1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

  308. Número 308 · Mayo 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

JAVIER LORENZO CANDEL / POETA Y CRÍTICO LITERARIO

“La muerte es una idea anticapitalista”

Esther Peñas 10/03/2024

<p>Javier Lorenzo Candel. / <strong>Archivo personal del entrevistado</strong></p>

Javier Lorenzo Candel. / Archivo personal del entrevistado

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

Puntos de fuga. Nuevas patologías de la vida cotidiana (Chamán). Este título reúne un puñado generoso de reflexiones que tratan de ampliar horizontes ante realidades que deslocalizan al ser humano, desde la guerra de Ucrania, el covid, la inteligencia artificial, pasando por la necesidad de lo común frente a un individualismo que nos aísla. Su autor, el poeta y crítico literario Javier Lorenzo Candel (Albacete, 1967), también retoma cuestiones intemporales como la violencia, el deseo, la fraternidad o la muerte, a la que considera una de las ideas anticapitalistas por excelencia.

¿Cuál es, a su juicio, la mayor patología de la que adolece nuestra sociedad y cuál su lado más luminoso?

Los nuevos capitalismos han conseguido que las sociedades queden instaladas en una suerte de consumismo que las define, construyendo así lo que podemos llamar seres deseantes. Porque, si tenemos en cuenta la función del deseo en nuestros comportamientos, veremos cómo podemos definirnos bien desde una perspectiva sentimental (deseo de amar, sexual, deseo de vivir en sociedad, deseo de entendernos, etc.) o bien desde esa praxis de lo deseado que tiene que ver con las grandes estructuras de consumo, las grandes empresas, las multinacionales del abastecimiento desmedido de lo deseado, con los materiales que cumplen la función de cubrir las necesidades que ellas mismas han diseñado. Estamos inmersos en sociedades donde el deseo se construye desde lo material, abandonando las características más espirituales, las más humanistas. Lo más luminoso quizá sea que estamos tomando consciencia de esa patología y podemos encontrar antídotos eficaces para controlarla.  

Asegura que nuestras sociedades están asustadas. ¿Cómo influye y de qué manera el miedo en nuestra cotidianidad, en nuestra identidad?

El miedo es lo más eficaz para paralizarnos. El que tiene miedo trata de protegerse de lo que teme. Pero, ¿a qué o a quién tememos ahora? Para que el individuo camine por la senda que algunos intentan diseñar es necesario que tenga miedo a salirse del camino trazado. Y, ¿cuál es ese camino? Quizá sea el creado por la superestructura económica, de un lado, que quiere individuos diseñados para los nuevos vientos del capitalismo, y, de otro, los niveles de exigencia personal que todos tenemos para cumplir con eficacia con los ritmos que nos hemos impuesto como sociedades productoras, emprendedoras, competitivas. Estamos viendo que nada se entiende fuera de estas características, por tanto, lo que salga fuera de ellas es terror, pánico social y exclusión. Ahí está la función del miedo y la consiguiente sociedad asustada. 

¿Hay que temer la inteligencia artificial?

Creo en la necesidad de ir descubriendo elementos que faciliten la vida de las personas, en crear sociedades preparadas para resolver los problemas a los que se enfrentan con la mayor eficacia posible, contando con el grupo social y dando respuestas conjuntas para problemas que nos afectan a todos y a todas. Si la IA ha venido para crear espacios que sean capaces de abordar esto, bienvenida sea. 

Pero me temo que quien puede controlar la IA puede tener otros planes para su desarrollo y su implantación. Quizá deberíamos aplicarnos en la necesidad de construir desde una ética asociada a la manera en la que nos estamos defendiendo de lo que nos rodea que a la de dotar de más presión al individuo que tratar de afirmarse en este mundo. Y creo que la IA viene para quedarse en el territorio de la presión social, de la exigencia neocapitalista, en definitiva, en una manera más de desprendernos de lo humano como garantía de futuro.

¿Cuándo es necesario tener presente el peligro y que condicione nuestra acción?

A raíz de la pandemia de covid, las sociedades han descubierto algo para lo que no estaban preparadas: el peligro y lo peligroso. Habíamos construidos grandes torres de defensa, estábamos suficientemente armados contra las invasiones bárbaras, teníamos legislaciones que daban tranquilidad y aportaban convivencia, el capitalismo abría valores de oferta y la demanda crecía abundantemente, éramos occidentales en sociedades tranquilas desde el punto de vista de las nuevas economías. Pero llegó el virus y nos dimos cuenta de que somos vulnerables, de que tenemos posibilidad de desaparecer, de nuestras debilidades como especie. Esto fue extraordinariamente importante en ese mismo momento. Pero como el ser humano es adaptativo, pasado el peligro y lo peligroso, volvemos a acomodarnos en nuestros sillones de oreja y a seguir marcando los ritmos del bienestar y la confianza plena en nuestro sistema de valores. 

Ahora lo peligroso es estar fuera de ese sistema de valores

Deberíamos haber aprendido, pero hemos sido incapaces de hacerlo porque, y esta puede ser una de las tesis que defiendo, no estamos preparados para modificar las ritmos impuestos, las tesis del neocapitalismo, la fuerza de esa estructura megalítica que es la creación de la necesidad y la posibilidad de atenuarla. Ahora lo peligroso es estar fuera de ese sistema de valores, ser un excluido. Y eso es, en sí mismo, algo terrible para la gran mayoría de nosotros.

Apela a la política del “nosotros” en un momento de intenso individualismo-selfístico (si me permite el palabro), en el que los movimientos de apoyo mutuo (sindicales, vecinales, religiosos) no pasan por su mejor momento. ¿Qué explica que hayamos llegado a esta situación? ¿Qué puede reparar esos vínculos de la segunda del plural?

La mayor baza de las políticas implantadas en los países más desarrollados es aquella que apuesta por tener en cuenta al individuo más que al grupo social, entre otras razones porque el individuo es mucho más controlable, más previsible, que el grupo. Thatcher hablaba de No Societycomo elemento fundamental de sus políticas. Donde no hay sociedad desaparece también cualquier reivindicación de masa, la fuerza del grupo, la capacidad del nosotros. Trump apuesta también por este cortocircuito de lo social para controlar cualquier movimiento, porque sus políticas inciden directamente en lo profundo del sentimiento individual, donde se apela a la identidad, a la defensa del núcleo familiar, a la necesidad de crear un caparazón frente al otro. La autoridad es defenderse de lo hostil, y lo hostil reside en los movimientos de masas (reivindicación de identidad sexual, defensa ante la opresión por motivos raciales, etc.). Hay, no obstante, movimientos en Francia, en España, en Alemania, que están desarrollando la capacidad de acción del grupo humano en defensa de ideas, de tierra, en contra de proyectos de aniquilación de la naturaleza o de acciones encaminadas a la defensa de sus propias estrategias sociales, de su economía de subsistencia. Ese sería un buen ejemplo para ir construyendo nuevas contestaciones a los gobiernos. 

¿Hasta qué punto se ha banalizado la muerte hoy en día?

La muerte es una idea anticapitalista. Una sociedad moderna y de consumo, una sociedad de emprendedores económicos, no puede tener el concepto de muerte entre sus valores porque se tiene que defender la idea de eternidad. Si vamos acompañados de nuestra finitud tenderemos a pensar a plazos mucho más cortos y aplicaremos el principio de urgencia. Las sociedades capitalistas son sociedades a largo plazo que, además, manejan como nadie el concepto de felicidad, de bienestar, de capacidad y de construcción. La idea de muerte es una pieza que no puede aparecer en el engranaje de su maquinaria porque dificultaría sus estrategias de movimiento. Además, la muerte es un concepto poderosamente humano en un mundo extremadamente mecanicista, donde el deseo vincula cualquier actitud. No se desea morir, luego tendemos a olvidarlo.

Hemos construido una sociedad donde la falta es algo fundamental 

¿Es la falta, ese concepto lacaniano, lo que nos mantiene del lado del deseo, de la vida?

De esta vida, sí. Hemos construido una sociedad donde la falta es algo fundamental porque siempre que nos falte algo, siempre que tengamos la sensación de que necesitamos algo que nos falta, tenemos una oferta magnífica en el mercado de consumo. Podemos hablar de lo material, pero también las estrategias inciden en lo espiritual. Cuando cubrimos la necesidad de algo que deseamos estamos tan satisfechos que hablamos de felicidad. Somos felices y ese es el gran exponente, el concepto de la gran estrategia. 

Si nuestra vida tiene como gran valor la felicidad, conseguirla a través de la oferta y la demanda es, para las grandes máquinas de fabricación de necesidades, algo básico. Y el deseo es la gasolina más potente de todas las estrategias posibles. La sensación de falta es, por tanto, el gran descubrimiento.

En algunos de los artículos se detiene en la idea o concepto de “identidad”. ¿Qué es lo que más la define?

La identidad se construye. Somos seres humanos que han sido puestos en este mundo amparados por valores que definen nuestras identidades. Es nuestro equipaje, nuestra herramienta para enfrentarnos a la vida. En algunos casos puede ser comparada con la tradición, pero la identidad va mucho más allá. Es curiosa la manera en la que nos estamos desprendiendo de este concepto, siquiera porque pensamos que nos hace falta para caminar, que podemos cambiarlo a nuestro antojo, que lo identitario puede llegar a ser un lastre para triunfar. Estamos haciendo desparecer el equipaje de nuestra identidad singularmente alineados a la idea de la no identidad, del no conocimiento de los valores del pasado, del olvido voluntario e involuntario de nuestra educación sentimental. El ser humano sin identidad es el mejor elemento para sociedades deshumanizadas, desprovistas de valores humanos y creadas desde la conciencia del hombre o la mujer nuevos, activos individuos preparados para afrontar los retos de este siglo. Frente a esto, algunos movimientos de defensa de identificación con la naturaleza, la tradición, el pasado dotado de tiempo lento, de trabajo artesano, etc. La vuelta, en definitiva, a la identidad de lo humano, lo poderosamente humano. 

No somos humanos si no tenemos conciencia de dolor

Si se vive “no sin dolor, sino sin conciencia del dolor”, ¿qué perdemos?

Lo más importante de cada estímulo que recibimos es la toma de conciencia de ese estímulo, qué nos provoca, cómo nos sentimos ante él y, por consiguiente, de qué manera lo hacemos nuestro, empezamos a entenderlo. El sentimiento de dolor es, quizá, uno de los más poderosos porque incide en un cambio sustancial en nuestra manera de ser. No somos humanos si no tenemos conciencia de dolor, y la reflexión que se desprende después del acontecimiento. Hemos construido nuestra identidad sabiendo lo que el dolor nos ha aportado, lo más importante para hacernos personas. Los animales tienen dolor, pero no conciencia de dolor porque no hay reflexión posterior para entenderlo. Cuando hablo de esa conciencia trato de amplificarla también a la de amor y a la de muerte, como dos pilares fundamentales. Y es aquí donde podemos hacer una crítica a las sociedades que se han adueñado de la conciencia del dolor para tratar de extirpar la sensación de dolor.  Si esto es así, dónde queda la filosofía, dónde la literatura, ambas construidas desde estos soportes. Dónde queda el humanismo si desprendemos al ser humano de la conciencia de dolor, de amor, de muerte; dónde, incluso, la política. Esa debería ser una cuestión fundamental para intentar airear una nueva ética a los movimientos de las nuevas sociedades.

¿Hasta qué punto hay libertad de expresión con tanta cultura de la cancelación, de lo políticamente correcto, de la crispación…?

Se trata de evitar cualquier opinión que se salga de los carriles impuestos, pero siempre ha sido así. El poderoso coarta cualquier opinión que afecte a sus estrategias de poder, que rompa con sus ritmos, con sus necesidades para instalar sus políticas. Quien habla en contra, tiende a ser un elemento al que perseguir, si es en sociedades democráticas, a través de sus bases capitalistas, si en sociedades donde reina una dictadura, a través de actitudes más expeditivas. El poder siempre quiere tener razón, aunque no la tenga, y ampliar sus juicios para que todo el mundo piense como él. Ahora bien, en los últimos años venimos asistiendo a esa actitud de cancelación del discurso en uno y otro bando, viendo cómo el que discrepa tiende a ser apartado, discriminado, incluso asesinado por regímenes poderosos en sociedades más avanzadas. Aquí es donde entramos en el terreno de la preocupación, porque no se trata de conquistar la verdad a fuerza del debate en un discurso y otro, sino de sesgar cualquier contestación que se salga de los cauces oficiales. Estamos viviendo momentos para la preocupación, pero todavía existe un espacio amplio para la reflexión y la opinión considerada, para los juicios de unos y otros, para el debate político. Quizá estemos en trance de perder ese pulso, pero mientras tanto sigamos defendiendo cualquier opinión, por contraria que pueda ser a la nuestra. Mientras sea así, seguiremos en la conquista de la libertad.

¿Por qué nos cuesta tanto debatir desde puntos de vista diferentes sin tachar al otro de idiota, o bobo, o engañado?

Porque, si tenemos en cuenta lo dicho hasta ahora en torno a las sociedades individuales, y que en algún momento llamo objetivas, la verdad es mi verdad, frente a la verdad del otro que pasa por un proceso curioso de análisis despiadado. Esto tiene también que ver con un proceso de equiparación del juicio crítico, que viene definido por lo igualitario también a la hora de tener razón. Mi razón es la razón que yo defiendo y es, por tanto, mucho más poderosa que la tuya, en cuanto que es la mía. Con estos mimbres es difícil pensar en asumir el pensamiento del otro para ampliar tu propio juicio. Creemos que estamos en posesión de la verdad y, lo que es peor, creemos que todo lo que no sea nuestro juicio, es susceptible de ser falso. Y si lo que yo diga tiene el mismo valor que lo que tú digas, me quedo con lo mío. 

¿Contra el macroconsumo… hay antídoto? 

Sí. Buscar mucho más allá de las grandes estrategias empresariales que tienden a acabar con la idea de que el ser humano es humano, un mero proceso de falta y deseo, un engranaje más en sus propios fines donde, por ejemplo, se ha instalado una necesidad mucho más poderosa que la idea real de necesidad. Parémonos a pensar con cuánto de lo que nos rodea es necesario vivir, y vayamos construyendo un futuro a la medida de nuestras vidas, las vidas reales, no las que están intentando que vivamos. 

Puntos de fuga. Nuevas patologías de la vida cotidiana (Chamán). Este título reúne un puñado generoso de reflexiones que tratan de ampliar horizontes ante realidades que deslocalizan al ser humano, desde la guerra de Ucrania, el covid, la inteligencia artificial, pasando por la necesidad de lo...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí