarlo a la calle. ¿Cuándo no puedes hacer humor de alguien? Cuando te meten en la cárcel o cuando te multan por eso o cuando te cierran la revista.
X.: El humor está para lo bueno y para lo malo. Si lo que haces tiene repercusión, no puedes pretender que sólo te digan lo genial que eres y no quieras escuchar críticas.
K.: Yo puedo publicar ahora mismo, y nadie me va a multar por ello, un chiste machista en EMT. Lo puedo hacer y nadie me va a multar. Nadie me impide hacerlo. Lo que pasa es que no puedo pretender que eso le vaya a gustar a todo el mundo. El espectáculo de Arévalo y Bertín Osborne, según me han comentado, estaba lleno de chistes lamentables y ofensivos. Y aún así, tuvieron la libertad de hacerlo y la gente iba a verlo, llenaban el teatro, tuvieron mucho éxito hasta que se pelearon entre ellos.
De hecho, es curioso, porque según tengo entendido, Bertín y Arévalo se cabrearon entre ellos porque a uno le ofendió que el otro no ejerciera censura sobre una foto en la que estaban de paella con el rey.
K.: Sí, Arévalo es una persona entrañable que presume mucho de sus paellas y subió una foto del rey y la infanta Elena comiendo una paella en su casa. Y Bertín se enfadó muchísimo.
¿Os influyen a la hora de consumir humor las barbaridades que en sus vidas privada hayan podido cometer los autores?
K.: Louis CK, que es en quien estás pensando posiblemente, me va a hacer gracia siempre. Es inevitable. Es cierto que, en el stand up, donde se juega a que la persona y el personaje se mezclan, a alguien pudiera dejar de hacerle gracia y dejara de consumir lo que esa persona hace. En el caso de Bill Cosby, que es un monstruo, me resulta más complicado.
X.: En el consumo de cultura y entretenimiento yo soy muy egoísta. Quiero seguir disfrutando de ciertas cosas y me conviene separar a la persona de la obra. En mi casa hago lo que me da la gana y en ese caso me compensa. He disfrutado mucho viendo House of Cards con Kevin Spacey y los separo. Tampoco voy a salir a defenderlo ni nada, simplemente lo separo.
Para celebrar vuestro décimo aniversario, habéis publicado una Constitución. ¿Hacía falta otra?
K.: Sí que hacía falta. Primero, porque la Constitución anterior la hicieron unos señores y pueden venir otros señores a hacer una nueva. Y segundo, porque hay artículos realmente malos que se podían escribir mejor y hacer más interesantes. En esta versión mejorada de la Constitución se incluyen los pasos para comer bien un coño, cómo presentar la declaración de la renta o en qué momento y de qué manera hay que decapitar al monarca. Estamos muy contentos con el resultado y es quizá lo mejor que hemos hecho en 10 años. Confiamos en que el Gobierno la adopte cuanto antes y sustituya la anterior.
En esta versión de la Constitución se incluyen los pasos para comer bien un coño, cómo presentar la declaración de la renta o en qué momento y manera hay que decapitar al monarca
¿Echáis de menos a vuestra musa Rajoy?
K.: Muchísimo. Rajoy es la entidad perfecta para el humor. Pedro Sánchez es anodino. Mariano era una persona seria, preocupada por parecer seria y competente y, más allá de los lapsus lingüísticos, con una pose de señor antiguo pero muy torpe. Era perfecto. Lo echo mucho de menos.
X.: Siempre nos quedará Dios, que es otro gran personaje.
Ese siempre renueva en el cargo.
X.: Claro. Dios, la NASA, el espacio, todos esos conceptos dan mucho juego.
K.: Piensa que hemos estudiado filosofía y que, aunque no seamos muy practicantes, en la metáfora de Dios y del espacio están las preguntas últimas. Qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Son temas de los que hacemos mogollón de chistes. Eso y los mosquitos.
¿Os da rabia tener que hacer humor sobre actualidad existiendo esos temas mucho más importantes?
X.: Me pasa a mí más que a Kike. Me da rabia porque tengo un ego desmesurado y mucho afán de trascendencia. Me jode mucho que una noticia caduque. Quiero que mi obra pueda ser comprendida por las futuras generaciones. No me gusta el humor que una semana después ya no se entiende.
Os gustaría hacer humor tallado en piedra, ¿no?
X. y K.: Claro.
Kike García, la mitad de El Mundo Today, me cita en La Llama Store, una librería especializada en humor situada en el popular barrio de Sant Antoni, en Barcelona. Allí me recibe Abigail, que me indica que Kike debe de estar al llegar y me recomienda dar una vuelta por el local –te va a gustar, me dice–....
Autor >
Gerardo Tecé
Soy Gerardo Tecé. Modelo y actriz. Escribo cosas en sitios desde que tengo uso de Internet. Ahora en CTXT, observando eso que llaman actualidad e intentando dibujarle un contexto. Es autor de 'España, óleo sobre lienzo'(Escritos Contextatarios).
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