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Tribuna

Oración cínica en el altar del ‘sistema’

Poderes estatales, mediáticos y económicos ejercen su presión sobre un PSOE que ven clave para el orden sistémico que debe permanecer asegurado

José Antonio Pérez Tapias 31/10/2016

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El orden ha sido restaurado y con él, como suele ocurrir y así lo constataba Fernando Pessoa, todo aparece en su vileza. No hace falta ni encubrimiento hipócrita. Las acciones se presentan tan descarnadas en sus motivos y los discursos tan descarados al mostrar los intereses a cuyo servicio están que el cinismo político invade el espacio público, impregnando el ambiente de un intenso hedor por la corrupción y un desagradable olor a fraude.

Que el Partido Popular haya alcanzado en España la presidencia del Gobierno, después de dos elecciones generales y tras diez meses de interinidad política, es lo que muchos no queríamos, pero nos temíamos. Por ello urgíamos a las izquierdas a tejer alianzas, a plantear políticas de pactos, a aproximar posiciones para poder presentar una alternativa solvente frente al candidato de la derecha.

Los protagonistas del guión político han quedado muy lejos de lo que la ciudadanía, y sus bases, esperaban en un momento de oportunidad histórica dejar atrás el inmovilismo del PP

En ese objetivo se cifraba incluso la dignidad de la izquierda, estribando todo en ser capaz de ponerse a la altura de lo que en España estaba aconteciendo. No ha sido así, la izquierda o, mejor, las izquierdas no han logrado un pacto político que les posibilitara acceder al Ejecutivo. Las intransigencias del lado socialista y los excesos histriónicos del lado de Podemos han impedido el acercamiento entre fuerzas convocadas a la cita de una inexcusable responsabilidad política.

Los protagonistas del guión político que en estos meses se ha desarrollado han quedado muy lejos de lo que la ciudadanía, y especialmente sus respectivos electorados y bases militantes, esperaban en un momento que presentaba una oportunidad histórica para alcanzar un gobierno que dejara atrás el inmovilismo del PP, sus políticas antisociales, sus medidas autoritarias y su irresponsabilidad ante la corrupción que le afecta. Por parte de la derecha, se ha abusado de las instituciones para utilizarlas como bastiones de su defensa frente al cuestionamiento ideológico, la crítica social y al anhelo colectivo de erradicar la corrupción. Sabiéndose en posiciones de ventaja, y no sólo por la mayoría relativa de votos conseguida en las citas electorales, la derecha no ha ahorrado en gasto político para presentarse como encarnación de la estabilidad, garante de la gobernabilidad y detentadora monopólica del sentido de Estado. Un tupido velo de silencio ha sido eficaz artilugio para cubrir las vergüenzas de una corrupción política que al PP, por vía de su financiación, alcanza hasta su médula. El cinismo campea por los predios de esa derecha justificando todas sus pretensiones y dando cobertura a la amnistía política de esa corrupción sistémica que ha originado los procesos judiciales en curso, sirviéndose para tal enmascaramiento de un poder mediático alineado con ella y connivente con los poderes económicos que pugnan por la seguridad que permita acumular beneficios y por reformas laborales que consigan, mediante despidos más o menos dulcificados desde la misma legislación, abaratar costes.

Si se hubiera dicho la verdad se habría proclamado en la misma tribuna del Congreso que el Partido Socialista, por una falsa razón de Estado, había sido sacrificado

Por la izquierda, el PSOE, tras meses haciéndose fuerte en el “no a Rajoy”, cuando las presiones desde fuera y desde dentro del partido arrecian para dar paso en una segunda oportunidad a la investidura del candidato popular, cede para, mediante abstención de la mayoría del grupo parlamentario socialista, permitir que dicho candidato acceda a la presidencia del Gobierno. Tal apoyo supone sin duda incurrir en una autocondena al cinismo por cuanto que no hay manera de eludir contradicciones tan clamorosas que, para moverse en medio de ellas sin cuestionarlas a fondo, sólo queda el instalarse abiertamente en el fango de la mentira. Así, a un golpe de mano para quitar de en medio a un secretario general que trataba de avanzar hacia un pacto que posibilitara una alternativa de izquierda, provocando que dimitiera tras dimitir la mitad más uno de su ejecutiva, le sucede toda una serie de decisiones y actos que muestran por sí mismos lo que el lenguaje explicita. Las declaraciones de dirigentes socialistas volcados hacia la abstención en el momento de investir al candidato popular han dejado ver, entre crónicas y argumentarios, que la travesía bajo la bandera del “no a un Gobierno del PP” había sido para muchos el simulacro de un rodeo para volver al puerto seguro del papel sistémico encomendado a un PSOE condenado a la posición subalterna que Pedro Sánchez denunciaba antes de que le fuera arrebatado el timón de una nave que, por lo demás, nunca controló.  

El discurso se adentra por las vías del cinismo más grosero al cambiar drásticamente el énfasis puesto en la negativa a un gobierno conservador y neoliberal por el torpe balbucear de una mala justificación del apoyo –“pasivo” mediante la abstención-- al candidato derechista del que todo el PSOE había dicho que no se lo merecía y, en consecuencia, que no se lo iba a dar. Cuando quien tiene que presentar en la tribuna del Congreso, como oficiante de la ceremonia del PSOE de volverse contra su propia trayectoria anterior, es el mismo portavoz que durante meses ha defendido vehementemente lo contrario, la ostentación del  cinismo al que todo el partido se ha dejado conducir llega a un punto de evidencia palmaria. Bien puede calificarse su discurso en tan señalada ocasión de oración cínica, situada en las antípodas de aquella Oratio de hominis dignitate con la que Pico della Mirandola señaló el camino de emancipación que con el Renacimiento se abrió hace siglos. Dicha oración cínica se presenta, por el contrario, con tales tonos de servidumbre y fraude al electorado que bien puede decirse de ella que es oración fúnebre por un Partido Socialista cuyos dirigentes –bajo el rótulo de “comisión gestora”, usurpadores del papel de la ejecutiva que con malas artes desplazaron-- están llevando, a base de claudicaciones, al abismo de la irrelevancia.

Está claro que para los que mandan lo que se impone es un programa neoliberal en lo económico que, por ende, redunda en la desatención a lo social

El destrozo que se ha hecho del PSOE obstruyendo el camino conducente a un pacto de izquierdas, así como boicoteando todo posible acuerdo con nacionalistas a base de coartadas españolistas, no se puede reducir al resultado de revueltas internas en términos de facciones o al efecto de enfrentamientos de poder en el seno de su “aparato”. Puede decirse que toda una operación de Estado, con muchas manos por medio, se ha urdido para que el Partido Socialista no se saliera del cauce en el que han encerrado sus aguas quienes sí decidieron canalizarlas por tener poder suficiente para desde dentro ejecutar o desde fuera condicionar la dirección e intensidad de su caudal de votos, de su presencia en las instituciones, del alcance de sus políticas. Poderes desde distintas instancias del Estado, poderes desde el seno de las administraciones públicas, poderes sociales y, por supuesto, poderes mediáticos y poderes económicos han presionado y siguen haciéndolo –reveladoras al respecto han sido las declaraciones del ex secretario general socialista en entrevista televisiva de inolvidable impacto-- sobre un PSOE que ven clave para lo que entienden como el orden sistémico que en España debe permanecer asegurado. Está claro que para los que mandan lo que se impone es un programa neoliberal en lo económico que, por ende, redunda en la desatención a lo social, a la vez que un programa conservador en torno a los “valores” que han de equilibrar desde los usos y costumbres la despiadada desvalorización que produce el mercado cuando todo lo mide en precio.

Con las presiones que han visto alcanzado su objetivo con la dimisión –de suyo, destitución inapelable-- de quien era secretario general, lo que se ha conseguido al final es que un Partido Socialista seriamente dividido haya acabado claudicando frente a las derechas de una España a la que socialmente ponen marcha atrás y políticamente fijan en el unitarismo más regresivo, incapaz de afrontar la propia crisis del Estado que se plantea desde Cataluña. La maltrecha dignidad democrática la salvaron en el campo socialista quienes en el grupo parlamentario se mantuvieron en el “no a Rajoy”, en la negativa a una abstención que sólo desde el cinismo, en increíble pirueta de engañosa retórica, puede presentarse como lo mejor que el PSOE podía hacer. Después de todo, si se hubiera dicho la verdad se habría proclamado en la misma tribuna del Congreso que el Partido Socialista, por una falsa razón de Estado, había sido sacrificado en el altar del “sistema”, no sólo para salvar lo que se entiende como “régimen del 78”, sino para apuntalar ese puesto en el que España ha sido colocada por los poderes que dominan dentro y fuera de nuestras fronteras. En verdad no hay fronteras –sólo muros, que es distinto--, y por ello los que han ganado con la lógica sacrificial aplicada al PSOE hablan de soberanía para tenernos distraídos con un viejo mito que los cínicos descreídos manejan a su antojo. Cuando se desvela la trama, inevitable es reparar en lo que el mismo Pessoa, desde su observatorio lisboeta, dejaba escrito: “¡Tantos nobles ideales caídos en el estiércol, tantas ansias verdaderas extraviadas entre la inmundicia!”. Va a ser dura la tarea de reconstrucción. Las izquierdas tienen la palabra y el reto de la acción.

Autor >

José Antonio Pérez Tapias

Es catedrático y decano en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Granada. Es autor de 'Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional'(Madrid, Trotta, 2013).

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11 comentario(s)

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  1. Uno

    No mire, el Psoe no ha hecho ningún destrozo. Simplemente ha sido coherente con su larguísima trayectoria de partido burgués de derechas al servicio de las élites de turno, ya sean locales o extranjeras. Y no sufra, que la legión de jubilados con el diario global de la mañana enrollado debajol sobako les van a seguir votando hasta el fin de los tiempos. No tema, no teman por sus sillones: no serán muchos pero están garantizados. Y por favor, considere la posibilidad de pasar a escribir en El País, el Confidencial o cualquier otro medio del R78. Los que no queremos tener nada que ver con ustedes se lo agradeceremos.

    Hace 4 años 5 meses

  2. Ruben

    Muchas gracias por su artículo, realmente es un bálsamo para el alma, aunque con un matiz: No fueron las formas teatrales de Podemos que usted dice, y que deduzco que se refiere a las formas no en uso, sobre el ofrecimiento de un gobierno de coalición, ni siquiera lo de la cal viva. Aunque esto no lo hubieran hecho, hubieran criticado y hecho un gran circo mediático, si en el momento de su discurso Pablo Iglesias hubiera intentado matar una mosca que le estuviera molestando. Resumiendo, se agarraron a eso, pero si no, se lo hubieran inventado.

    Hace 4 años 5 meses

  3. Ruben

    Muchas gracias por su artículo, realmente es un bálsamo para el alma, aunque con un matiz: No fueron las formas teatrales de Podemos que usted dice, y que deduzco que se refiere a las formas no en uso, sobre el ofrecimiento de un gobierno de coalición, ni siquiera lo de la cal viva. Aunque esto no lo hubieran hecho, hubieran criticado y hecho un gran circo mediático, si en el momento de su discurso Pablo Iglesias hubiera intentado matar una mosca que le estuviera molestando. Resumiendo, se agarraron a eso, pero si no, se lo hubieran inventado.

    Hace 4 años 5 meses

  4. Jesús Díaz Formoso

    Estimado profesor; compartiendo sus lamentos, la hora del llanto debe acabar. Ha de dejar lugar a los tiempos de propuestas. PROPUESTAS. Propuestas canalizadas por la vía social; desde la que una vez fijada la ruta, se ha de derivar por el carrèr de la Política. No es un quítate tu para ponerme yo. Ha de ser, si va a ser, un vamos a hacer. Qué vamos a hacer, no quien ha de hacer no.sé.qué.que.es.progresista. ES TIEMPO DE CONCRETAR. Hace años que esperamos; y ya comenzamos a desesperarnos. Mala cosa. Todo se puede cambiar; a mejor. Pero también a peor. Profesor, no busque respuestas generales; necesitamos encontrarnos entorno a realidades; no al cómo cambiar la realidad. Ni siquiera al porqué ha de cambiarse. Se trata de empezar a proponer cambios concretos. Y usted tiene ese poder. El poder de hacer propuestas que van a ser escuchadas. Y en torno a las cuales vamos a poder agrupar nuestras voluntades. Quizás el Socialismo no ha evolucionado bien en estas décadas de neocoms. Quizás, más que en la propiedad de los medios de producción, hemos de centrarnos en la PROPIEDAD DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Que son el verdadero cemento de los ladrillos individuales que conformamos el edificio social. Comenzando por la piedra fundamental, establecer sobre plano los pilares del edificio socialista. Del plano se pasa a la realidad; de dos dimensiones hemos de pasar a tres, y no quedarnos allí, sino luchar por alcanzar la cuarta dimensión, allende el volumen. Proponga; escuchamos. Salud y Libertad. Viva la República!

    Hace 4 años 5 meses

  5. Tatica

    Una cosa buena ha pasado: Se ha destapado que una de las izquierdas era en realidad una derecha disfrazada. Muchos lo sabíamos, pero ahora lo sabe todo el mundo, porque se han quitado la careta.

    Hace 4 años 5 meses

  6. RMN

    Con todo el respeto que me merece usted, que si defendió la unidad de acción Podemos e IU desde el principio, lo que califica de excesos histriónicos pudieron parecerlo en su momento a oídos sordos a las palabras pronunciadas meses antes por todo un Felipe González, y algunos otros, pero no para quien escuchaba atentamente. En esos momentos muchos defendíamos que con un secretario general del PSOE (y candidato) como José Antonio Pérez Tapias habría habido gobierno de izquierdas sin duda, después de ver la entrevista en Salvados ni eso tengo ya tan claro, o quizá si, por eso la secretaría general cayo del lado de un candidato que a priori era manejable. La estrategia era mala pues su única esperanza era obtener unos resultados buenos o por lo menos aceptables y un Podemos con unos apoyos mas cercanos a IU que al PSOE y con C´s intercalado, algo que no se podían creer nada mas que unos cuantos poco avispados y algunos prepotentes que sobre valoraron su influencia en el electorado a través de unos medios, digamos de comunicación, que se debían a sus acreedores. Naturalmente la estrategia fallo y la huida hacia adelante, previsible, el desastre. Ahora la alternativa para los verdaderamente socialistas que quedan en el PSOE con relevancia es realmente dolorosa, todos sabemos cual es, aunque eso significa muchos años de mandar la derecha mas reaccionaria y corrupta de Europa en un contexto de suicida locura política neo-liberal aderezada con un resurgimiento del fascismo en toda ella y la espada de Damocles del cambio climático sobre nuestras cabezas o mejor dicho sobre la de nuestros hijos, que ya algunos podemos contar batallas pasadas pero de las futuras seremos como mucho espectadores o cronistas si la salud acompaña.

    Hace 4 años 5 meses

  7. explorador

    No había excesos histriónicos. De ninguna manera habrían dejado que Podemos se acercase a Sánchez aunque Iglesias hubiera ido arrastrándose. Parece mentira que después de escuchar a Pedro, todavía sigáis con ésas.

    Hace 4 años 5 meses

  8. Jean Michel

    Me gustaría que el autor aclarara su concepto de lo que llama izquierda. Un partido que sube tres veces el IVA (eliminando de paso el tramo de lujo de 33%, en 1995), que congela salarios, que hace reformas laborales lesivas, que hace reformas fiscales injustas, que amnistia grandes defraudadores, que facilita la privatización de la salud firmando la 15/97, que privilegia, con la firma de la modificación del 135, el pago de la deuda sobre las inversiones sociales, que agiliza los desahucios, que modifica la ley electoral para hacerla todavía más injusta, un partido adicto a los consejos de administración de grandes empresas, Un partido que miente, roba y, si necesario, baja a las cloacas de la razón de estado, NO ES UN PARTIDO DE IZQUIERDA. desearía que el autor deje de incluir, como tantos articulistas, al Psoe en esta categoría que denominan genericamente “las izquierdas”.

    Hace 4 años 5 meses

  9. Pinosanta

    Con todo el espeto, Profesor, el reparto de culpabilidades quedó anoche clarito. Ese mantra de que Podemos pudo votar sí, anoche Sanchéz lo dejó muy claro. Que lo siguen diciendo la Vero, Urquiza, Pradas o Cornejo, entra dentro de su trabajo, nunca de la realidad.

    Hace 4 años 5 meses

  10. Pilar

    Maestro, mas voces como la suya son necesarias hoy dia, en que hay tanta oscuridad, confusión, mentiras y patrañas. Pero la dignidad, la honradez, la sinceridad han desaparecido de casi todos los medios de comunicación. Los tertulianos, periodistas y derivados son, salvo honrosas excepciones, unos miserables vendidos al dinero y da miedo oirlos hablar. Unos con un cinismo sobrecogedor, otros unos patanes que solo gritan consignas estridentes. A la gente honrada nos resulta cada vez más dificil encontrar palabras sinceras y claras como las suyas. Muchas gracias

    Hace 4 años 5 meses

  11. IGNACIO

    Parecer ser que no escuchó ayer a Pedro Sánchez. Dejen por favor de compartir la culpa con Podemos. Estamos ante un golpe. Y los culpables están marcados. No desvien la atención, por favor.

    Hace 4 años 5 meses

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