1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

  308. Número 308 · Mayo 2024

  309. Número 309 · Junio 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Borja de Riquer / historiador

“Cambó quería que el catalanismo contribuyera a la gobernabilidad de España”

Guillermo Martínez 29/12/2022

<p>Borja de Riquer, autor de la biografía de Francesc Cambó.</p>

Borja de Riquer, autor de la biografía de Francesc Cambó.

Foto cedida por la editorial Cátedra

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

Llegó a ser el político en activo más rico de España, con un patrimonio en gran parte procedente de una empresa corrupta. Intentó modernizar el Estado desde una posición que reclamaba la autonomía catalana. Era el hombre mejor informado del país, desechó la idea de Alfonso XIII de que él fuera presidente del gobierno, y apoyó a Franco durante la Guerra Civil. Aunque su bando ganó, terminó sus días viviendo en Argentina, con miedo a que en Europa se conocieran sus corruptelas. Él era el poliédrico Francesc Cambó, del que Borja de Riquer (Barcelona, 1945) ha escrito una biografía titulada Cambó. El último retrato (Crítica, 2022).

Francesc Cambó, dice usted en su biografía, fue uno de los grandes regeneracionistas españoles, pero hablamos también del líder de un partido significado ante el golpe de Primo de Rivera, de un líder que apoyó a Franco desde el principio de la Guerra. ¿Por qué dice que era un regeneracionista?

Él no apoyó el golpe de Primo de Rivera, eso no es cierto. Por otra parte, apoyó a Franco durante la Guerra Civil, no en el alzamiento militar.

Sobre lo que me pregunta, el proyecto que elabora Cambó a principios del siglo XX implica vincular el catalanismo político con una profunda renovación de España que la haría más democrática. Estamos en la España de la Restauración, con un régimen elitista y caciquil, y Cambó quiere acabar con eso. Sus deseos son que España sea un país europeo más implicado en la vida internacional.

El proyecto que elabora Cambó a principios del siglo XX implica vincular el catalanismo político con una profunda renovación de España que la haría más democrática

¿Qué idea tenía Cambó para España?

Quería que fuera un país homologable a otros de Europa occidental, como la Alemania de Bismarck o Gran Bretaña después de la época victoriana, incluso Bélgica. Son un referente para él porque son países en los que el liberalismo se ha democratizado, se ha impulsado la segunda gran revolución industrial alrededor de la electricidad, y ha mejorado el nivel de vida de gran parte de su población, que ya había sido alfabetizada en su inmensa mayoría. Y esto lo hace desde el reformismo político, es decir, que el cambio debe venir acompañado del impulso económico de los sectores más avanzados, que eran la industria y los servicios.

Francesc Cambó en 1909, retratado por el fotógrafo José Demaría López "Campúa" para la revista Nuevo Mundo.

Usted afirma que la ambición de Cambó “era compatibilizar la reforma y modernización de España con una autonomía catalana plena y no hipotecada”. ¿Cómo se concretaba esta idea?

En varios proyectos que presentó en las Cortes, entre ellos, el primer proyecto de estatuto de autonomía, en noviembre de 1918 . Era muy avanzado y otorgaba muchas atribuciones al gobierno catalán. Cambó sabía que era muy ambicioso y estaba dispuesto a negociarlo y rebajarlo, como hizo con el proyecto que también presentó en enero de 1919. 

En cambio, en el Congreso se encontró con una hostilidad absoluta por parte del partido conservador y del liberal. No hay que olvidar lo que dijo Niceto Alcalá-Zamora: “Autonomía catalana, jamás, jamás, jamás”. Esa actitud tan hostil de los partidos gobernantes españolistas se concreta en que ellos podrían aceptar una descentralización administrativa, pero no la autonomía política de Cataluña.

También sostiene que a Cambó “el catalanismo tradicional lo consideraba demasiado español y estatista, mientras que el nacionalismo español lo veía excesivamente catalán”. ¿Podría explicar esta afirmación?

Se trata de una especie de esquizofrenia política. Inicialmente, Cambó cuenta con un gran consenso y apoyo en Cataluña, pero cuando se ve que su presencia en Madrid y sus proyectos naufragan, hay sectores del catalanismo que empiezan a considerar que su actitud es demasiado inocente y que su presencia en la capital no da los resultados pensados. Así comienzan a aparecer sectores más radicales, como el catalanismo republicano, que consideraba que solo en un régimen republicano se podría conseguir la autonomía y que no tenía sentido apoyar a la monarquía de Alfonso XIII.

En España, además, se encuentra con actitudes muy hostiles ante cualquier planteamiento autonomista, porque lo ven como un catalanista que quiere mandar en Madrid y les parece una especie de intrusismo del catalanismo en la política española, y por eso despierta animadversiones por los dos lados.

De hecho, en 1922 llegó a rechazar la presidencia del gobierno de España porque el rey le exigía, para ello, renunciar a su catalanidad. ¿De qué forma le pesó este hecho en los años venideros?

Cuando le llegó esta propuesta por parte del monarca, Cambó pensó que el rey no había entendido nada de su proyecto catalanista. Cambó quería que el catalanismo contribuyera a la gobernabilidad de España, y por eso quería actuar como catalanista y no solo como político español. En realidad, Alfonso XIII no había entendido nada de lo que Cambó llevaba proponiendo 15 años, y eso le dolió.

Además, él es reticente a la propuesta porque, aunque le ofrecía el poder, se encontraría con unas Cortes muy hostiles en las que tendría que actuar de forma autoritaria, seguramente cerrándolas y gobernando a base de decreto ley, y eso solo le crearía problemas. La propuesta del rey no dejaba de estar algo envenenada.

En 1923, ante el golpe de Estado de Primo de Rivera, Cambó apoyó el nuevo régimen. ¿Por qué lo hizo?

Eso no es cierto, Cambó no apoyó el golpe de Primo de Rivera. Cuando se produjo, él estaba en Grecia, y se entera por la prensa, así que no pudo participar. Los únicos núcleos civiles que lo hicieron fue la gente de la Unión Monárquica Nacional. 

Sí es cierto que, una vez producido el golpe, alguna autoridad de la Lliga Regionalista, el partido de Cambó, hizo declaraciones a la prensa dando su apoyo personal a Primo de Rivera porque, entendían, iba a poner orden y autoridad en una situación de desorden. En cambio, Cambó envió un telegrama desde Atenas diciendo que lo mejor era esperar, no manifestarse ni a favor ni en contra hasta saber en qué terminaba el golpe, porque todavía se desconocía qué pretendía Primo de Rivera. 

Durante la dictadura de Primo de Rivera se dedicó a prepararse para ser el hombre que haría la transición

Durante la posterior dictadura, Cambó no conspiró contra ella, sino que mantuvo una actitud de cierta inhibición expectante. Sí criticó aspectos importantes de la política económica. También pensó que ese régimen provisional no se iba a consolidar, y que pronto llegaría su gran oportunidad. Por lo tanto, durante la dictadura se dedicó a prepararse para ser el hombre que haría la transición, de la dictadura al sistema constitucional. Sería el Adolfo Suárez tras Primo de Rivera, y por eso publica muchos libros en los años 20 y realiza gestiones con intelectuales contrarios a la dictadura como Ortega y Gasset.

Era una época de gran violencia en las calles de Catalunya entre el sindicato amarillo de los empresarios y los sindicalistas de la CNT, los mayores opositores de Cambó. ¿De qué forma reprimía el político a estos obreros?

Cambó es un conservador vinculado a los sectores empresariales, así que consideraba que las pretensiones sociales eran un grave problema que afectaba a su proyecto político. En el momento de crisis social que él vive, se pone del lado de las actitudes patronales, incluso de las policiales más represivas, apoyando una política de orden, pese a que considera que esa no es la solución.

Para él, lo ideal sería un sistema estable en el que los sindicatos de trabajadores y la patronal pudieran llegar a acuerdos, como sucedía en el caso británico. En cambio, en Cataluña hay un sindicalismo revolucionario y una patronal ultraderechista y extremadamente dura.

Él no participó directamente en la represión de los trabajadores porque no tenía atribuciones gubernamentales para ello. En el Parlamento sí que intervino dando su apoyo a la política de orden y por extensión al Ministerio de la Gobernación y el gobernador de Barcelona. Por ejemplo, él apoya la política represiva que el general Milans del Bosch y Martínez Anido aplican en Cataluña desde 1919 hasta 1921, y lo dice explícitamente.

Durante la Segunda República fue elegido diputado en 1933 hasta 1936. En esos momentos, ¿ya se podía vislumbrar un apoyo decidido ante un plausible golpe de Estado, como sucedió después?

Por parte de Cambó, no. Él aceptó la República como un mal menor. No es republicano, pero la acepta democráticamente en la nueva situación que se da en 1931. En esos años en los que está como diputado, defiende gobiernos de centroderecha, sobre todo porque quiere que su partido participe en ellos, pero ni Lerroux, del Radical, ni Gil Robles, de la CEDA, le tienen como aliado parlamentario y no le dejan entrar en los gobiernos, lo que produce ciertas tensiones.

Cambó pensaba que Gil Robles se había radicalizado demasiado hacia la extrema derecha, cuando lo que él defiende es un gobierno de centroderecha. La Lliga solo participará en gobiernos débiles a finales de 1935. Es decir, Cambó jugó una opción, la del centroderecha, que jamás se consolidó.

Quizá fue el político más preparado y mejor informado de las cuestiones no solamente políticas, también económicas y jurídicas

Cambó era de las personas mejor enteradas de la actualidad en Europa a través de su servicio de información.

Quizá fue el político más preparado y mejor informado de las cuestiones no solamente políticas, también económicas y jurídicas. Tuvo un servicio de estudios propio, con economistas de gran prestigio que le hacían dosieres e informes, y así consiguió estar al día de lo que pasaba prácticamente en todo el mundo. Esto también lo consiguió por sus vinculaciones con grandes grupos empresariales internacionales, lo que hace que pueda saber lo que se cuece en países como Gran Bretaña, Estados Unidos o Francia. Es un hombre extremadamente moderno comparado con sus colegas españoles de la época.

La enorme riqueza que siempre acompañó a Cambó le permitió una vida de lujos, pero también la capacidad de hacer favores. ¿Cómo consiguió su fortuna?

La fortuna es resultado de ser el principal protagonista de una operación de ingeniería financiera que hace salvar la principal inversión alemana en el extranjero. La Compañía Transatlántica de Electricidad era propiedad de Alemania y abastecía a Buenos Aires. Era la empresa más importante de Latinoamérica y él la convirtió en española para que no fuera incautada por los vencedores de la Primera Guerra Mundial en 1919 en aplicación del Tratado de Versalles. Pese a que los bancos españoles eran minoritarios, con solo un 15% del capital, formalmente la empresa sí era española y Cambó presidía el comité de dirección y de administración. Es importante remarcar que se trataba de la empresa española multinacional más importante del primer tercio del siglo XX, la tercera más importante del país después de las compañías ferroviarias.

Eso le proporcionó unas relaciones excepcionales en el mundo de los negocios internacionales al sentarse en consejos de administración con los dirigentes económicos y patronales más importantes del momento, como no hacía ningún otro político español.

Además, se beneficia de ello económicamente, ya que se trata de una empresa extraordinariamente rentable que llega a repartir casi un 20% de los beneficios entre los accionistas en algunos años. Eso convirtió a Cambó en multimillonario a partir de 1920, y es lo que le permitirá tener la vida lujosa que tuvo y ser el mecenas más importante de España del siglo XX.

Por ejemplo, sobornó a comités revolucionarios y compró pasaportes falsos para salvar a algunos amigos, y a tantos otros les ayudó económicamente una vez exiliados. ¿Quiénes fueron estas personas a las que prestó ayuda? 

Dada la situación revolucionaria que hay en Cataluña durante la Guerra Civil, mucha gente de derechas fue detenida o tuvo grandes dificultades para salir. Cambó consiguió, mediante un intermediario francés, organizar una especie de red que permitió la salida de personas que corrían peligro de muerte en barcos franceses y con documentación falsa. Todo esto costaba bastante dinero –unos 10.000 francos por persona–, porque todo el mundo quería cobrar en divisas, nadie en pesetas. Tengo constancia de que, por esta vía, sacó a bastante gente de su partido, como Narciso de Carreras, quien sería luego el apoderado de Cambó durante la posguerra.

También he encontrado documentación sobre gente que es procesada en los tribunales populares y condenada a muerte y, mediante el soborno del tribunal, Cambó no solo consiguió paralizar la ejecución, sino que hizo que pudieran salir de España hacia el extranjero. En eso fue bastante discreto, como es lógico, y apenas se dan nombres concretos, solo cantidades. 

“Ciertamente, él se contaba entre los ganadores del conflicto, pero era un marginado sin influencia”, dice en su libro. Tanto es así que decidió residir en Argentina hasta su muerte, en 1947. ¿Por qué cree que Cambó no se quedó en España?

A él le repugnaba el régimen franquista. A pesar de haberle dado apoyo, la dictadura de Franco no era lo que él quería. Él deseaba que, una vez terminada la Guerra Civil, hubiera un proceso de transición hacia un régimen liberal, seguramente monárquico con Juan de Borbón, pero eso dependía exclusivamente de la voluntad de Franco. Evidentemente, el dictador no iba por esa línea.

Cambó, como muchos otros, pecó de ingenuidad respecto a Franco

Cambó, como muchos otros, pecó de ingenuidad respecto a Franco. Pensó que sería una dictadura militar provisional, dura, pero no un régimen totalitario que apoyó a fascistas y nazis.

Usted resalta que Cambó mantuvo una relación constante con los intelectuales más destacados de su época, sumándolos a sus proyectos culturales y políticos. ¿Quiénes eran estos intelectuales? ¿Les sobornaba para ello?

Cambó, sobre todo en los años 20, intentó que los intelectuales se implicaran en sus proyectos políticos. Ahí hay nombres como José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala y Ángel Ossorio y Gallardo, todos ellos intelectuales que habían mostrado una actitud crítica con Primo de Rivera. En el caso catalán, trabó una relación muy especial con Agustí Calvet, Gaziel, el director de La Vanguardia, pero también otros como Josep Pla.

En cuanto a lo de sobornarlos, no, no lo hacía. Por un lado, entendía que los intelectuales debían jugar un papel importante en la regeneración de España porque los consideraba lo más sano que había, y con estos no tiene relaciones económicas, sino políticas.

Algo diferente ocurre con los intelectuales a los que implica en sus proyectos culturales, a los que evidentemente pagaba y les tenía a sueldo, pero de ninguna manera sobornaba. Algunos de estos casos sí terminaron en una situación de dependencia económica notable, como sucedió con Josep Pla, del que se puede decir que durante una década fue un hombre que estaba al servicio de Cambó y de su política, que era la que le mantenía.

La empresa origen de su fortuna, de la que hablábamos antes, terminó siendo la Compañía Hispano Americana de Electricidad (CHADE). Esta empresa “practicaba sistemáticamente la corrupción” en el país latinoamericano. ¿Cómo ha descubierto que el miedo a que saliera a la luz esta realidad le acompañó durante sus últimos años de vida?

Por una razón muy clara: en sus memorias y meditaciones que publicó nunca habló de esto. En cambio, en su correspondencia privada reconoce que nunca ha pasado por momentos tan amargos y difíciles como en los años desde 1943 a 1947, en Argentina, con motivo de las investigaciones que se estaban haciendo sobre la CHADE. Según escribe en sus cartas, él espera que el escándalo de Argentina no se conozca en España y Europa, porque eso le desprestigiaría notablemente.

¿Pero Cambó no tuvo siempre cierta relación con la corrupción?

La compañía que presidía sí la practicaba en Argentina, como otras tantas empresas de otros países. Se decía que Argentina era el país más avanzado de Latinoamérica, pero también con los políticos más corruptos. Yo no tengo ningún dato que acredite que Cambó practicara la corrupción en España, aunque en algún momento sí que llegó a denunciar ciertas corruptelas e intrigas de otras empresas contra él.

Usted ha intentado calcular la fortuna de Cambó, que fue mucho más considerable de lo que él mismo dio a entender, alega. ¿De cuánto dinero estamos hablando? ¿Y dónde fue a parar?

Es muy difícil hacer cálculos y trasladar las pesetas, los dólares y las libras esterlinas de los años 20 y 30 a los euros de hoy,  porque su dinero lo tenía depositado sobre todo en bancos suizos y americanos. Por el tipo de pistas que he encontrado, podemos decir que, en un momento dado, Cambó debió acumular un patrimonio muy superior a los 500 millones de euros. Estaría entre los 500 y los 1.000 millones, yo creo.

Cambó debió acumular un patrimonio muy superior a los 500 millones de euros

También hay que pensar que donó cuadros a diferentes museos que hoy cotizarían por encima de los 300 millones de euros; es la donación más espectacular que han recibido los museos españoles en toda su historia. Por ejemplo, solo los tres Botticellis que Cambó donó a El Prado le costaron unos tres millones de pesetas en los años 20, lo que hoy serían más de 50 millones de euros.

Su fortuna se repartió entre la viuda y su hija, después de un pleito. La viuda se quedó con la legítima, que era el 50% según la ley argentina, así que la herencia se dividió en dos mitades. Ella se quedó con la mitad del patrimonio de Argentina y Uruguay, que también había algo, y la hija con la otra mitad y la mayoría del patrimonio que tenía todavía en Cataluña.

Como detalle, los nietos de Cambó acaban de vender la casa histórica de Via Laietana por 90 millones de euros, que se los tendrán que repartir entre 14.

Esa misma fortuna le permitió poseer una gran colección de pinturas, entre las que se contaban obras de Botticelli, Zurbarán, Goya y Rubens. Donó algunas de ellas a pinacotecas y ejerció de mecenas. En 1922, además, auspició la creación de la Fundació Bernat Metge, un proyecto editorial que traducía textos clásicos latinos y griegos al catalán. ¿Cambó era un intelectual, un personaje apasionado por las artes, corrupto?

Esa yo creo que sería una definición falsa. Cambó era, básicamente, un político con grandes inquietudes intelectuales. Había pocos como él. Por las noches se dedicaba a leer a los clásicos, Cicerón y Plutarco, y delante de su cama colgaba un Botticelli. Tenía un nivel intelectual extraordinario, muy por encima de lo normal, y era rico, posiblemente el político en activo más rico de España, y también el principal mecenas del país. Su riqueza provenía, sobre todo, de una empresa corruptora como la CHADE. Ahí están las grandes contradicciones del señor Cambó.

Llegó a ser el político en activo más rico de España, con un patrimonio en gran parte procedente de una empresa corrupta. Intentó modernizar el Estado desde una posición que reclamaba la autonomía catalana. Era el hombre mejor informado del país, desechó la idea de Alfonso XIII de que él fuera presidente del...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí