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Thomas Porcher / Economista. Autor de ‘Introduction inquiète à la Macron-Économie’

“Macron es el último engranaje del sistema”

Enric Bonet París , 17/04/2017

<p>Thomas Porcher, en una imagen reciente.</p>

Thomas Porcher, en una imagen reciente.

Cedida por el entrevistado

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Thomas Porcher (Drancy, 1977) trabaja como profesor en la Paris School of Business y forma parte de Les Économistes Atterrés (Los Economistas Consternados). Este colectivo de economistas keynesianos se constituyó a finales de 2010 en Francia para cuestionar la preponderancia de las teorías neoliberales en la Europa de la austeridad. Ante la popularidad creciente del exministro de Economía Emmanuel Macron, Porcher decidió a principios del año pasado escribir Introduction inquiète à la Macron-Économie. En esta obra, coescrita junto con el economista Frédéric Farah, analizan de forma crítica la visión neoliberal de la economía del candidato de En Marche! (En Marcha!).

“No tengo nada en contra de la persona de Macron, pero lo que me preocupa es el desajuste que hay entre su reputación de hombre nuevo y las viejas ideas que defiende”, asegura Porcher para justificar la publicación de su obra. Este intelectual de izquierdas, que no “tiene el carnet de ningún partido”, recibe a CTXT en su despacho en la Paris School of Business para hablar sobre el programa económico de Macron, a quien los últimos sondeos otorgan un 22% de los votos, el mismo porcentaje que  Marine Le Pen, en la primera vuelta de unas elecciones que se presentan más abiertas de lo que se preveía hace unos meses. A solo un punto se coloca el centro derechista François Fillon y a cuatro el izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

La candidatura de Emmanuel Macron destaca por su ambigüedad, ya que este se declara “de izquierdas y de derechas”. ¿Pero en qué consiste su visión de la economía?

Cuando alguien dice que hay que trabajar más, abrir las tiendas los domingos, flexibilizar el mercado laboral… no es de izquierdas. Es un liberal. Macron defiende el mismo programa de austeridad que se ha aplicado en los países del sur de Europa. No hace una promoción tan intensa de estas medidas como François Fillon (derecha republicana), pero sigue la misma tendencia.

En Introduction inquiète à la Macron-Économie aseguran que en el discurso de Macron “hay una persistencia de lo viejo sobre lo nuevo”. ¿Qué quieren decir con esta afirmación?

Cuando alguien dice que hay que trabajar más, abrir las tiendas los domingos, flexibilizar el mercado laboral… no es de izquierdas. Es un liberal

Macron tiene 39 años, forma parte de una nueva generación en política. Pero defiende ideas como que no hay que reducir los vehículos diésel en Francia, aunque haya 48.000 muertes al año que están vinculadas a la contaminación provocada por ellos. Macron también dice que quiere reformar el estatus de los funcionarios. Esto es el discurso de un viejo. Si cerramos los ojos y escuchamos sólo lo que dice, se trata de Nicolas Sarkozy o cualquier otro político conservador francés de los últimos veinte años.

Según declaró Macron en la BBC a principios de 2015, “la gran diferencia entre la Francia y el Reino Unido de los años ochenta es que Francia no supo reformarse en esa época”. ¿Los respectivos gobiernos franceses no han sabido aplicar las reformas necesarias?

Aunque con menor intensidad que en España, Grecia o Portugal, los gobiernos franceses sí que han adoptado reformas estructurales. Entre el año 2000 y 2013, se aprobaron diecisiete reformas del mercado laboral en Francia. Ha habido una flexibilización progresiva del mercado del trabajo. Cada vez hay más contratos precarios y se ha privatizado una gran parte de la economía. ¿Y cuáles son los resultados obtenidos? El paro ha seguido aumentando. Durante el quinquenio de Hollande, se ha dado una gran cantidad de dinero público a las empresas para reducir el coste del trabajo. Pero estas han contratado muy poco. El balance del Gobierno socialista es que hay 500.000 parados más y un crecimiento económico muy pobre, cercano al 0%, a pesar de la caída del precio del petróleo. Pero Macron propone intensificar las mismas medidas que se han aplicado durante los últimos años.

