1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

  308. Número 308 · Mayo 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

PROCESANDO EL YUYU

El pensamiento Plensa

El artista fabrica ideología, la retirada de las calles en 1909 y hoy presente en Barcelona y otras ciudades. Porque su obra está en todas partes, también en MAD, lo que explica la violencia y la ideología invisibles. Explica una época

Guillem Martínez 13/03/2023

<p>Estatua de Jaume Plensa en La Pedrera.</p>

Estatua de Jaume Plensa en La Pedrera.

betevé

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

1- En BCN ha ocurrido algo que ilustra el mundo, y que todo el mundo puede ver, si bien, al parecer, son pocos los que lo han observado. Les invito a entrar en el secreto. A saber: en La Pedrera han puesto una estatua de Jaume Plensa. Está encima de un pirulí, que se eleva sobre la terraza de la Casa Milà. Preside, por lo que parece una cruz. Lo que es importante, pues se da el caso de que esa terraza carece de su cruz original, proyectada por Gaudí. Era una cruz gigantesca. Y daba sentido al proyecto. La terraza de esa casa, magnífica, colosal, es un punto irregular, al que van a dar los respiraderos del edificio, que parecen soldados romanos. Lo que indica que esa terraza, si hubiera visto culminar su cruz, no era otra cosa que el dibujo, la cita, de la crucifixión. La no-construcción de la cruz cambió por tanto toda la iconografía de la terraza, que quedó en una reunión de romanos, sin objetivo alguno, una suerte de grupo de romanos recién divorciados, tomándose un cubata. La razón del abandono de la cruz no es anecdótica. Desde su proyección hasta su hipotética realización, sucedió un imprevisto: un cambio de época. Y, más concretamente, la Setmana Tràgica de 1909 –119 muertos, de los cuales menos de diez fueron soldados y eclesiásticos, y cerca de un centenar de edificios, con cruces, quemados–, que animó al señor Milà a retirar la llamativa cruz del proyecto, lo que supuso, a su vez, la ruptura personal con Gaudí. La matanza de 1909 –la enésima desde el XIX– significó, en todo caso, una novedad efectiva. No construir una cruz extrovertida. La novedad, vamos, era, ni más ni menos que, por primera vez, el espacio público estuviera pactado, y respondiera a un gusto colectivo, y no a una imposición estridente. Algo que desde aquella fecha tendió, salvo en caso de posguerra civil, a cumplirse. La no-edificación de la cruz de La Pedrera significa que, al menos desde 1909, ya no se podían ir poniendo cruces por ahí, porque las cruces ya no eran de todo el mundo. Lo que es el nacimiento –sumamente tardío– de la iconografía laica en la Península. Se dice rápido. Ahora, esa tradición se ha interrumpido. Por todo lo alto. Porque, es preciso señalarlo, lo de Plensa es una cruz. Como un pino. Pues Plensa es, básicamente, un fabricante de cruces.

Plensa fabrica ideología. La ideología retirada de las calles en 1909, y hoy presente en nueve esculturas más en la ciudad

2- Hay varias estatuas de Plensa en la ciudad. Demasiadas como para no pensar que algo está pasando en la ciudad, en decenas de ciudades, de hecho. La estatua más importante y determinante de Plensa en BCN consiste en una suerte de puertas, que limitan el acceso al porche del Liceu por la noche, cuando esas puertas se cierran y adquieren su función. No es artística, ni decorativa. Es operativa. Son, literalmente, puertas, esas cosas con las que se te da en las narices. Y sirven para que de noche no pernocten personas sin hogar. Si a la puerta del Baptisterio de Florencia, de Ghiberti, bellísima, se le llama la Porta del Paradiso, esta construcción privada, que excluye a las personas del espacio público a tenor de su renta, debería ser su contrario, la Porta dell’Inferno. Con esta contribución fundamental a la violencia social, la obra de Plensa cambia de sentido en todas y cada una de sus obras. Queda patente que Plensa fabrica, lo dicho, cruces, y que los consumidores de las modernas cruces le buscan cuando necesitan una. Plensa fabrica ideología. La ideología retirada de las calles en 1909, y hoy presente en nueve esculturas más en la ciudad. Y en otras ciudades. Porque Plensa está en todas partes, lo que indica que es una región importante de la época. La obra de Plensa, así, está también en MAD. Y aparece en todas las pantallas coincidiendo con los mítines de Vox en la madrileña plaza de Colón. La escultura/cruz de esa plaza lo dice todo. Es decir, no dice nada. Es limpia. Mona. No huele. Y, como las cruces hasta 1909, nadie la ve. Lo que facilita no ver su entorno, un mitin de Vox, por ejemplo. El arte decorativo, el que no aporta tensión ni conflicto, aquel cuya función es ocupar el espacio de otro arte posible, haciéndolo imposible, es el más ideologizado. Y es el más violento. Al punto de ser sangriento. Explica la anormalidad como si fuera la normalidad. Explica la violencia y la ideología invisibles, que todo lo copan, con la discreción de las cruces. Explica la época. Una época en la que Plensa, es un decir, está omnipresente, impidiendo ver la época.

3- Hola. Martínez y articulete, que cada vez empieza más tarde, casi en el segundo acto. Como sucede con Los Simpson. O con una novela romana de Apuleyo. Si después de decir el palabro Apuleyo aún queda alguien, que sepa que aquí hemos venido a hablar de la época. Esa cosa detrás de Plensa. Esto es, detrás del arte, de medios, de dinámicas, de políticas, de los políticos, que no huelen. Por lo que sería importante ir describiendo la época. Son una serie de tensiones atroces, que empezamos a conocer, y que están contenidas, ocultadas y unidas entre sí por una escultura de Plensa que, con rotunda apuesta, no nos dice nada.

4- Las tensiones que son época. Fruto de decenas de conversaciones con chicos y chicas listos, se las enumero sin jerarquía y sin orden. Se trata de a) la crisis climática. De una crisis b) de combustibles. De c) grano y materias primas. Se trata de d) una guerra. De la que sabemos poco, aparte de que empezó por una invasión. No sabemos cuántas guerras contiene. Estamos como el Pierre de Guerra y Paz en la batalla de Borodino. Viéndolas venir, sin saber de dónde van o vienen. Ni siquiera quién y qué gana o pierde. La desinformación es tan notoria –exemplum: un mes después del artículo de Hersh se han movido, en ese sentido, piezas, tal vez a la desesperada: la OTAN ha creado un comando de serenos acuáticos para vigilar gasoductos, y Washington, a través del The New York Times, informa de que lo del Nord Stream fue un grupo de aficionados cachondos en un velero, lo que da más canguelo que lo de los serenos–, que por fuerza afectará también a la vida cotidiana. A la libertad de expresión, a la cultura democrática. Se trata de un cambio absoluto –al menos formalmente– en e) el rol europeo. Perceptible más aún en la subordinación absoluta de Alemania a Estados Unidos, que se confirmará en su radicalidad, o no, cuando se confirme, o no, lo apuntado por Hersh. Se trata de f) una crisis de la democracia, en la que los expartidos liberales, incluso los partidos de izquierda, están tan atados en el marco neoliberal que ceden las descripciones coloridas a las extremas derechas. Rayos, ya me he pelado el punto 4, y aún faltan tres crisis más.

5- Se trata  g) de una crisis de crecimiento del neoliberalismo. El neoliberalismo, en el día de hoy, ha alcanzado sus últimos objetivos. Carece, por lo tanto, de amenaza alguna. Es la inteligencia que se enfrentará a todas las crisis inventariadas, en tanto el grueso de la inteligencia política europea, norteamericana –y rusa, y china–, se consume en mitos políticos, sociales y económicos no muy antiguos –apuntados por Hayek en los años treinta; refundados en los setenta, en los ochenta ya eran hegemónicos–, no contrastados, y que vienen a solidificarse en el vaso rebosante, del que hablaba Margaret Thatcher, aquel que está tan lleno de riqueza que, al coparse, dotaba de líquido a los de abajo del vaso. Una metáfora que se parece a una obra de Plensa que esconde, detrás de la escultura fiigurativa de un vaso, un atraco abstracto. El neoliberalismo es la ausencia de cálculo y de futuro, y está vaciando algo más importante que ese hipotético vaso. Está llegando no solo al límite ecológico del planeta. Sino también a otro límite también grave: a nuestro límite como especie. El neoliberalismo, su incapacidad para la inteligencia, para comprender que la vida es un hecho biológico limitado, que transcurre en sociedad y en contacto, es la mayor amenaza a la especie habida nunca jamás. Sí, hace 100.000 años hubo una hecatombe natural que dejó pocho al Sapiens y hace nada, en la Guerra Fría, existió la amenaza nuclear rigurosa. Pero hoy también existe, y coexiste además con una idea de beneficio inmediato, y de reglas económicas ubicadas fuera de la economía que hacen imposible no ya la intervención en las crisis apuntadas, sino la propia percepción de esas crisis con varios segundos de antelación. El neoliberalismo, una cultura alejada del análisis, es –es un decir– Plensa. Es absorbente. Evita otras posibilidades. Es una cruz. Es normal. Lo envuelve todo. Lo vuelve cotidiano. Inapelable. Realidad.

El neoliberalismo, en el día de hoy, ha alcanzado sus últimos objetivos. Carece, por lo tanto, de amenaza alguna

6- Hay una última crisis. Es local. Es, nada, h) una crisis de Régimen. Está avanzada. El régimen  ni siquiera está formulado, o no es ya reconocible, en la CE78, ese texto de la Guerra Fría al que se le han ido sumando, y alejando, funciones. El título territorial ha sido demolido. Por lo que debe de haber otro en funcionamiento, en algún sitio, en la cabeza de alguien. El Bienestar coexiste con su negación en la última reforma. Justicia, FF.SS. y Jefatura del Estado, sumamente autónomos, tienen momentos creativos, esos tan propios de cuando la formalidad se vuelve elástica, y el emperador nombra cónsul a su caballo. Parece espectacular, ¿verdad? Pues es la crisis menos bestia de todas. Tal vez, incluso, la más solucionable. Pues, al menos, la instancia es local e integra a menos sujetos. Uno de ellos es, no obstante, y como siempre, Plensa.

7- Vivimos en la suma de todas esas crisis, en un mundo plagado de estatuas de Plensa, la metáfora de todas esas crisis y de la manera de darles la espalda. Su pegamento. Veamos cómo funciona esa escuela escultórica en dos fenómenos ocurridos hace escasos días.

8- La semana pasada se votó la reforma de la ley del ‘solo sí es sí’. Lo que ha supuesto un conflicto absoluto entre las dos, o mejor tres, izquierdas gubernamentales. Tres es un número raro. En un ménage à trois, dice la crítica especializada, uno de los integrantes, el que peor se mueve, se queda mirando el techo a los cinco minutos. Eso puede ser más agudo en campaña electoral que en, ejem, un polvo. La dinámica hasta esta reforma es confusa. La ley no era un pifostio, ni ha supuesto aquello de lo que se le acusa: la liberación masiva de violadores. La defensa de la ley por parte de su ministerio emisor también ha sido confusa y más enfocada hacia la comunicación que hacia su contrario, la información. El tercer acto de ese enfrentamiento entre PSOE y uno de los sectores de UP –concretamente P, reducido a su aparato de MAD; fuera de él está la Periferia y/o Sumar; parece, por cierto, que no va a haber ruptura entre esas entidades; veremos– ha tenido un componente muy alto de guerra cultural. Un enfrentamiento entre posturas polarizadas y con ánimo de polarización. El caballo de batalla era un combate entre una ley que fija el consentimiento como centro, y una reforma que lo niega. O, según la otra trinchera, una ley chunga y su reforma. Lo que no acaba de ser exacto, como siempre en una guerra cultural. Según se me apunta, el consentimiento descrito por la ley no es una novedad estricta. Tampoco es del todo cierto –ya veremos– que el PSOE vaya a cambiar la ley de manera absoluta, pues, lo dicho, la ley no es la inoperatividad con la que se la presenta desde PSOE, PP, C’s y Vox. ¿En qué consiste, entonces, este enfrentamiento que ha estado a punto de acabar con el Gobierno tripartito? Ese dato es muy importante. El enfrentamiento ha sido más violento y riguroso que el enfrentamiento, inexistente públicamente, por la no-reforma de la Ley Mordaza –estos días se ha publicado que se daba por cerrada la ventana de oportunidad para ello–, lo que, a su vez, es un escándalo ético e intelectual, con todas las letras. ¿Se trata del enfrentamiento entre dos feminismos? No del todo. O no solo. También, me dicen, ha sido una lucha de dos feminismos institucionalizados, integrados en dos partidos ya muy familiarizados con la guerra cultural, ese objeto creado por las nuevas derechas y que, visto lo visto, ha venido a quedarse. El feminismo, el gran hecho contestatario del siglo XXI, la cultura con mayor capacidad para incidir en la realidad, una cultura que ha ocasionado ya cambios en la percepción en la vida cotidiana por parte de un volumen importante de población, en tanto el feminismo ha devenido central, no tiene por qué tener nada que ver, estrictamente, ni con esos dos feminismos, ni con ninguna institución. Ni siquiera con el Estado. Lo que es su fortaleza y su carácter indomable, alejado del plensismo.

La ley no era un pifostio, ni ha supuesto aquello de lo que se le acusa: la liberación masiva de violadores

9- La semana pasada Francia votó la reforma de las pensiones. Por los pelos, y en contra de una mayoría social notoria y ruidosa. En España, a su vez, y en olor de multitudes plensiáticas –de buen rollo, vamos–, se ha llegado a un acuerdo para la reforma de las pensiones. Era un acuerdo temido en la Comisión, al punto que la Comisión llamó la atención al Gobierno en varias ocasiones. La última, hace un par de semanas. Se dice rápido. Sobre el papel es una reforma débil. El caso de la cosa es que el jubilado podrá acogerse a un periodo de cálculo de 29 años de cotización, u optar por el actual de 25 hasta 12 años después de 2026. Valoración: en efecto, podría haber sido peor. Mucho. Pero veámoslo en perspectiva. En 1985, para acceder al 100% de la pensión, eran precisos 15 años de cotización. La pensión, que hasta ese año se calculaba por los dos últimos años cotizados, pasó a calcularse a partir de los ocho últimos años. Lo que supuso una huelga general convocada por CC.OO. En 1987, los años de cotización necesarios ya eran, glups, 35. En 2006, para el cálculo de la pensión se pasa a 15 años reales. Esto es, excluidos los días de paga extra. En el ínterin 2011-2013, la edad de jubilación sube de 65 a 67 –2013–, y el periodo de cálculo de la pensión pasa a ser, guau, de 25 años, hasta 2017. Después de esa fecha se revisa automáticamente cada cinco años, dependiendo de la esperanza de vida. Los años de cotización necesarios son 38’5, en 2011, o 37, en 2013.

10- En términos reales, para jubilarse es necesario el cómputo de toda la vida laboral. En el caso de una vida laboral precaria, intermitente, o de autónomo, será, es ya, difícil acceder no a una jubilación digna, sino operativa. La jubilación, en muchos casos, podría coincidir con el desahucio de una casa en alquiler, que ya no se podrá pagar. Afortunadamente, Plensa fabricará puertas para que los pensionistas del futuro no se cuelen donde no pueden. Hay dinero para las pensiones, por otra parte. Como lo hay, recuerden, para subir, en un plis-plas, el presupuesto de Defensa. El criterio para caparlas no es, de hecho, económico, sino ideológico. En 2019, la Comisión advirtió a 15 Estados de que debían emitir reformas de pensiones. Seis de ellos, entre ellos el País Favorito de la Divina Providencia, incluyeron esas reformas en su plan de recuperación, para recibir pasta europea –que, me temo, irá a parar a Plensa, es un decir, ante la ausencia de otra cultura del dinero público–. El objetivo europeo es que las pensiones no superen el 10% del PIB de cada Estado. La media actual es del 10’4%, si bien en el sur de Europa es un gasto mayor. En España es del 12,7%. Está previsto que España sea en 2050 el Estado pichichi en el gasto en pensiones. La razón: Europa vivió su baby boom entre 1945 y 1964. Y España cuando pudo, después del Plan de Estabilidad de 1959. En Europa ha coincidido la bajuna de pensiones con una situación demográfica diferente a la española. España las rebaja en el momento en el que se acerca al mayor número de jubilados de su historia. Se dice rápido. Los partidos y los sindicatos grandes parecen aplaudir la reforma. Los únicos que dicen que es un truño son los que deben decirlo, para que todo parezca una estatua de Plensa: el empresariado.

11- El Gobierno habla Plensa. Emite política, esa cosa que lo admite todo siempre que no supere el ámbito del lenguaje, a cambio de no emitir arte en las antípodas de Plensa. Como cualquier otro Gobierno, no parece prever o enfrentarse al pack de crisis que conforman la época. Y tampoco parece encarar la única crisis local que conforma la época. Como muchos gobiernos, sustituye la sensación de la política por la guerra cultural, ese chute de sensaciones. Todo ello dibuja un problema, pues el lenguaje gastado en todos esos trances es emitido más y mejor por otros partidos, para los cuales Plensa, la cruz, es su idioma histórico, incluso antes de 1909.

12-¿Recuerdan cuando saltó Rajoy? ¿Recuerdan el cuento yiddish de la cabra? ¿Recuerdan el alivio que sentimos todos cuando sacamos la cabra de casa y pudimos por fin respirar? Pues parece que va llegando el momento de volver a meter la cabra en casa. Plensa, ese termómetro, impregna las calles, lo sugiere. Está hasta en lo alto de la Pedrera.

1- En BCN ha ocurrido algo que ilustra el mundo, y que todo el mundo puede ver, si bien, al parecer, son pocos los que lo han observado. Les invito a entrar en el secreto. A saber: en La Pedrera han puesto una estatua de Jaume Plensa. Está encima de un pirulí, que se eleva sobre la terraza de la...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Guillem Martínez

Es autor de 'CT o la cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española' (Debolsillo), de '57 días en Piolín' de la colección Contextos (CTXT/Lengua de Trapo), de 'Caja de brujas', de la misma colección y de 'Los Domingos', una selección de sus artículos dominicales (Anagrama). Su último libro es 'Como los griegos' (Escritos contextatarios).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí