1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Celia Ojeda / Responsable de Consumo de Greenpeace en España

“El capitalismo verde que venden las grandes empresas es un oxímoron”

Gorka Castillo 31/07/2019

<p>Celia Ojeda, durante la entrevista.</p>

Celia Ojeda, durante la entrevista.

Manolo Finish

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar puede leer la revista en abierto. Si puedes permitirte aportar 50 euros anuales, pincha en agora.ctxt.es. Gracias.

Celia Ojeda (Valladolid, 1979) es doctora en Biología especializada en reservas marinas con más de 15 años de actividad a favor del delicado equilibrio medioambiental del planeta. Empezó combatiendo la sobrepesca y trabajando en la protección de los océanos en Greenpeace y ahora coordina las campañas contra el consumismo desmesurado que tiene en los plásticos, la verdadera bestia negra de los grupos ecologistas, uno de los factores que están agotando la paciencia de Gaia, la madre Tierra. “El problema al que nos enfrentamos es que ha llegado la hora de cambiar la forma en que vivimos, comemos, conducimos. No podemos mantener las cosas como están. Ya no tenemos mucho tiempo”, asegura. Y como bióloga que trata de dar sentido a la vida hace un recorrido por los formidables latigazos que el hombre asesta a la naturaleza, las secuelas letales de su depredación, desde los campos de hielo de los polos, que nunca se habían convertido en agua, hasta la carrera desatada para perforar los fondos marinos sin importar los efectos catastróficos que acarrea. Más leña al fuego de un planeta que se consume al calor de la codicia humana pero amenaza con acabar con todos los sueños.

El consumo es uno de los referentes de los economistas clásicos para evaluar el crecimiento de un país. Si cae, saltan las alarmas. ¿Hay otra alternativa?

No estoy nada de acuerdo con esa afirmación. De hecho me resulta pobre medir la riqueza de un país por su Producto Interior Bruto (PIB). Es tan inexacto que hay países que han dejado de utilizarlo. ¿Por qué? Porque el consumo o el consumismo, que no es lo mismo, está íntimamente relacionado con la extracción intensiva de los recursos naturales. Si a esto unimos que la población mundial sigue creciendo, y crecerá mucho más en las grandes ciudades durante los próximos años, parece evidente que es incongruente continuar midiendo la riqueza o la pobreza de un país en función de su nivel de consumo. Hay que cambiar ya esas variables si queremos tener alguna posibilidad de salvar el planeta.

El consumo o el consumismo, que no es lo mismo, está íntimamente relacionado con la extracción intensiva de los recursos naturales

Pero el concepto de consumo parece unido al de la felicidad.

Sí, es cierto. Tenemos la sensación de que sólo podemos ser felices si compramos, si consumimos, si poseemos, si pasamos las vacaciones muy lejos de casa. Es como si el propio concepto de felicidad pueda ser comprado. Mi pregunta es: ¿acaso no se puede ser feliz haciendo pequeñas cosas, estando con personas cercanas o disfrutando de un entorno natural? 

Entonces, ¿somos rehenes del marketing consumista? 

De alguna manera, sí. Las grandes compañías tienen su producción y sus ventas, sus intereses de mercado, y nosotros somos la herramienta. Luchar contra ese bombardeo de mensajes que nos lanzan incesantemente, mensajes del tipo “compra este producto y serás el más fashion de la playa” es realmente difícil, es cierto, pero no nos queda otra opción que cambiar porque nos estamos jugando la vida en el planeta. Algunas empresas ya han empezado a ser conscientes de todo esto.

Pero, ¿cómo disputar al mercado las necesidades de la gente? 

Ofreciendo alternativas. Por ejemplo, todavía es normal ver por la calle a gente con una botella de plástico con agua cuando no hace muchos años llevábamos cantimploras. Vivimos rodeados de una mercadotecnia consumista desmesurada donde no caben conceptos como la reparación, el intercambio o el mercado de segunda mano. Creo que cuando las empresas comiencen a proponer estas opciones comenzará a cambiar el modelo y podremos decrecer, que es el único camino viable contra el cambio climático. 

Con nuestra forma de comprar y gastar decidimos quién queremos que gobierne el mundo

¿Es posible convencer a una multinacional de que la única manera de salvar el planeta es que paren las máquinas?

Ese es nuestro trabajo. En general, las empresas miran la rentabilidad a corto plazo y no creo que les preocupe mucho el beneficio de no hacerlo. Recuerdo que cuando trabajaba en el área de pesca de Greenpeace mucha gente me preguntaba por qué los países no detenían las capturas de pescado cuando era evidente que los stocks se estaban agotando. La respuesta que encontré siempre fue la misma: porque el sentido de la existencia de las grandes corporaciones es el business, el negocio puro y duro. Las consecuencias de su negocio suelen ser secundarias. Así que no es extraño que, cuando no ven excesiva rentabilidad en el pescado, empiecen a fabricar botellas de plástico o se dediquen a otra cosa hasta agotar las existencias. El medioambiente es accesorio. El problema al que nos enfrentamos es que aún no somos capaces de generar una conciencia social de que consumir es como votar. Es cierto que con nuestra forma de comprar y gastar decidimos quién queremos que gobierne el mundo. ¿Las multinacionales y las grandes empresas contaminadoras? ¿O aquellas que funcionan con parámetros de producción limpios y un comportamiento laboral ético?

La vida es cada vez más urbana, ¿de qué manera afecta a la manera de luchar o de ignorar el cambio climático?

Ignorarlo en las ciudades es muy fácil. En Greenpeace llevamos un año con un programa dedicado exclusivamente al consumo urbano pero hay otras muchas organizaciones que llevan trabajando con fuerza en este ámbito desde hace algún tiempo, como C40 o las ciudades que se han unido en el Pacto de Milán por la salud alimentaria. Eso demuestra que hay una preocupación extrema por crear conciencia porque las ciudades son las grandes catedrales del consumo mundial y los lugares donde se produce mayor CO2. Es también donde más se consume y más basura se genera. Y satisface sus necesidades absorbiendo todos los recursos del mundo rural, a donde devolvemos los desechos que generamos. Si logramos cambiar esta dinámica y los grandes núcleos urbanos reducen su consumo de energía, de moda, de tecnología, si favorecen una movilidad sostenible y gestionan adecuadamente sus propios residuos la mejora medioambiental en el planeta sería brutal. Para eso es imprescindible que los gobiernos municipales apliquen medidas contundentes que favorezcan un cambio en los hábitos consumistas.

¿Con proyectos como Madrid Central?

Por supuesto. La única explicación que encuentro al intento del alcalde de Madrid de dejarlo en suspenso es la de contentar a sus votantes. Es un proyecto imprescindible para hacer frente a las emisiones de CO2 y a la contaminación de la ciudad porque se enmarca dentro de un plan de movilidad sostenible mucho más amplio que llega al extrarradio, por ejemplo a las carreteras radiales, con el fin de favorecer el transporte público y otras formas de tránsito ajenas al vehículo privado que ya funcionan en otras ciudades europeas. La muestra del rechazo popular que suscitaron las alegaciones del nuevo alcalde fue la manifestación que hubo en junio. Fue algo extraordinario porque era un sábado de calor sofocante que mucha gente suele aprovechar para salir de la ciudad. ¿Quién hubiera imaginado hace unos años que tantas personas pudieran movilizarse en defensa del derecho medioambiental o que una ministra hable tan decididamente sobre la transición energética? Algo ha empezado a cambiar en este país aunque es cierto que existe una mayor concienciación social en Europa que en España. Aún estamos a años luz de Alemania o Suecia.

Pero en Noruega siguen cazando ballenas

Sí y muchas empresas petroleras siguen perforando en el Ártico pese a que su conciencia medioambiental es mucho mayor que la nuestra. Se mueven en bicicleta, reciclan los plásticos o no los utilizan. Muchas veces no coincide lo social y lo político

¿Cómo desembarcó en Greenpeace?

Tuve la suerte de que el director de mi tesis en biología marina consideraba que debía preparar algo funcional. Cada vez que hacía un estudio sobre cómo mejorar, por ejemplo, la efectividad de una reserva marina o cómo optimizar su vigilancia me iba a la administración y presentaba los resultados. Pero como eran muy lentos o, simplemente, incapaces de ejecutar los planes que desde la ciencia indicábamos, me volví más activista de lo que ya era. Salió una plaza en Greenpeace, me presenté, les gusté y aquí estoy. 

Celia Ojeda.

¿Le molesta que se politice la lucha contra el cambio climático?

Yo creo que es una lucha de todos y de todas, que trasciende la política. El cambio climático no puede servir a una determinada ideología. Ni siquiera debería ser la apuesta de un gobierno. Todos los partidos deberían ver que la emergencia climática es una realidad que nos va a afectar al conjunto de la población, seamos de derecha o de izquierda, verdes o blancos. No hay que politizarla en ese sentido aunque las medidas que se adopten para combatirlo sí lo sean. Más importante que la salud del planeta es cómo la gestionamos.  

Las grandes empresas deben iniciar una transición de su modelo de crecimiento infinito hacia el decrecimiento paulatino 

Uno de los focos del movimiento internacional contra el cambio climático es el Green New Deal, un acuerdo global que aboga por la transformación económica a gran escala y que fractura los intentos neoliberales de liderar el debate con cortinas ecológicas. ¿Es posible el capitalismo verde?

El capitalismo verde que venden las grandes empresas es un oxímoron. Es imposible continuar con los niveles productivos actuales y con la demanda consumista que generan si se renuncia al extractivismo de los recursos naturales y se apuesta por la sostenibilidad. Por eso son conceptos incompatibles en esencia aunque intentan generar confusión con su estrategia de greenwashing, esas campañas de marketing ideadas por las grandes corporaciones para limpiar su imagen respecto al medio ambiente cuando, en realidad, no lo respetan. Lo que sí podrían hacer es iniciar una transición de su modelo de crecimiento infinito hacia el decrecimiento paulatino porque es la única forma de frenar el deterioro climático. De ahí que una de nuestras exigencias a los Estados en la lucha global contra la emergencia climática es que no limiten sus actuaciones a simples declaraciones de intenciones, donde estampan la firma y se acabó.

Muchos se preguntan para qué sirven los tratados internacionales sobre el cambio climático si su cumplimiento es lento e impreciso. Incluso el acuerdo de París deja la puerta abierta a un calentamiento de la Tierra para 2050 de 3 grados, algo que sería catastrófico según los científicos. ¿Le sorprende la falta de instinto de supervivencia del ser humano?

Lo que no me sorprende es la falta de instinto de supervivencia de nuestros políticos. Los tratados se rubrican para ser cumplidos. Es una obviedad. Y por eso puedo entender el recelo que estos acuerdos multilaterales suscitan en mucha gente, porque es verdad que los países buscan herramientas para saltárselos. Pero firmarlos es importantísimo. El problema son los políticos y las políticas a quienes, en ocasiones, les cuesta mucho tomar medidas audaces para combatir esta amenaza global. Un ejemplo es las reticencias a cerrar la producción de coches diesel. Comprendo que tomar una decisión drástica a este respecto es difícil porque afecta a muchos empleos e incrementa la sensibilidad social, pero hay que buscar una solución urgente. 

Hay más contradicciones. La última es la firma del tratado comercial entre la UE y Mercosur.

Es un acuerdo comercial que pone en peligro la Amazonía entre otras cosas por la importación de soja contemplada para el consumo de ganado europeo y la exportación de carne a otros mercados. Nosotros ya hemos manifestado nuestra oposición. Es la cara y la cruz de esta Europa tan contradictoria que, por un lado, intenta liderar la lucha contra el cambio climático y, por el otro, firma un acuerdo de estas características. Es lo que decía antes sobre la falta de determinación de nuestros políticos para adoptar medidas comerciales congruentes con el medio ambiente. Y a veces no sólo es la política sino son las empresas. Vivimos un momento de transformación donde hay muchos intereses en juego que provoca muchas contradicciones.

¿También en Greenpeace?

Por supuesto que tenemos contradicciones.  Explicar todo esto de decrecer y desconsumir no es tarea fácil. Por ejemplo, ¿cómo le dices a un país africano que no crezca porque es malo para el clima? ¿O que crezca bajo unas determinadas condiciones? Muchos pueblos no quieren que les den agua sino que prefieren aprender a sacarla. Que aquí hayamos visto las orejas al lobo no significa que todos tengan que hacer lo mismo que hacemos nosotros. Si en el Global north, el nombre que ahora se utiliza para referirse a las economías de Europa y Estados Unidos, no somos capaces de saber cómo queremos avanzar en materia de sostenibilidad ante los retos que tenemos por delante, ¿cómo vamos a pedirle a los países del Sur que adopten medidas de control drásticas? 

El equilibrio térmico de la Tierra depende de los océanos y por eso deberían ser nombrados espacios protegidos

Una muestra de la gravedad climática está en el Ártico, donde este verano se está viviendo una situación inaudita.

Efectivamente, la temperatura ha subido tanto que el deshielo ha alcanzado límites desconocidos, el permafrost está desapareciendo y los incendios se han multiplicado por 10 respecto a hace una década. Y es curioso observar cómo los países del norte de Europa han empezado a preocuparse de todo esto porque han empezado a padecer los efectos del cambio climático. Jamás habían sufrido inundaciones ni grandes incendios ni olas de calor. Ahora que los desastres naturales se están haciendo más relevantes han activado las alertas. Para que te des cuenta de la magnitud del desastre, barcos de 42.000 toneladas han empezado a trazar nuevas rutas de navegación a través del polo por culpa del deshielo. Y en lugar de llevarnos las manos a la cabeza, hay quien lo considera genial porque los trayectos se han acortado. Me resulta incomprensible tanta irresponsabilidad porque los océanos, el Ártico y la Antártida se encargan de enfriarnos el planeta. El equilibrio térmico de la Tierra depende de ellos y por eso deberían ser nombrados espacios protegidos sin dilación. ¿Alguien no entiende esto?  

Y mientras llega ese momento, la industria minera elabora planes para explotar comercialmente los fondos marinos. ¿A qué coste?

Incalculable porque ni siquiera conocemos el hábitat de estas zonas. ¡Es que tenemos más información de la superficie de la Luna y de Marte! Desde Greenpeace hemos lanzado una alerta global tras comprobar que la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés), un organismo de la ONU responsable de regular la industria minera de aguas profundas, está priorizando los intereses corporativos por encima de la protección marina. A título personal me sorprende que una entidad como Naciones Unidas, que ahora negocia el Tratado de los Océanos para aguas internacionales, no les diga a esas multinacionales mineras que dejen tranquilo al mar porque tenemos los días contados. Los daños de sus perforaciones podrían ser irreversibles. 

¿Decepcionada con la ONU?

No, para nada. Los tratados medioambientales de Naciones Unidas son muy potentes. Si conseguimos que en las negociaciones sobre los océanos se acepte proteger el 30% de las aguas internacionales para 2030 –ahora sólo está el 1%– será un éxito estratégico porque puede servir de amortiguador para gestionar de forma racional y sostenible el 70% restante. 

¿Quién es Celia Ojeda?

Pfff. No sé qué decir. Soy una mujer con una trayectoria en defensa del medio ambiente, con bastantes contradicciones, que no duerme bien por las noches porque tiene un hijo pequeño, que cuando va al supermercado se pone enferma por la cantidad de plásticos que utilizamos y que a veces se pelea hasta con la cajera, ¡pobre cajera que no tiene culpa de nada! (risas) Soy una persona muy normal.

-----------

La siguiente entrevista con María Ángeles Durán, Premio Nacional de Sociología, se publicará el 7 de agosto.

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

2 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Viki Valle

    El Green New Deal propone cambios en la forma de producir, de trabajar y de consumir que se apliquen a todos los sistemas socio/ económicos. El consumo en los paises “socialistas” es igualmente irresponsable que el de los paises “capitalistas”. La concienciación, acción y regulación controladora y sancionadora son el principio de la solución.

    Hace 2 años 3 meses

  2. Francesc

    Bien Celia, adelante !!!

    Hace 2 años 3 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí