1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

  308. Número 308 · Mayo 2024

  309. Número 309 · Junio 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

imaginación política

Sobre la propuesta de Sumar de la “herencia universal”

La asignación de 20.000 euros cuando una persona llegue a los 18 años financiada mediante un impuesto a los grandes patrimonios ya la planteó Piketty. Nadie podrá acusarles de tontear con el radicalismo, más bien de tontear con el hiperrealismo

Jordi Arcarons / Daniel Raventós 10/05/2023

<p>Yolanda Díaz, durante su discurso de presentación a las elecciones generales del 2 de abril. <strong>/ Sumar</strong></p>

Yolanda Díaz, durante su discurso de presentación a las elecciones generales del 2 de abril. / Sumar

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

Se acercan elecciones. En lo que respecta a las elecciones que eligen representantes a las cortes del reino de España, hay una nueva propuesta electoral que es Sumar. No es aquí que queremos hacer un análisis ni de esta fuerza política ni de las próximas elecciones. Tiempo habrá. Solamente queremos referirnos a una de las propuestas de Sumar que ha merecido algún interés periodístico: la llamada “herencia universal”. La prensa dice que esta propuesta se debe a las “teorías económicas” de Thomas Piketty y de Tony Atkinson. Descartemos eso de entrada. La cosa viene de más lejos. Honremos a los maestros. Fue al gran revolucionario Thomas Paine que en su no poco famosa Agrarian Justice se le debe la idea1. Paine proponía ya hace dos siglos la combinación de una dotación universal a los 25 años (lo que se conoce por capital básico que Sumar llama de modo periodísticamente más llamativo “herencia universal”) con una pensión universal a partir de los 50 años.

Sumar propone la asignación de 20.000 euros cuando una persona llegue a la mayoría de edad financiada mediante un impuesto a los grandes patrimonios. Thomas Piketty lo propuso años antes y Bruce Ackerman y Anne Alstott lo trabajaron mucho antes aún, ya a finales del siglo pasado. El primero propone unos 120.000 euros y los segundos 80.000 dólares (hace más de 25 años). Nadie podrá acusar a Sumar de tontear con el radicalismo, más bien lo contrario, de tontear con el hiperrealismo.

Se ha comparado muchas veces las similitudes entre una herencia universal (o capital básico, como es más conocido en la literatura académica) y la renta básica. El debate académico viene de muy lejos. Técnicamente una puede convertirse en la otra. Un capital básico puede transformarse en una renta básica y una renta básica puede transformarse en un capital básico. Eso en lo que a similitudes se refiere. Las diferencias importantes son de tipo moral que algunos filósofos políticos han tratado con cierto detenimiento. Pero no las vamos a apuntar ahora. Solamente vamos a las similitudes. Pongamos que una “herencia universal” pueda durar a una persona 80, 60, 50, 40, 30 y 20 años, dependiendo de lo que ésta pueda mantenerse viva. Con estos seis casos será suficiente. Cualquiera puede calcular otros períodos de vida. 20.000 euros de capital básico, sin tener en cuenta otros factores que a veces pueden ser muy importantes como la inflación, sería equivalente a recibir una renta básica mensual de 21 euros al mes en 80 años, 28 euros al mes en 60 años, 34 al mes en 50 años, 42 al mes en 40 años, 56 al mes en 30 años y de 83 al mes en 20 años. Una propuesta que hasta el defensor más moderado o rácano o ultraneoliberal de la renta básica consideraría poco menos que bajo mínimos. Como suponemos que nadie puede rechistar.

Para financiar esa herencia universal se requeriría disponer cada año de poco más o menos 10.000 millones de euros

Sigamos con la propuesta de Sumar de 20.000 euros otorgados a las personas que tengan la mayoría de edad. En el reino de España, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística relativos a julio de 2022, había muy poco más de medio millón de personas con exactamente 18 años cumplidos (503.000 para ser exactos). Esto indica que para financiar esa herencia universal se requeriría disponer cada año de poco más o menos 10.000 millones de euros. Y esa cantidad debería obtenerse, aunque no queda demasiado claro, por lo que se ha dicho en la prensa, a partir del nuevo impuesto de solidaridad a las grandes fortunas (que pasaría a ser permanente y no solo para los dos años previstos en la ley actual); pese a que en otro apartado de esa información se afirma “… podría financiarse con un impuesto sobre patrimonio y sucesiones inferior al 10 % y que dejase exenta la vivienda habitual y la riqueza hasta un millón de euros”. Hemos buscado y no hemos encontrado la forma de financiar la propuesta. Quizás alguien puede ilustrarnos más adelante y rectificaremos lo que sea necesario rectificar. Si es el caso.

Lo cierto es que, según las cifras del propio gobierno español actual, se espera recaudar con el Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas unos 3.000 millones de euros en los dos años (1.500 en cada año) en que en principio estará vigente, cifra a la que debería descontarse una parte de la actual recaudación del impuesto del patrimonio, puesto que este último podrá deducirse del primero. Por tanto, dado que, con lo anterior, tan solo se obtiene menos de una sexta parte de lo necesario anualmente, se entreven algunas dudas sobre la financiación de la propuesta de la herencia universal.

Hay 1,6 millones de personas verdaderamente ricas, que acumulan simultáneamente más de 1 billón de euros en patrimonio personal

Queremos apuntar unos datos2 que quizás pueden ser de interés y que den algo de luz a las dudas apuntadas sobre esa financiación. Cuando hablamos de personas ricas, ¿a qué nos referimos? En primer lugar, se debe diferenciar renta de riqueza. Es básico, pero a veces se olvida. Solamente para referirnos al reino de España, aunque sería generalizable a muchos otros Estados, la renta está muy desigualmente repartida, pero la riqueza mucho más. Según datos ofrecidos recientemente por Forbes, 9.554 personas tienen en el reino de España una riqueza neta sin deudas superior a 10 millones de euros. En este grupo de casi diez mil privilegiados en riqueza comparativa, hay diferencias muy notables. Tener 10 millones de euros es una fortuna que está en otro mundo para la inmensa mayoría de la población. 9.554 personas es un porcentaje insignificante de los poco más de 47 millones oficiales de la población del reino. Un insignificante 0,02%. Pero tener 56.600 millones está muy por encima del “pobre” que tiene solamente 10 millones. 56.600 es lo que, según Forbes, tiene Amancio Ortega (un año sube, otro baja). La décima fortuna según esta revista era María del Pino con 2.500 millones. 2.500 está aún muy por encima de los “miserables” 10 millones.

Más concretamente, según nuestros cálculos basados a partir de los datos del Panel de Hogares de 2019, que elaboran el Instituto Nacional de Estadística, la Agencia Estatal de la Administración Tributaria  y el Instituto de Estudios Fiscales para lo que se denomina “territorio fiscal común” (es decir, todas las comunidades autónomas excepto la vasca y la navarra)3 hay 1,6 millones de personas verdaderamente ricas, que acumulan simultáneamente más de 1 billón de euros en patrimonio personal y más de 135.000 millones de euros en renta personal. Cuando decimos “verdaderamente ricas” tenemos que precisar. Se trata de las personas que se sitúan en la intersección del 5 percentil superior de la distribución de la renta y de la riqueza personal. Únicamente tenemos en cuenta los datos del Panel de Hogares, es decir, prescindimos de lo que estas fortunas tienen en paraísos fiscales o escondido en entramados paralegales. Únicamente datos legales.

Pero precisemos. Si limitáramos el patrimonio neto personal al medio millón de euros (sería como establecer un mínimo exento a su contabilización, aunque en el libro que hemos apuntado en la nota 2, está más extensamente razonado), los 1,6 millones de “verdaderamente ricos” a los que antes nos referíamos se reducirían a poco menos de 350.000 (menos del 0,8 % de la población), pero seguirían concentrando más de 770.0004 millones de euros de patrimonio neto (32% del total) y continuarían acumulando 54.000 millones de la renta personal (8 % del total). El siguiente cuadro reproduce de forma desagregada, utilizando 13 tramos escalonados del patrimonio neto personal, estos resultados. 

Centrándonos, pues, únicamente en estas 350.000 personas apuntadas, si se les gravara con un impuesto sobre la riqueza o patrimonio regido por una tarifa progresiva con tipos marginales escalonados en 14 tramos de su patrimonio o riqueza neta personal, desde el 0,2 % hasta el 10 % y sobre el que deberían aplicarse además las siguientes condiciones:

1) su renta personal debería superar el límite en el que se establece la intersección del 5 percentil superior de la distribución de la misma.

2) su patrimonio neto personal debería superar el límite de 500.000 euros fijado como mínimo exento.

3) su impuesto devengado no podría exceder del 60 % de su renta personal.

Podrían recaudarse 7.600 millones de euros. Como referencia de esta última cifra: el actual impuesto sobre patrimonio recaudó 1.150 millones de euros, en 2019 que es el año de referencia de todo el análisis. Es decir, proponemos recaudar 6,6 veces más por este concepto.

Si en lugar de la anterior propuesta, se utilizara lo que sugiere Piketty (uno de los que la prensa cita, con más o menos fortuna, como inspiradores de la propuesta de herencia universal de Sumar) con 7 cortes según esta proporción: múltiplos de 0,5, 2, 5, 10, 100, 1.000 y 10.000 sobre el patrimonio medio, esto representaría, aplicado a la misma muestra del Panel de Hogares de 2019 y con las mismas tres condiciones apuntadas anteriormente, una recaudación de 9.100 millones de euros, es decir, casi 8 veces más que lo que el impuesto sobre el patrimonio recaudó en 2019.

Por tanto, todo lo anterior significa que con un impuesto sobre la riqueza poco moderado y que por supuesto no tiene absolutamente nada que ver (igual que un huevo a una castaña) con lo que impera en la actualidad, no basta para hacer frente a la financiación de la propuesta de Sumar de una herencia universal. Serán necesarias retocar otras figuras impositivas para contribuir a la redistribución necesaria para sostener dicha propuesta.

Que proliferen las ideas como las flores, pero tampoco es malo fundamentar un poquito de dónde sale la cosa económicamente

Y, a partir de todo lo anterior, la pregunta que planteamos ahora es: para tan poco como supone la propuesta de Sumar —con las cantidades mensuales tan exiguas que podrán percibir los jóvenes destinatarios— ¿vale la pena proponerla sin explicar nada de cómo va a financiarse? Está bien hacer propuestas sin aportar la más remota concreción para financiarlas. La imaginación no debe embridarse siempre, claro. ¡Que nadie nos pueda acusar de poco amantes de la poesía! Pero sí debemos recordar que hay propuestas de financiación para una renta básica mucho más pacientemente razonadas que la de la herencia universal de Sumar que hemos explicado repetidas veces en esta misma revista y con mucha más profusión en el libro citado en la nota 2. Estamos en primavera, que proliferen las ideas como las flores, pero tampoco es malo fundamentar un poquito de dónde sale la cosa económicamente.

Vayamos un poco más allá. Lo hemos explicado varias veces, lo seguiremos haciendo: una renta básica es una propuesta que es financiable, permitiría que nadie estuviera por debajo del umbral de la pobreza y supondría una mayor libertad para toda la población no rica. Y es mejor que un capital básico o una “herencia universal”. Lo diremos con palabras de unos veteranos defensores de la renta básica: “Si es necesario elegir entre un programa de renta básica de una cantidad significativa y una herencia universal ‘equivalente’, quienes están comprometidos con la libertad para todos deberían optar sin sombra de duda por el primero”5. Y, en nuestra humilde opinión, debería complementarse entre otras muchas medidas con una renta máxima.

El demonio: una renta máxima. La razón para cualquier demócrata con los pies en el suelo es que las grandes fortunas representan una amenaza a la democracia, y desgraciadamente más que una amenaza. ¿Cuánto debería ser el máximo de fortuna personal que una sociedad democrática puede permitirse? ¿Un millón de euros, dos, tres, cuatro, diez? Una persona que innova, que trabaja duro para aportar a la sociedad un montón de ventajas, que sabe adelantarse a los negocios, que tiene una gran capacidad de iniciativa y todas estas virtudes que los chearleaders de las grandes fortunas acostumbran a ofrecer, ¿necesita más de un millón, dos, tres, cuatro, diez como recompensa? Se trata de una discusión democrática que aún no se ha iniciado y que no puede resolver ninguna persona supuestamente experta (¿experta en qué, en realidad?).

Un impuesto a la renta máxima (la riqueza es otra cosa, insistimos) puede incluso ligarse a la suerte parcial de los que están muy por debajo en la escala de la distribución de la renta. Por ejemplo, una renta máxima podría ser un múltiplo del salario mínimo interprofesional, como propone Sam Pizzigati. ¿200 veces, 100, 30? No importa aquí tanto el múltiplo sino la idea. Si soy una persona ganadora de renta de las más elevadas y sé que lo que gane a partir de 200 (o 100 o 30) veces el salario mínimo interprofesional tendrá una tasa marginal impositiva del 100%, estaré interesado que la cantidad a partir de la cual se multiplica por 200 (o 100 o 30) sea mayor. No es lo mismo ganar 200 (o 100 o 30) veces sobre 900 euros que sobre 1.400, claro. Otra aproximación distinta, pero con la misma intencionalidad, podría ser el salario medio. Entre otras.

La renta máxima no está pensada especialmente para recaudar

La cantidad de riqueza máxima que puede permitirse una sociedad republicanamente libre no es algo que pueda ser fijado al margen del debate público y del momento histórico al que nos refiramos. Republicanamente no puede admitirse la acumulación de grandes riquezas por la posibilidad de que disponen estas fortunas de interferir en la existencia material de la gran mayoría de la población, por la capacidad de estas grandes fortunas de comprar gobiernos (solamente las grandes fortunas disponen de posibilidad material para sobornar a políticos o para influirles decididamente para favorecer sus intereses) y, ligado con lo anterior, por la corrupción que supone para las democracias. “La gran concentración de riqueza socava la democracia, como muchos pensadores han argumentado desde hace mucho tiempo. Entre estos pensadores: los americanos que fundaron la primera república moderna en 1776”6.

Otro aspecto básico de la renta máxima es que no está pensada especialmente para recaudar. Sin menospreciar las posibilidades recaudatorias, está pensada principalmente para reducir la desigualdad.

La propuesta de Sumar de la herencia universal puede evaluarse a partir de lo que hay, a partir de lo que sería conveniente y a partir de lo que sería ideal. No hay duda que desde las dos últimas perspectivas tiene problemas graves, muy graves. No entramos en ello. No descartamos hacerlo más adelante, pero queremos ser amables. Desde la primera perspectiva es algo que puede suscitar un cierto debate. Está bien. Dicho lo cual, no seamos ambiguos: en el debate de ideas no debe haber piedad. Las ideas no están para respetarse, están para discutirse. Al menos para los que somos firmes partidarios de la racionalidad. La renta básica está mucho mejor razonada filosófica y económicamente7 que el capital básico, o la “herencia universal”. Si de lo que se trata es de evaluar solamente la imaginación política, nos apartamos discretamente. En este punto no hay criterios de calibración. Y ancha es Castilla.

---------------------

Notas:

1. Se han escrito artículos y libros sobre la propuesta de Thomas Paine como precursora de la renta básica. Muchísimos. Un libro publicado hace un par de años y directamente dedicado a ello que vale realmente considerarse es el de Alberto Tena Los orígenes revolucionarios de la renta básica. Textos de Thomas Paine y Thomas Spence del último tercio del siglo XVIII que recomendamos para quien quiera conocer detalles de la cuestión. Alberto añade a Thomas Paine las aportaciones de Thomas Spence para los orígenes revolucionarios de la renta básica, y hay razones sólidas para incluirlo.

2. Una ampliación de estos datos la realizamos en Arcarons, Bollain, Raventós y Torrens (2023): En defensa de la renta básica, Editorial Deusto (en prensa).

3. Se trata de una muestra que contiene, entre otros muchos elementos, información sobre el patrimonio y la renta personales relativa a cerca de 1 millón de registros de hogares y a más de 2,7 millones de registros de personas, que representan a más de 17 millones de hogares y a más de 44 millones de personas, respectivamente. También, la Encuesta Financiera de las Familias ofrece información sobre la riqueza y la renta y podría utilizarse igualmente para corroborar todas las afirmaciones que señalamos a continuación (tal como se analiza detalladamente en el libro citado en la nota 2).

4. En contexto: el PIB del reino de España en 2022 fue de 1,33 billones de euros.

5. Van Parijs, Philippe y Yanick Vanderborght (2017).: Basic Income: A Radical Proposal for a Free Society and a Sane Economy, Harvard University Press.

6. Pizzigati, Sam (2018): The Case for a Maximum Wage [EPub]. Cambridge: Polity Press.

7. Hemos expuesto cómo, con todo el detenimiento del que hemos sido capaces, financiar una renta básica en la Unión Europea a partir de una reforma del IRPF, un impuesto a las grandes fortunas y otro al Co2 en un trabajo que publicarán el próximo mes de mayo la Fundació Irla y Coppieters

---------------------

Este artículo fue publicado originalmente en Sin Permiso

Se acercan elecciones. En lo que respecta a las elecciones que eligen representantes a las cortes del reino de España, hay una nueva propuesta electoral que es Sumar. No es aquí que queremos hacer un análisis ni de esta fuerza política ni de las próximas elecciones. Tiempo habrá. Solamente queremos referirnos a...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Jordi Arcarons

es catedrático de Economía Aplicada de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro de la Red Renta Básica.

Autor >

Autor >

Daniel Raventós

es doctor en Ciencias Económicas, profesor titular de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Su último libro es "La renta básica: ¿Por qué y para qué?" (Catarata, 2021).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Fernando

    Excelente trabajo, gracias. También el economista Juan Torres López ve la propuesta como "una propuesta que enreda y no soluciona mucho"::: https://juantorreslopez.com/herencia-universal-una-propuesta-que-enreda-y-no-soluciona-mucho/

    Hace 1 año 1 mes

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí