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DEPORTISTAS SOLIDARIOS

La victoria moral de Kaepernick

Fue criticado y vetado en la NFL tras arrodillarse durante el himno en protesta por la brutalidad policial contra los afroamericanos. Ahora muchos defienden e imitan su gesto, pero él aún no ha vuelto a jugar

Ricardo Uribarri 5/07/2020

<p>El jugador Colin Kaepernick se arrodilla mientras suena el himno.</p>

El jugador Colin Kaepernick se arrodilla mientras suena el himno.

Colin Kaepernick (Instagram)

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La escena se ha repetido a lo largo de todo el mundo en las últimas semanas. Manifestantes, deportistas, agentes policiales y políticos han puesto su rodilla en el suelo en señal de protesta por el asesinato del afroamericano George Floyd durante un arresto policial el pasado mes de mayo en Minneapolis. Un gesto que imita el realizado en septiembre de 2016 por Colin Kaepernick, jugador entonces del equipo de fútbol americano San Francisco 49ers, durante la interpretación del himno estadounidense en un partido de pretemporada, en repulsa por la muerte de varias personas negras a manos de la policía. Una decisión que le costó duras críticas, amenazas de muerte y el sacrificio de su carrera. Ningún equipo ha querido contratarle después de aquello. Hoy, sin embargo, muchos de los que le señalaron han cambiado de postura y le dan la razón al entender la necesidad de esa reivindicación.

“No voy a levantarme para mostrar mi orgullo por una bandera de un país que oprime a la gente negra y de color. Para mí, esto es más grande que el fútbol americano y sería egoísta por mi parte mirar hacia otro lado. Hay cuerpos en las calles y gente en libertad tras haber cometido un asesinato”. Así justificó el jugador su decisión inicial de quedarse sentado durante el himno y, luego, tras hablar con un veterano de guerra, el adoptar la famosa postura de hincar una rodilla. Algunos compañeros le siguieron, pero muchos otros se lo recriminaron. La controversia en un país en plena campaña presidencial fue enorme. La audiencia televisiva de esa temporada bajó un 8% y hubo aficionados que reconocieron que habían dejado de ver los encuentros por las protestas. El entonces candidato Donald Trump dijo sobre Kaepernick que “quizás deba buscarse un país que le represente mejor”. La contestación del jugador fue donar un millón de dólares a distintas instituciones sociales. Al mismo tiempo, nueve propietarios de equipos daban de forma colectiva 8,9 millones de dólares a la campaña de Trump.

La audiencia televisiva de esa temporada bajó un 8% y hubo aficionados que reconocieron que habían dejado de ver los encuentros por las protestas

Kaepernick había llegado a los San Francisco 49ers en 2011 y un año después se convirtió en la sensación de la NFL, en el quarterback, el jugador que dirige el juego ofensivo, que había llevado a su equipo a la Superbowl, la final del campeonato nacional. En 2014 firmó un contrato millonario por seis temporadas, pero tras su protesta de 2016 el acuerdo fue renegociado. El club ofreció al jugador la oportunidad de liberarse al final de esa campaña. En marzo de 2017, tras una temporada discreta, en la que el nuevo entrenador no le otorgó su confianza, el deportista optó por rescindir su vínculo con el equipo californiano. Desde entonces, no ha vuelto a jugar un partido en la Liga.

Es cierto que su carrera deportiva había ido en caída y que no había vuelto a mostrar el mismo nivel que en 2012 o 2013, pero resulta sorprendente que ninguno de los 32 equipos presentes en la competición quisiera ficharle. Fueron muchos los que se preguntaron si detrás de esa decisión estaba el no querer contar con un jugador problemático tras los gestos que había protagonizado. El comisionado de la NFL, Roger Goodell, negó que hubiera sido vetado, señalando que si nadie lo había contratado era por un “tema deportivo”. No compartía esa opinión la estrella de los Seahawks de Seattle, Richard Sherman, quién dijo que “Kaepernick puede ser titular en por lo menos 20 equipos de la liga. Así que no es algo que tenga que ver con el deporte. Hay equipos que están eligiendo incluso quarterbacks que estaban retirados”. La estadística reafirma esa afirmación. Su promedio seguía siendo mejor que el de 15 de los 35 quarterbacks titulares. Clarificadora ha sido la reciente manifestación de Joe Lockhart, exvicepresidente de comunicaciones de la NFL, quien ha confesado que “los propietarios pensaron que fichar a Kaepernick era malo para el negocio. Un ejecutivo de un equipo que lo consideró, me dijo que si lo hacían proyectaban perder el 20% de los abonados de temporada. Eso era un riesgo comercial que ningún equipo estaba dispuesto a asumir”. El jugador decidió interponer en 2018 una demanda por conspiración contra los propietarios por privarle de sus derechos de empleo. Unos meses después, ambas partes llegaron a un acuerdo económico confidencial.

Kaepernick nació hace 32 años en Milwaukee. Su padre, afroamericano, desapareció antes de que él naciera. Su madre, blanca, Heidi Russo, le tuvo con apenas 19 años y decidió darlo en adopción al matrimonio Kaepernick, una pareja también blanca con dos hijos pero que querían tener otro más tras haber perdido dos por defectos del corazón. Con cuatro años la familia se mudó a California y desde muy joven empezó a practicar varios deportes, destacando en baloncesto, béisbol y fútbol americano. La Universidad de Nevada le ofreció una beca para estudiar una carrera y practicar el fútbol americano, su opción favorita. Allí se licenció en 2011 en Administración de Empresas tras protagonizar una brillante trayectoria deportiva.

Adepto del luteranismo y apegado a la Biblia, Kaepernick lleva muchos años colaborando con proyectos de ayuda a personas desfavorecidas. A través de su fundación Know Your Rights trabaja para luchar contra la opresión en todo el mundo mediante la educación y el activismo social. Él ha reconocido que durante sus años de secundaria tuvo que “enfrentarse a conflictos raciales como un hombre negro adoptado en una comunidad blanca” y que “la autobiografía de Malcom X cambió mi vida”. Su faceta solidaria le ha llevado a abrir un fondo, al que donó 100.000 dólares, para ayudar a los afectados por la covid-19, y a hacerse cargo de los gastos legales de las personas detenidas en Minneapolis durante las protestas contra la muerte de George Floyd.

Ha tenido que ocurrir ese desgraciado hecho para que la postura de Kaepernick empiece a ser aceptada y comprendida. Es cierto que en Estados Unidos sigue habiendo gente que piensa que la bandera y el himno están por encima de todo, pero hay muchos que comparten la opinión del jugador de que la mejor manera de honrar al país es denunciar las cosas que se hacen mal para intentar mejorarlas. Así, la propia NFL, que hace dos años decidió multar a los jugadores que se arrodillaran durante la interpretación del himno, ha rectificado a través de un comunicado, hecho público hace pocos días por el comisionado, en el que afirma que “nosotros, la NFL, condenamos el racismo y la opresión sistemática de la gente negra. Reconocemos que nos equivocamos al no haber escuchado antes a nuestros jugadores y animamos a todos a expresarse y protestar pacíficamente”. Hay quien cree, como Le Bron James, la estrella de la NBA, que el organismo debería excusarse expresamente con Kaepernick. “Ahora nos han escuchado, pero sigo creyendo que no hemos oído una disculpa verdadera y oficial para el hombre que sacrificó todo por mejorar este mundo”.

La NFL, en la que el 75% de sus jugadores son de raza negra, no ha sido el único organismo que ha cambiado de opinión. La Federación Estadounidense de Fútbol también ha derogado la norma que obligaba a los futbolistas a estar de pie mientras suena el Star-Spangled Banner, introducida después de que la estrella del combinado femenino Megan Rapinoe se arrodillara durante un partido internacional en 2016. “Se hizo evidente que nuestra política estaba equivocada. Pedimos disculpas a nuestros jugadores, especialmente a nuestros jugadores negros, al personal, a la afición y a todos aquellos que apoyan la erradicación del racismo. No podemos cambiar el pasado, pero podemos marcar la diferencia en el futuro. Dependerá de nuestros jugadores determinar cómo pueden luchar mejor contra todas las formas de racismo, discriminación y desigualdad”.

Su faceta solidaria le ha llevado a hacerse cargo de los gastos legales de las personas detenidas en Minneapolis durante las protestas

Incluso han cambiado de opinión algunos multimillonarios blancos dueños de equipos. Uno de ellos, Mark Cuban, de los Dallas Mavericks de la NBA, que hace tres años criticó la postura de Kaepernick, ha admitido que “si mis jugadores se arrodillan y son respetuosos estaré orgulloso de unirme a ellos. Espero que la NBA permita que los jugadores hagan lo que quieran. No creo que se trate de una cuestión de respeto o falta de respeto a la bandera, el himno o a nuestro país. Esto es más un reflejo del compromiso de nuestros jugadores con este país y de que es tan importante para ellos que están dispuestos a decir lo que hay en su corazón y hacer lo que piensan que es correcto”.

En los últimos días, se han escuchado numerosas voces pidiendo que algún equipo de la NFL fiche a Kaepernick para la temporada que comienza el 10 de septiembre. Lockhart, el exdirectivo de la NFL, considera que los Vikings, el equipo de Minneapolis, donde ocurrió la muerte de Floyd, debería contratar a Colin. “Espero que lo hagan. Es una cosa justa. Y es algo que la ciudad y toda América necesita en este momento. No resolverá el problema de los negros y la violencia policial. Pero reconocerá el problema que Kaepernick planteó poderosamente y tal vez muestre que, con coraje, se puede lograr un progreso real”. Sheila Ford, la nueva dueña de los Detroit Lions, dijo que “si nuestros entrenadores y nuestro gerente general piensan que es una buena idea traerlo, lo apoyaría completamente”. El congresista Joe Kennedy, sobrino-nieto del asesinado Robert Kennedy, ha manifestado que “la NFL debería disculparse con Colin y los Patriots de Boston deberían ficharlo”. Hasta el propio Trump ha dicho que “debería recibir una nueva oportunidad, si demuestra ser lo suficientemente bueno para que un equipo lo fiche”.

A pesar de dedicar tiempo a otras actividades, como crear su propia editorial mediante la que planea publicar sus memorias “para tener el control sobre mi historia y conservar su propiedad”, o a supervisar una serie de seis capítulos sobre su vida, Kaepernick no ha descuidado su estado físico. “Mi deseo de jugar al fútbol sigue ahí. Todavía entreno cinco días a la semana. Estoy listo para comenzar, estoy listo para una llamada telefónica, una prueba, un entrenamiento en cualquier momento. Todavía estoy esperando que los propietarios y sus socios dejen de huir de esta situación. Así que espero recibir una llamada esta temporada. Lo esperaré con ansias”.

Hay deportistas que se limitan a desarrollar su profesión sin alzar la voz en cualquier cuestión que pueda resultar polémica. Y los hay que prefieren aprovechar su popularidad para implicarse en asuntos que creen que merecen la pena. Incluso si eso supone sacrificarlo todo. No hay muchos de esos, pero Kaepernick es uno de ellos. El paso del tiempo le ha dado una victoria moral, pero tardía. Sólo se completará el día que pueda volver a lanzar el balón ovalado en un partido.  

La escena se ha repetido a lo largo de todo el mundo en las últimas semanas. Manifestantes, deportistas, agentes policiales y políticos han puesto su rodilla en el suelo en señal de protesta por el asesinato del afroamericano George Floyd durante un arresto policial el pasado mes de mayo en Minneapolis. Un gesto...

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Autor >

Ricardo Uribarri

Periodista. Empezó a cubrir la información del Atleti hace más de 20 años y ha pasado por medios como Claro, Radio 16, Época, Vía Digital, Marca y Bez. Actualmente colabora con XL Semanal y se quita el mono de micrófono en Onda Madrid.

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