Pero, según Macron, el problema es que en Francia las reformas se han aprobado de forma más tardía y han resultado menos ambiciosas.

En países como España, se han aprobado numerosas reformas estructurales y se ha exigido un gran esfuerzo a la población. ¿Cuáles han sido los resultados? El paro se ha reducido del 26% a cerca del 20%. Con unos niveles de desempleo extremadamente elevados para los jóvenes. Si en Francia aplicáramos las mismas reformas, tendríamos los mismos resultados. Si nos fijamos en el Reino Unido, estos tienen un mercado laboral muy flexible y unos niveles de desempleo muy bajos. Pero hay un gran número de trabajadores pobres. Estos votaron a favor del Brexit. Lo mismo sucedió en Estados Unidos con la victoria de Donald Trump. Si al final Macron consigue aplicar sus políticas, estas representarán un bulevar para que Marine Le Pen gane en las elecciones presidenciales de 2022.

Para el exministro de Economía, el escaso dinamismo de la economía francesa se debe en gran parte a “su voluntad de igualdad, que se ha convertido en un igualitarismo celoso”. ¿Es esto cierto?

Si al final Macron consigue aplicar sus políticas, estas representarán un bulevar para que Marine Le Pen gane en las presidenciales de 2022

Resulta sorprendente que Macron hable de un igualitarismo celoso en Francia mientras que las desigualdades han aumentado con una gran intensidad desde 1990. Cuando el 10% de los franceses más ricos posee el 50% del patrimonio. Cuando el 40% de los franceses menos ricos prácticamente no posee nada. Cuando las mujeres suelen ganar entre 600 o 700 euros menos que los hombres por desempeñar el mismo trabajo. Cuando la mayoría de los hijos de los obreros no suele estudiar en las mejores universidades. En Francia hay unos niveles de desigualdad indignantes. No nos encontramos en la Francia de los años setenta. El igualitarismo celoso del que habla Macron no representa la realidad actual de la mayoría de los franceses.

Según el candidato de En Marche!, “si él estuviera en el paro, no lo esperaría todo del otro”. ¿Por qué Macron considera el hecho de estar en el paro como una responsabilidad individual?

Cuando en Francia el paro se ha incrementado en 1,5 millones de personas desde 2008, ¿podemos decir que esto se debe a una cuestión individual? ¿Esto significa que en Francia hay una epidemia de pereza? Si el paro ha aumentado enormemente es porque no hay crecimiento económico. La realidad nos muestra que la persona más vaga podría encontrar un puesto de trabajo en una fase de crecimiento. En cambio, una persona muy espabilada puede no hallar un empleo en un periodo en el que no hay crecimiento. El individuo no puede sublevarse en contra del ciclo económico. Macron dice que, si él estuviera en el paro, no esperaría nada del otro. Pero si el otro es el ministro de Economía, el parado debe esperarlo todo, porque las políticas económicas influyen en que los niveles de desempleo sean más o menos elevados. Como exministro, Macron es corresponsable de los 500.000 parados más que hay en Francia respecto de 2012.

Pero la visión neoliberal de Macron parece estar calando en la sociedad francesa. Cada vez más franceses trabajan como autónomos o crean su propia empresa para progresar en el mercado laboral.

Los autónomos o los autoempresarios han progresado al mismo tiempo que el paro de masas. Muchas personas deciden convertirse en autoempresarios porque no encuentran nada mejor. Hay casi un millón de franceses que se han convertido en autoempresarios durante estos últimos años. Pero sólo el 56% de ellos declara su facturación. Esto significa que el 44% de los autoempresarios no gana prácticamente nada. El 56% de los que declaran tiene unos ingresos inferiores al salario mínimo francés [en torno a los 1.400 euros], unos 700 euros netos al mes. El trabajo autónomo es en realidad un espejismo para esconder debajo de la alfombra a una parte de los parados. Para combatir el paro, se pueden crear empleos o luchar en contra del estatus de los desempleados. Macron defiende esta última vía, que ya siguen países como Estados Unidos o el Reino Unido. Para reducir el paro, uno hace que sea muy difícil ser un parado y esto permite reducir los niveles de desempleo sin crear ocupación.

Además de reivindicar el trabajo autónomo, Macron aspira a recuperar el crecimiento económico a través de un plan de inversiones estratégicas de 50.000 millones de euros. ¿Se trata de un plan ambicioso?

Macron propone invertir 50.000 millones de euros durante cinco años, pero también quiere recortar el gasto público 60.000 millones. Se trata claramente de la austeridad. Quiere invertir sólo 15.000 millones en la transición energética durante su quinquenio, esto representa sólo 3.000 millones cada año. Nos encontramos muy lejos de lo que la economía francesa necesita. Ahora que los tipos de interés son muy bajos en Europa, los organismos internacionales, como la OCDE, piden una mayor inversión pública para relanzar la economía. Pero Macron quiere reducir el gasto público en 10.000 millones. Lo que afectará al número de funcionarios o a su salario.

Durante una visita a la canciller alemana Angela Merkel en marzo, Macron reivindicó la necesidad de impulsar un New Deal franco-alemán. ¿La victoria del candidato de En Marche! puede favorecer un cambio en las políticas de austeridad de la Unión Europea?

Macron propone invertir 50.000 millones de euros durante cinco años, pero también quiere recortar el gasto público 60.000 millones. Se trata claramente de la austeridad

No lo creo. Macron defiende que Francia debe aplicar, primero, políticas de austeridad para mostrar que nosotros también somos capaces de hacerlo. Entonces, Francia resultará un país creíble ante Alemania. Pero pienso que esto hará que Francia se presente de forma más debilitada ante Alemania. El rol de Francia, que representa el 20% del PIB europeo, debería ser desafiar a Alemania. Aliarse con los otros países del sur de Europa y pedir al Gobierno alemán que hay que cambiar las políticas de austeridad e impulsar el crecimiento económico. Macron dice que quiere relanzar la economía europea, pero antes Francia debe cumplir con los esfuerzos que exigen sus socios europeos.

Además, los socialistas franceses han propuesto en numerosas ocasiones este New Deal europeo y luego los resultados han sido más bien escasos.

Los dirigentes europeos utilizan las palabras New Deal con una gran facilidad, aunque contemplen invertir muy poco dinero. El conjunto de países de la UE representa el primer PIB mundial. Si estos países no consiguen invertir de forma muy importante en los sectores económicos del futuro, como la transición energética o las energías renovables, hablar de un New Deal no sirve para nada. Para los dirigentes europeos, lo más importante es mantener el equilibrio presupuestario y los excedentes comerciales. Si un país como Estados Unidos se ha convertido en el gran líder mundial de la telefonía móvil es porque su Administración estatal ha invertido decenas de miles de millones de dólares para liderar el sector de Internet. Cuando veo que los dos grandes líderes mundiales de la telefonía móvil son Estados Unidos y Corea del Sur, me pregunto dónde está Europa.

Pero según el candidato centrista, el motivo principal de la falta de competitividad de las empresas francesas en los nuevos sectores es el escaso espíritu emprendedor de su sociedad.

Macron cree que son los empresarios los que innovan, pero los empresarios innovan muy poco. Por ejemplo, ¿quién inventó Internet? Fue la Administración estatal norteamericana, que inventó Arpanet a principios de los años setenta. Una vez se ha inventado Internet y el GPS, entonces llegan los emprendedores y desarrollan un smartphone. Todas las grandes invenciones suelen provenir del Estado, porque los empresarios no quieren invertir en la fase inicial de la cadena de innovación. Incluso el emprendedor Elon Musk, el propietario de la compañía de vehículos eléctricos Tesla, al que Macron admira, ha recibido subvenciones públicas por un valor de 4.900 millones de dólares. Es una cifra superior a lo que Macron pretende invertir para el conjunto de Francia en materia de transición energética.  Hace falta en Francia un jefe del Estado que decida invertir en los sectores del futuro, como las energías renovables, la transición energética o los trenes de alta velocidad.

A pesar de defender un programa económico liberal y favorable a la austeridad, Macron parecer situarse todavía como el favorito para convertirse en el próximo presidente francés. ¿Cómo explica el fenómeno Macron?

Macron representa una nueva cara en el paisaje político francés. Esto gusta a la gente. Además, sabe comunicar y está rodeado por un equipo de comunicadores bastante impresionante. Me parece que es un personaje sintomático de la época actual, donde lo único que cuenta es la forma y el fondo resulta mucho menos importante. Macron consiguió alcanzar un 20% en intención de voto a finales de febrero sin haber presentado su programa. Lo hizo (a principios de marzo) después de conocerse a los ganadores de las primarias de la derecha y el Partido Socialista, ya que así podía adaptarlo en función de sus rivales. Macron estuvo durante cuatro años en el poder, pero la comunicación ha conseguido que esto no pese en el debate político.

¿El tratamiento mediático, más bien benévolo, que ha recibido el líder de En Marche! también ha servido para impulsar su candidatura?

Es cierto que ha habido un efecto Macron en los medios. Decidí escribir este libro porque me parecía alucinante el tratamiento que se hacía sobre su figura y sus propuestas económicas, que no tenían nada de innovador. Pero ahora me parece que hay cada vez más debate y críticas en torno a su candidatura.

Durante las últimas semanas se observa una pérdida de dinamismo en la campaña de Macron y esto se ve reflejado en los sondeos, ha bajado de un 26% a un 22%. ¿El electorado francés empieza a darse cuenta del carácter poco innovador de las propuestas de Macron?

Macron está teniendo algunos problemas durante la campaña, pero continúa en los primeros puestos, según los sondeos. Su estrategia consiste ahora en presentarse como el voto útil ante la amenaza de una segunda vuelta entre Le Pen y Fillon. Al principio fue el candidato de lo nuevo. Ahora se ha convertido en la alternativa al Frente Nacional.

Según los estudios de opinión, buena parte de los antiguos votantes socialistas tienen una opinión positiva sobre el programa económico de Macron, aunque este cuestiona pilares del modelo social francés, como el funcionariado o las 35 horas de trabajo semanal. ¿Cómo puede ser?

Los servicios públicos en Francia han sido muy criticados durante los últimos veinte años. En la cabeza de mucha gente, un funcionario es un inútil y los servicios públicos no sirven para nada. La palabra reforma ahora tiene una connotación conservadora. Cuando uno defiende que hay que pasar a las 32 horas de trabajo semanal, promover la transición energética y defender una renta básica universal, los otros dicen que estas propuestas son irreales. Este ha sido el gran logro de los liberales. Han hecho creer a la gente que defender otro modelo de sociedad resulta utópico y destruir el modelo social es la modernidad. Macron es el último engranaje de un sistema que dice que trabajar el domingo y tener tres empleos es la modernidad.

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1 comentario(s)

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  1. jesgarlop

    No sé, si es con intención o es por trasladar los datos que los franceses nos dan, pero la relación del 63%-37% ni corresponde a los porcentajes de los votos, ni del censo. Si se refieren al porcentaje del censo no han tenido en cuenta el 25% de abstención y si se refieren a de los que fueron a votar, parece ser que tampoco han tenido en cuenta los votos en blanco y nulos que suponen un 12% de los que fueron a votar (un 16% del censo) Así que extrapolando los votos al total del censo creo que da alrededor del 26% del censo ha votado a Macron. Pero además no hay que olvidar que 12 millones de esos votos son prestados. Como no he encontrado en ningún sitio el total de votos recibidos por Macron no puedo poner el porcentaje real de los verdaderos seguidores de Macron, pero me da que es un porcentaje muy pequeño el que verdaderamente quiere que Macron gobierne. (El que tenga las cuentas que las haga). Todos los medios se empeñan en resaltar ese 63% de uno y el 37 de otra. Pero dejan de lado la auténtica realidad de los seguidores del uno y de la otra. Dado que la otra (no quiero nombrarla) ha tenido muchos menos votos prestados, creo que realmente han estado a la par, y para mí esto es muy preocupante porque en el futuro la ultraderecha da la sensación que se está afianzando y arraigando en Europa. Muchas películas de ciencia ficción hablan de los universos paralelos. La verdad es que me gustaría mirar por un agujerito el universo paralelo que corresponde a que Belinchón sacó un 3% más de votos en la primera ronda en detrimento de Macron. La Segunda vuelta hubiera sido entre esa señora y Belinchón. ¿A quién habría apoyado, los políticos y la prensa Europea (incluido España claro).? ¿me hubiera gustado verlo?

    Hace 4 años 5 meses

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